lunes, diciembre 22, 2003

Beautiful girls

Peli para hombres. Y así es como me gusta pensar que son de verdad, ellos, como Willy C, capaces de volver la cabeza mientras andan sobre un lago congelado pensando en el momento luminoso y bisagra que acaban de vivir, gratis, o de jugárselo todo a una carta con una bella desconocida o de encajar los golpes despeinándose mucho.

jueves, diciembre 18, 2003

Lacaniana fervorosa

Al pagar Lezécrits, la dependienta califica a Lacan de maco, y me explica fervorosa la alegría que le produce que las personas en vez de comprar a Forsyth compren libros de verdad, aunque ella, claro, tiene que atender a todo el mundo. Lo de libros de verdad es sic.

Tata inmortal

Mi tía Isabela nació el mismo año en que Ferdinand de Saussure comenzó a dar su seminario de Lingüística general. Con este tipo de cosas me doy cuenta de que es realmente vieja.

Ute

Desde mi palco último silla última la veía en perspectiva Schiele, primero como mancha de tinta Bagheera y luego como relucientes papillotes en fondo rojo. Qué mujer. Qué voz que hace lo que quiere. Y nos divertimos las tres francesas con gorros estrafalarios de delante y yo, el resto del Auditorio eran como payeses con abonos. Y en el descanso personas con copas de Moët-Chandon.
Y al salir, señora con estola de piel sintética: “La Lili Marlene ya sabíamos de qué va y La vie en rose también, pero lo demás como lo ha cantado en alemán, no nos hemos podido enterar de nada”.
Yo tuve mis momentos transfiguración-crisis je vais nulle part, de los que no hablaré aquí, y la vuelta a casa trasbordo equivocado incluido. Qué raro el metro tan tarde en las estaciones del extrarradio donde la gente va vestida diferente y mira diferente y hace que aprietes el paso, el bolso, el corazón. Pero qué coño, really had fun.

miércoles, diciembre 17, 2003

Hanna K

Qué hermosa película. Costa-Gravas ha dicho que es sobre la búsqueda de identidad de una mujer, que son las que buscan su identidad porque los hombres ya la tienen, sic. Por lo menos, Hanna, al final, renuncia a todos los apellidos masculinos sucesivos (Kaufman, Bonet, Herzog, Bakri), para atreverse sola a ser, aunque todos sabemos que caerá desarmada en brazos del palestino la próxima vez, recodo zoco, desierto color barro, murallas de piedra. Además su bebé-respaldo es un niño.
Y tiene de todo: judíos malos malísimos perros guardianes de su pisoteamiento histórico, Gabriel Byrne macho cruel, recuerdos de esplendores otomanos, el conflicto crudo palestino, Jean Yanne perfecto francés marido perfecto, Bakri bellísimo y desmayador, fiestas con amigos, el amor.

Ayer, por la mañana, a las nueve menos diez

La portera del edificio dos casapuertas más abajo de mi trabajo, le daba patadas a unas hojas secas mientras decía, con melodía, duiiiiiiiii, duiiiiiiiiiiiiiiii.

lunes, diciembre 15, 2003

Equivalencias

En francés:
Discussion de salon ou de marchand de tapis

En portugués:
Conversa de café

miércoles, diciembre 10, 2003

Mujeres solas

Qué quieren las mujeres. Si para dar una respuesta me guío por las de alrededor, quieren sufrimiento y ser madres de quien sea. Estoy rodeada de mujeres que creen haber sido abandonadas, mujeres frustradas que después de haber estado un tiempo siendo madres de sus novios han pedido otra cosa. Mujeres que no saben estar solas. Mujeres incapaces de ser sin respaldo masculino. Y el respaldo para nosotras es otra cosa, es ser nosotras sillón y pañuelo y lavadora y receptáculo. Luego las quejas, pero es que nos han educado para ser incapaces solas, para ser madres de los hombres. Las que se rebelan puedes ser putas o sofisticadas amantes de igual a igual con madre interior al acecho del débil que se deje ser hijo.
Qué nos pasa. Por qué somos incapaces de disfrutar de las superficies, por qué no hay hombres padresnuestros. Por qué esta estúpida división irrespirable.

