miércoles, diciembre 17, 2003

Hanna K

Qué hermosa película. Costa-Gravas ha dicho que es sobre la búsqueda de identidad de una mujer, que son las que buscan su identidad porque los hombres ya la tienen, sic. Por lo menos, Hanna, al final, renuncia a todos los apellidos masculinos sucesivos (Kaufman, Bonet, Herzog, Bakri), para atreverse sola a ser, aunque todos sabemos que caerá desarmada en brazos del palestino la próxima vez, recodo zoco, desierto color barro, murallas de piedra. Además su bebé-respaldo es un niño.
Y tiene de todo: judíos malos malísimos perros guardianes de su pisoteamiento histórico, Gabriel Byrne macho cruel, recuerdos de esplendores otomanos, el conflicto crudo palestino, Jean Yanne perfecto francés marido perfecto, Bakri bellísimo y desmayador, fiestas con amigos, el amor.

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