viernes, octubre 17, 2003

Caprichosa

Ayer me compré este bolso inverosímil. Como noté el capricho reliándose en mis piernas, supe que si no me lo compraba me iba a gustar más que si me lo compraba, sufriría y me arañaría por la falta de un bolso no poseído. así que siguiendo mi lema de siempre, más vale desengaño en mano que posibilidad volando, me lo compré, con esos remaches a lo Dior y ese color naranja que ahora me atrae como un papel atrapamoscas a una mosca.
Por lo demás me aburro como un choco, un día pasa y otro día pasa, he sacado unos libros también un poco estrambóticos de la biblioteca, me he comprado un tinte para el pelo, color Vienne, por supuesto lo he comprado por su nombre; quién sabe a qué clase de persona tienen contratada en L´Oréal para ponerle los nombres a los colores de pelo, porque en fin, desde Marmota a Shangay pasando por Centeno y Trufa, yo me los compro según el estado de ánimo, así que supongo que ahora estoy en un lugar Vienne capricieuse, qué asco.

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