Forja

Fui a ver Chillida, el día de mi cumpleaños. Esculturitas de barro de juguete y un grandioso hormigón armado. Eché de menos a mi abuelo Juan Parra, si no se hubiera muerto me podría haber explicado tantas cosas. Pero se murió en el 87, así que jamás sabré nada de forja y vaciados de la primera mano de un artesano loco. Llamé a Dani para preguntarle que si el acero iba por planchas soldadas. O es acero industrial, me dijo él. Me da respeto no saber. Pero Chillida tendría un par de hombres con monos azules ejecutando sus danzas. Lo que no quita para que olé sus huevos.

domingo, diciembre 07, 2003

Gastronomía folclórica

El paquete de kilo de polenta que dejé en el armario de la cocina de mi casa de Lorraine, el paquete de medio kilo de kasha que dejé en el armario del cuarto de Judit en Polonia.

domingo, noviembre 23, 2003

BArbara Stanwyck y Gloria Swanson

El homenaje que yo quisiera hacerle a Gloria Swanson se lo hizo la noche del estreno de Sunset Boulevard en Hollywood otra gran actriz, Barbara Stanwyck. La perversa heroína de una anterior película de Wilder, Double Indemnity, vió a Gloria Swanson en la acera, pequeña y atolondrada por tanta celebración súbita y, sin decir nada, se acercó a ella, se le arrodilló delante, cogió la falda de lamé entre sus dedos y besó la bata en silencio. Cuando Barbara se levantó vió, llorando, que Gloria Swanson lloraba. Se abrazaron y luego la Stanwyck se fue sin decir nada. La Swanson se quedó en la acera, muda.

sábado, noviembre 22, 2003

En la ciudad

Me voilà, en la ciudad tanto tiempo pretendida. Tengo libros barceloneses, ahora, y sobres de cafeterías barcelonesas, aunque sigo exhausta como antes. Una vez más me mudo para cambiar mi mierda de escenario aunque ahora con la tecnología global estás menos a salvo que nunca. Estoy tan enferma como hace dos semanas, dos meses, dos años. Ah, la ciudad, y la curación que creo que me procurará.
Escribo mis aventuras en el cuaderno que me compré en la tienda china de la calle Gracia de Granada. Todos esos tesoritos del principio de la ciudad como lo son todos los principios de todas las ciudades, son míos, no son para aquí.

jueves, octubre 30, 2003

Harta y congelada

Harta, no con el sentido de ahíta. No me hagáis sacar mi flamante y novísimo María Moliner.
Hace frío, te pones un abrigo. Hace calor, te quitas un abrigo. Y el frío es un tema del que podríamos hablar horas. Por qué tengo frío aquí, a menos de 100 kilómetros de África, y tuve frío pero me importó un carajo a 3000 kilómetros de África. Pero hablo de otra cosa, claro.

martes, octubre 28, 2003

Otoñal

Llueve. El concierto de Chopin, Elliot Smith apuñalado por sí mismo. Se va la luz y se desconecta todo. Hace frío dentro de casa, ando con el chambergo marroquí, yo que me había acostumbrado a las calefacciones centroeuropeas.
Y ahora que ya no estoy
allí, ellos hacen estas cosas.

lunes, octubre 20, 2003

Desagradecida

Me voy a Barcelona. Y se lo tengo que decir a los del jazz, sobre todo al percusionista, que se ve ya grabando para Blue Note. Fuí a cantar el viernes y fue un desastre: no me gusta cómo tocan ni lo que tocan, y me pone nerviosa saberme incapaz de decirles que paso.
Me iré a Barcelona. ¿Encontraré un magnífico quinteto allí? ¿Haré mis cursillos del Goethe? ¿Escenografía? ¿Traduciré novelas de amor de Plaza & Janés? ¿Cantatas de Bach? ¿Partidas de Kult? ¿Escribiré la obra que me ha pedido Marisa? ¿Andaré de noche por las calles, sobre el frío? ¿Amigos? ¿Cómo será mi casa? ¿Un pianista? ¿Un bar preferido? ¿Una dirección postal? Paradas de metro, el mar, asfalto, albañiles polacos. ¿Hay río en Barcelona?
Ya no me acordaré de los del jazz, que tan amorosamente me han acogido y a los que escupo a la cara, perra desagradecida.

