domingo, octubre 12, 2003

Domesticidad

El más cerca de la enfermedad de mi madre es José Ángel, que sabe exactamente qué pastillas tiene que tomarse y cuándo. Y tiene los cajones de los congeladores clasificados.
Al sacar el aceite del mueble para la pata de cordero me he puesto a llorar. Luego he llenado un vaso, se lo he echado por encima al cordero, le he puesto sal gorda repegada, una hoja de laurel y un vaso de Tío Pepe. Ha sido un momento trágico. ¿Cómo puede ser meter una pata de cordero en el horno trágico?

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