miércoles, septiembre 17, 2003

Soñé


Tienes que levantarte, Loulou, nadie se encargará de ayudarte, levantarte, guiarte, y tomar tus decisiones con ecuanimidad. No puede ser, Loulou, que cada mañana seas incapaz de levantarte y prefieras el mundo de los sueños mañaneros al mundo real de las lavadoras. Pero no me levanto porque no puedo, y sueño:
En mi mano vivía un dragón-dinosaurio-Nessie color rosa, microscópico. Se movía por mi mano como por una selva, porque había árboles también en miniatura, y un lago. I was told: crecerá si le son las cosas favorables en tu mano.
Y hoy estábamos ante las puertas de un hospital, en el peristilo, al que se llegaba por unas escaleras inmensas, se veían los jirones de nubes. Yo no era yo sino mi marido, muy joven, las puertas automáticas se abrían o cerraban, estábamos entre una multitud d e negros arrodillados que se drogaban fumando alguna sustancia que al consumirse subía en volutas preciosísimas azul eléctrico o celeste o rojo, entre el gris negro de la niebla. Y entré entre ellos y hablamos y fumé y cantamos y me quedé allí para siempre.

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