Neutral caótica

Murió mi bardo el viernes, víctima de su propia alineación. Y el bardo era yo, con esa manera de ser una fresca independiente que va a la suya y se guisa sus patos y conejos sin pedirle una yesquita a nadie. Triste trauma al verme fielmente retratada en la mesa de juego, y no haber captado antes la médula ¿junguiana? Triste trauma de tener que jugar al rol para notar ciertos mis defectos. A veces me acuerdo, seguro que no decía eso ni nada parecido, de eso que decía Joyce en El artista adolescente de lo del examen de conciencia al que lo sometían los jesuitas todos los días, me acuerdo de mis implacables placajes a mí misma, refinada tortua inservible, sospecho que siempre he tenido una visión limitada y omblicéntrica de las cosas. Ya prefiero no pensar. O no puedo. Y me da vergüenza escribir o hablar y estoy cansada de echarme las culpas y luego seguir siendo una chula sin culpa. Porque sólo analizo cuando todo va mal y me doy cuenta de mis verdaeros alineamientos.
Estoy seca, o secada, o reseca, o resecada.
Lo importante es la manera de estar, no ser. Hamlet estaba equivocado. Debería haber perdonado a su madre, dejar que Ofelia colgase cortinas y aller boire un coup con Horacio.

domingo, octubre 19, 2003

The dreamers

Ayer Judit y yo fuimos a ver la película de Bertolucci. Qué lástima de emociones desperdiciadas. París estaba allí, hubo algunas escenas maravillosas (en la cocina, en el cine viendo un Samuel Fuller, el póster de Marlene Dietrich, los hermanos puros Les enfants terribles, todo el mundo fumando sin parar, la llamada de teléfono Truffaut), y estaba allí preparada para recibir a alguna especie de Brando joven cayendo hacia algún abismo, y todo lo que había era una película de instituto, un americano despreciable y ñoño, una revolución del 68 como de portada del Superpop, un desperdicio de la posibilidad.
Pero me quedo con los guantes negros largos desaprovechados, la casa desaprovechada, la basura desaprovechada, los huevos fritos desaprovechados, la boina roja, Garrell imitando a Léaud, los hermanos, siempre.
Después del cine fuimos a tomar café a Puerto Sherry, a un bar lleno de cuadros pop ni siquiera pesadillas regentado por una señor con chaqueta de terciopelo fucsia. Judit tenía un día la vida es una mierda, el café estaba hecho sin amor y sin ganas, las sillas eran de terraza de chalet, la carta era de cenas-ensaladas para extranjeros y para treintañeros cocainómanos que pagan hipotecas. Y el planeta se hunde, vamos en un coche, llueve sin emoción, al menos el mar estaba como debe.

Maniatada

Maniatada por mi propio yo. Qué castigo, ser yo misma, y venga un vaivén y otro vaivén. Anoche, for instance, salí a la ciudad, take me out tonight because I want to see people and I want to see life, y un horror. Estaba dormida y mareada de la falta de entrenamiento en la interacción social, y luego me dio por ponerme triste porque me encontré con mi hermano desvalido y porque pusieron un video de The Cure, y me acordé de un paseo por Trasbur, desde el puesto de Sapeurs-Pompiers hasta la Cité, con el walkman de Clara, y porque como siempre, salir sólo sirve para no quedarse en casa, pocas noches salen con poética.
Al menos, Silvia trajo a una amiga suya bicharraco, una especie de híbrido de Isabel Pantoja y Ballena Lady, que le tenía el ojo echado a Mario, increíble si se piensa un poco. En un momento dado, mientras The Cure, el bicharraco le lanzó a Mario una mirada de águila a conejo que me hizo reirme tanto que se me pasó la mufa. Después sacó una barra de labios del bolso y se pintó violenta aunque cuidadosamente, intentando parecer una especie de loba a la que no pertenecía. Mario no aceptó el envite. Empezó a llover y nos fuimos a casa.

viernes, octubre 17, 2003

Caprichosa

Ayer me compré este bolso inverosímil. Como noté el capricho reliándose en mis piernas, supe que si no me lo compraba me iba a gustar más que si me lo compraba, sufriría y me arañaría por la falta de un bolso no poseído. así que siguiendo mi lema de siempre, más vale desengaño en mano que posibilidad volando, me lo compré, con esos remaches a lo Dior y ese color naranja que ahora me atrae como un papel atrapamoscas a una mosca.
Por lo demás me aburro como un choco, un día pasa y otro día pasa, he sacado unos libros también un poco estrambóticos de la biblioteca, me he comprado un tinte para el pelo, color Vienne, por supuesto lo he comprado por su nombre; quién sabe a qué clase de persona tienen contratada en L´Oréal para ponerle los nombres a los colores de pelo, porque en fin, desde Marmota a Shangay pasando por Centeno y Trufa, yo me los compro según el estado de ánimo, así que supongo que ahora estoy en un lugar Vienne capricieuse, qué asco.

