martes, marzo 25, 2003

Do I dare do I dare disturb the universe?


Queridos todos:
Os tengo que hablar, y sólo porque es la única manera de estar un poco menos enferma, porque estoy de nuevo enferma y seca, tan mala, tan heartless. Empiezo: soy como una urraca que busca el brillo, ése que en forma de oportunidad se le aparece a Eminem, y se me olvida siempre que
All that is gold does not glitter,
se me olvida que las cosas buenas no se sacan a martillazos, que la forma subyace bajo la piedra y que es con cincel y no con escupitajos que se esculpe.
En los últimos años, y digo últimos años cuando en realidad quiero decir todos mis años, me empeño en andar en la dirección equivocada y picar las piedras erróneas. Al final me tropiezo invariablemente y escribo una carta, que en este caso es ésta. Me siento siempre tentada por el fracaso, pero no el fracaso en forma de fantástico desastre que me deje en ruinas, sino de pequeñas y miserables pérdidas, una tras otra, una mínima caída tras otra de las que salgo limpia y más nueva, porque fracasar a lo pequeño es lo único que hago bien, es tan fácil, pum, caer, y pum, caer. Y así caída tras caída no me hace falta pensar en lo que de verdad es vivir, y ya sabéis lo mucho que me tienta esa mierda de los significados, a mí que no tengo ninguno.
Cuando apareció Joanna hace seis años tuve un atisbo de verdad que también fue una mentira, ella le dio a mi vida esa dimensión de sombra de algo que podía ser o estaba ya siendo en otra parte sin mí, y ese sentimiento en vez de empujarme a ser más me anuló, desaparecí de mi propia vida, a pesar de esa rebeldía pequeña que me da de vez en cuando, cuando pienso que hacer ruido es la única manera de demostrar que estoy viva y entonces hago ruido que es lo mismo que estupideces, intento que las lentejuelas de mi vestido brillen sobre la oscuridad y la arquitectura de la nada que soy. Mi única manera antes era buscar el deseo compartido de GdB, ese hueco, ese circulo perfecto que queda luego siempre, 9 de noviembre de 1998, por ejemplo, esa sensación que no es nada pero es fiebre, deliciosa y absurda fiebre, la piel, las caras del poliedro, nunca suficiente.
Entonces y luego vino Dani en mi rescate y por un momento fui buena y por un momento pertenecí y pude respirar, fui admitida en el mundo de los que no necesitan caer para vivir, pero mi alma podrida no puede sobrevivir mucho tiempo sin saloperies, y aquí estoy de nuevo arrodillada frente a mi putrefacción de pacotilla, yo impresionable muchacha o ávida muchacha o muchacha portátil o estúpida muchacha que ambiciona maneras de ser tocada.
Y el viernes llegué al fondo más fondo y a la noche esa más oscura, y mientras me arrastraba por París, esa ciudad que desde que él lo dijo es una metáfora, y pensaba pensaba bajo el sol y me sentía como en 1993 pero sin somatismos y sin Zappa, baje al Quai du Louvre y miré fijamente al Sena tan verde ese día, y el Sena me contemplo a mí que iba de negro ese día y los dos pensamos en todas esas cosas que sabemos el uno del otro, y en todas esas veces que antes nos hemos encontrado y yo me pregunte una vez más
Do I dare do I dare disturb the universe?
Y supe que nunca más me atrevería a molestar lo que fuera, y que no soy nada in mis citas literarias, y pensé al fin conseguí estar cansada y exhausta como pedí hace dos meses en Munich en esas páginas que pocos de entre vosotros conocéis, y el Sena me preguntó
¿te atreverás?
Ahora que no quieres hacer más ruido a pesar de haber hecho tan poco, ahora que no quieres brillar sino ser de alguna manera santificada o saber lo que es vivir, y sabes que no lo conseguirás, sabes que siempre estarás desterrada y serás una triste renegada que ni siquiera puede ser una renegada de categoría, dime,
¿te atreverás?
Y yo pensé que ése era el único momento de mi vida en el que podría haber elegido desaparecer comme il faut, para siempre, sentí lo maravilloso que sería ahogarse sin ruido, sin pensar en la muerte como una tranquilidad o un funeral, sino como algo doloroso y no solucionador, algo que me borraría dejándome señalada mierdosamente para siempre. Mi cuerpo sous le pont Mirabeau, pero por supuesto no lo hice porque no estoy tan maldita como me gustaría y soy una burguesa que necesita recibir alguna clase de extremaunción, là voilà, incluso si ese viernes alcancé el fondo de mis fondos y ahora que una vez más que mi modo de vivir es un modo sin sentido, vacío y sin música y sin ritmo mío, sólo un modo lleno de cosas que suceden porque me parece que eso es vivir, cuando todo lo que me gustaría es
hermosas cosas bajo el sol sobre un puente, tazas de café conversaciones,
pero no puede ser porque constantemente necesito sufrir y sentirme sucia y dolorida, cubrirme la cabeza de ceniza o sólo basura, cuando seré capaz de vivir sin asesinarme un poco cada día, daría una mano y un pie y la otra mano y el otro pie para que Dani me rescatara de nuevo o por tener mi propio camino, a pesar de que
29 de enero de 2003
y sé entonces que la belleza de mis caídas, eso con brillo por fuera sin brillo por dentro, no es la verdadera belleza, la verdadera estuvo allí y yo la toqué, al fin una tirada de dados que seguí hasta el final no por jugarme una caída y un auténtico desastre, sino por una mota de auténtico oro en el fondo del lodo que yo no había puesto allí para variar, un dolor auténtico no inventado que me hubiera dado fuerzas suficientes para levantar trescientos elefantes, y no mi farsa habitual, así que
will I dare?
Ahora que está claro que life is NOT worth living, ¿intentaré que ese not worth sea al menos un paso cálido para los que me conocen, intentaré dejar de machacarme los nudillos?
Y sólo os escribo para deciros que increíblemente y en contra a todo lo previsto estoy viva, aunque no importe.