jueves, octubre 16, 2003

Nostálgica

Waltz for Debbie. Eso todo el día.
Hubo una tormenta esta madrugada, mientras yo soñaba con el hijo de alguien, lo tenían encerrado y doliente porque era demasiado rubio, o no sé, pero poseía una increíble capacidad de verbalización, o sea que hablaba que te mueres. Yo estaba arrodillada a su lado en el pasillo de un claustro con intensa luz, mientras él, medio tumbado y moribundo, me contaba no sé qué conspiración. Entonces ha estallado la tormenta y me he puesto a contar en segundos lo que tardaban los truenos tras los relámpagos, para ver si se alejaban. Y medio dormida he pensado enternecida que eso lo hacía de pequeña. De tanta lluvia me he espabilado, me di cuenta entonces de la gran falsedad, lo de contar para perder el miedo lo había leído un libro.

lunes, octubre 13, 2003

Dramática

Ésa soy yo, la dama del drama, Strindberg e Ibsen en una solo paletada. Odyr se hace ahora acompañar de una "deusa africana", según sus propias palabras, en una "tentativa pedestre" de ser feliz.
¿Es la vida realmente intensa y venenosa? ¿Beautiful and terrible? ¿A qué juego? Puede que esté haciendo una apuesta equivocada. Puede que Chéspir tenga razón y esto no sea que la cosa ésa told by a fool, pero si no se juega a que cuenta el dolor, si no pones cara de que sabes algo que no sabes, de buscar algo que de sobra no existe, si no te paras a escuchar el ruido y la furia, apaga y vámonos. Porque una cosa son las colecciones de camisetas y otra leer con fruición vidas ajenas vividas en París, la música. Yo no sé dónde estoy más viva, aunque en el momento actual me sienta más como un cadáver poco exquisito.

Traidora

He planchado. He puesto dos lavadoras. He limpiado cocina, dormitorio, cuarto de baño. He dejado tirados a los del jazz, no tenía ganas de cantar, ganas de cantar cero, ganas de ver al batería asesino de mentes cero. Y mis amigos calvos habían quedado para tomar café, me ha llegado el mensaje tarde y como ya me sentía traidora por no acudir a mi cita musical, no he querido redoblar mi traición yendo a otro lado. Bueno, y que no tenía ganas de vestirme. Y así al final me ha salido una traición triple, porque he cambiado el outter space (salgo a la terraza y el cielo me hace daño en la retina), por un día de ama de casa que ni cotiza ni nada. Odio los lunes que son fiesta.

domingo, octubre 12, 2003

El esnobismo de los torturados

Ayer vi en Antena 3 una peli de esas del mediodía sobre una chica bulímica, mi vida casera es así, y la visión del asunto era como si el problema con el alimento sólo lo pudieran tener personas sensibilísimas y extremadamente inteligentes. No es justo porque ellos se separan más desde ahí, desde ese estatus de superiores. Porque pienso en Ana cuando me rechazó porque yo no estaba en su altura de pensamiento, porque yo no sufría bastante por las cosas como para dejar de comer. Torturarse se puede uno torturar de mil maneras diferentes, y pienso ahora que lo que más me dolió no fue nunca el dolor y la enfermedad de Ana ni quedarme sin mi amiga, sino su rechazo, su desprecio, esto es, mi dolor, mi enfermedad, yo.

Amarga

Le he hecho un blog a mi padre para colgarle todos los cuentos y dictados que hace para los niños de su clase. Lo he hecho porque está deprimido totalmente y porque cuando nos enseña algo pasamos de él.
He conseguido de él una emoción inesperada, se ha puesto a decir que Gómez de la Serna se hizo famoso con las Greguerías y que lo suyo son Breverías. Maldita sea la hora en la que se me ocurrió hacer de samaritana. Ahora está rotando ansioso a mi alrededor pensando que alguien se los va a robar y los va a publicar, y que le busque en la sociedad general de autores qué hay que hacer para obtener los derechos etcétera.
En otro momento esto sería una ternura, pero para eso habría que estar lejos.

Domesticidad

El más cerca de la enfermedad de mi madre es José Ángel, que sabe exactamente qué pastillas tiene que tomarse y cuándo. Y tiene los cajones de los congeladores clasificados.
Al sacar el aceite del mueble para la pata de cordero me he puesto a llorar. Luego he llenado un vaso, se lo he echado por encima al cordero, le he puesto sal gorda repegada, una hoja de laurel y un vaso de Tío Pepe. Ha sido un momento trágico. ¿Cómo puede ser meter una pata de cordero en el horno trágico?

sábado, octubre 11, 2003

La calle existe

Anoche quedé con Luiso en una galería de arte en la calle Diego Niño, de la que jamás había oído hablar. Tuve que preguntarle a mi padre dónde estaba, después resultó ser esa callecita paralela a Cielo y Larga donde está la peña el Nitri. El arte, una mierda, of course, nada emocionante, unos cuadritos pintados con algas y caras ahogádonse, todo en blanco y verde. Pero allí estaban todos los amigos de Amaia de Sevilla.
Hubo un mini recital a cargo de una soprano brasileña y el novio de la artista que es profesor de guitarra, un recitado y una recreación para entender mejor los montajes. Ellos arriba, en una especie de barco en el local de dos niveles, nosotros abajo, con el cuello estirado. Yo divirtiéndome francamente, joyeuse e incrédula de que eso fuera posible, situación tan ridícula a no ser que todo el mundo estuviera jugando a disimular. La soprano desafinaba bastante, los fluorescentes te cegaban, y el encargado de la galería cortaba empanadas y abría paquetes de Doritos mientras todo el mundo prestaba verdadero interés a la cosa.

jueves, octubre 09, 2003

Despeinada

La entiendo y no la entiendo, esa obsesión de los varones de la familia de mi padre por que me peine. “¿Tú no te peinas?”, “Mañana para venir conmigo a la calle te peinarás, ¿no?” Me invitan a sus casas y una vez allí, mientras me extraño de esas similitudes de sus tonos de voz, de sus gestos con los de mi padre, y viendo las bifurcaciones en sus carácteres y en sus cosas elegidas, les tengo miedo por la autoridad que no sólo representan por difusión dentro de mi cabezota enferma, sino porque ellos creen que la tienen por ser hombres mayores de la familia de mi padre, y me dicen por eso: “¿Tú no te peinas?”, “Mañana te peinarás, ¿no?”, o me llaman la atención por las cuatro cucharadas de azúcar que me pongo en el café. Pero lo del despeinamiento, es, creo, no sólo por algo que se sale de la norma en sus suelos pulidos y sus salones cerrados, sino por el desorden sexual que para ellos conlleva. Decía una vieja canción: esperaré que vuelvas despeinada de los bares cerrados, ahí se encierra la verdad.

jueves, septiembre 18, 2003

No sé, no sé

Mi tía Isabela se vuelve majareta, a sus 98 años; quiere que le escriba al Rey una carta en su nombre para, as she put it, exponerle que le quiere quitar las cosas el Juzgado, lo menos veinte caballos y 9000 pesetas. Huelga decir que ella jamás ha tenido caballos. Lo más impresionante es ver a mi madre seguirle la corriente, enfermedad contra enfermedad. Mientras otros juegan de broma allá afuera, aquí en casa se juega una estrafalaria partida de locura. Yo me dejo llevar por un sentimiento de piedad aquí, un asco allá.

miércoles, septiembre 17, 2003

Jules et Jim

Ayer en la cena de despedida de Úrsulo alguien dijo camisa de cuello Mao color huevo haciendo referencia a algo real y suyo.

Soñé


Tienes que levantarte, Loulou, nadie se encargará de ayudarte, levantarte, guiarte, y tomar tus decisiones con ecuanimidad. No puede ser, Loulou, que cada mañana seas incapaz de levantarte y prefieras el mundo de los sueños mañaneros al mundo real de las lavadoras. Pero no me levanto porque no puedo, y sueño:
En mi mano vivía un dragón-dinosaurio-Nessie color rosa, microscópico. Se movía por mi mano como por una selva, porque había árboles también en miniatura, y un lago. I was told: crecerá si le son las cosas favorables en tu mano.
Y hoy estábamos ante las puertas de un hospital, en el peristilo, al que se llegaba por unas escaleras inmensas, se veían los jirones de nubes. Yo no era yo sino mi marido, muy joven, las puertas automáticas se abrían o cerraban, estábamos entre una multitud d e negros arrodillados que se drogaban fumando alguna sustancia que al consumirse subía en volutas preciosísimas azul eléctrico o celeste o rojo, entre el gris negro de la niebla. Y entré entre ellos y hablamos y fumé y cantamos y me quedé allí para siempre.

lunes, septiembre 15, 2003

Las mujeres son hormigas y los hombres búfalos

En realidad no se puede esperar nada de nadie que se ha pasado todo el día limpiando, cocinando, lavando y planchando. Las mujeres son hormigas y los hombres búfalos, aunque a veces se encuentran bellos ejemplares de elefante. Si en un armario se guardan 57 objetos, ¿qué más da que esos objetos estén apilados, metidos en cajas, clasificados o simplemente "ahí"? Ésa es la verdadera diferencia entre los sexos. Por supuesto lo del armario se puede extrapolar.

sábado, septiembre 13, 2003

Primer Chillida

Mi tío aparcó en una calle que daba a Goya, me quería enseñar la plaza Colón y luego algo que “merecía la pena”, quería conocer mi parecer de “joven”, er mi primera reacción sin que él me indicara antes su opinión. Como ya lo conocía un poquito supuse que sería una plaza llena de travestis o punkies. Anduvimos kilómetros mientras él me contaba historias de cuando estaba pluriempleado para poder sacar adelante a su familia, me contó una historia que quisiera poder narrar aquí en todas sus inflexiones de persona antigua. El caso es que llegamos a una plaza bajo un puente; en cuatro de los pilares estaba sujeta una escultura, Chillida fijo, sobrecogedora. No se me ocurrió otra palabra, me quedé muda. Y extasiada. Mi tío decía (y yo lo oía lejos) que el Rey había venido a inaugurarla porque ya había muerto el dictador, que la escultura se trajo de Francia porque ya no estaba prohibida, y me miraba y esperaba que yo dijera todas esas cosas que él no puede decir: degenerados, caraduras, etc. Aunque muy contento me contó que la gente se cagaba en la escultura y no dejaba de preguntar qué dónde demonios estaría la sirena. Pero a mí que Chillida siempre me había parecido una nada en las fotos, estaba allí anonadada con el hormigón armado. Qué chulada. Por eso mi tío siempre será “la persona que me llevó allí”.

martes, marzo 25, 2003

Do I dare do I dare disturb the universe?


Queridos todos:
Os tengo que hablar, y sólo porque es la única manera de estar un poco menos enferma, porque estoy de nuevo enferma y seca, tan mala, tan heartless. Empiezo: soy como una urraca que busca el brillo, ése que en forma de oportunidad se le aparece a Eminem, y se me olvida siempre que
All that is gold does not glitter,
se me olvida que las cosas buenas no se sacan a martillazos, que la forma subyace bajo la piedra y que es con cincel y no con escupitajos que se esculpe.
En los últimos años, y digo últimos años cuando en realidad quiero decir todos mis años, me empeño en andar en la dirección equivocada y picar las piedras erróneas. Al final me tropiezo invariablemente y escribo una carta, que en este caso es ésta. Me siento siempre tentada por el fracaso, pero no el fracaso en forma de fantástico desastre que me deje en ruinas, sino de pequeñas y miserables pérdidas, una tras otra, una mínima caída tras otra de las que salgo limpia y más nueva, porque fracasar a lo pequeño es lo único que hago bien, es tan fácil, pum, caer, y pum, caer. Y así caída tras caída no me hace falta pensar en lo que de verdad es vivir, y ya sabéis lo mucho que me tienta esa mierda de los significados, a mí que no tengo ninguno.
Cuando apareció Joanna hace seis años tuve un atisbo de verdad que también fue una mentira, ella le dio a mi vida esa dimensión de sombra de algo que podía ser o estaba ya siendo en otra parte sin mí, y ese sentimiento en vez de empujarme a ser más me anuló, desaparecí de mi propia vida, a pesar de esa rebeldía pequeña que me da de vez en cuando, cuando pienso que hacer ruido es la única manera de demostrar que estoy viva y entonces hago ruido que es lo mismo que estupideces, intento que las lentejuelas de mi vestido brillen sobre la oscuridad y la arquitectura de la nada que soy. Mi única manera antes era buscar el deseo compartido de GdB, ese hueco, ese circulo perfecto que queda luego siempre, 9 de noviembre de 1998, por ejemplo, esa sensación que no es nada pero es fiebre, deliciosa y absurda fiebre, la piel, las caras del poliedro, nunca suficiente.
Entonces y luego vino Dani en mi rescate y por un momento fui buena y por un momento pertenecí y pude respirar, fui admitida en el mundo de los que no necesitan caer para vivir, pero mi alma podrida no puede sobrevivir mucho tiempo sin saloperies, y aquí estoy de nuevo arrodillada frente a mi putrefacción de pacotilla, yo impresionable muchacha o ávida muchacha o muchacha portátil o estúpida muchacha que ambiciona maneras de ser tocada.
Y el viernes llegué al fondo más fondo y a la noche esa más oscura, y mientras me arrastraba por París, esa ciudad que desde que él lo dijo es una metáfora, y pensaba pensaba bajo el sol y me sentía como en 1993 pero sin somatismos y sin Zappa, baje al Quai du Louvre y miré fijamente al Sena tan verde ese día, y el Sena me contemplo a mí que iba de negro ese día y los dos pensamos en todas esas cosas que sabemos el uno del otro, y en todas esas veces que antes nos hemos encontrado y yo me pregunte una vez más
Do I dare do I dare disturb the universe?
Y supe que nunca más me atrevería a molestar lo que fuera, y que no soy nada in mis citas literarias, y pensé al fin conseguí estar cansada y exhausta como pedí hace dos meses en Munich en esas páginas que pocos de entre vosotros conocéis, y el Sena me preguntó
¿te atreverás?
Ahora que no quieres hacer más ruido a pesar de haber hecho tan poco, ahora que no quieres brillar sino ser de alguna manera santificada o saber lo que es vivir, y sabes que no lo conseguirás, sabes que siempre estarás desterrada y serás una triste renegada que ni siquiera puede ser una renegada de categoría, dime,
¿te atreverás?
Y yo pensé que ése era el único momento de mi vida en el que podría haber elegido desaparecer comme il faut, para siempre, sentí lo maravilloso que sería ahogarse sin ruido, sin pensar en la muerte como una tranquilidad o un funeral, sino como algo doloroso y no solucionador, algo que me borraría dejándome señalada mierdosamente para siempre. Mi cuerpo sous le pont Mirabeau, pero por supuesto no lo hice porque no estoy tan maldita como me gustaría y soy una burguesa que necesita recibir alguna clase de extremaunción, là voilà, incluso si ese viernes alcancé el fondo de mis fondos y ahora que una vez más que mi modo de vivir es un modo sin sentido, vacío y sin música y sin ritmo mío, sólo un modo lleno de cosas que suceden porque me parece que eso es vivir, cuando todo lo que me gustaría es
hermosas cosas bajo el sol sobre un puente, tazas de café conversaciones,
pero no puede ser porque constantemente necesito sufrir y sentirme sucia y dolorida, cubrirme la cabeza de ceniza o sólo basura, cuando seré capaz de vivir sin asesinarme un poco cada día, daría una mano y un pie y la otra mano y el otro pie para que Dani me rescatara de nuevo o por tener mi propio camino, a pesar de que
29 de enero de 2003
y sé entonces que la belleza de mis caídas, eso con brillo por fuera sin brillo por dentro, no es la verdadera belleza, la verdadera estuvo allí y yo la toqué, al fin una tirada de dados que seguí hasta el final no por jugarme una caída y un auténtico desastre, sino por una mota de auténtico oro en el fondo del lodo que yo no había puesto allí para variar, un dolor auténtico no inventado que me hubiera dado fuerzas suficientes para levantar trescientos elefantes, y no mi farsa habitual, así que
will I dare?
Ahora que está claro que life is NOT worth living, ¿intentaré que ese not worth sea al menos un paso cálido para los que me conocen, intentaré dejar de machacarme los nudillos?
Y sólo os escribo para deciros que increíblemente y en contra a todo lo previsto estoy viva, aunque no importe.