domingo, diciembre 26, 2004

El amor ajeno


César Vallejo
He almorzado solo ahora, y no he tenido
madre, ni súplica, ni sírvete, ni agua,
ni padre que, en el facundo ofertorio
de los choclos, pregunte para su tardanza
de imagen, por los broches mayores del sonido.

Cómo iba yo a almorzar. Cómo me iba a servir
de tales platos distantes esas cosas,
cuando habráse quebrado el propio hogar,
cuando no asoma madre a los labios,
cómo iba yo a almorzar nonada.

A la mesa de un buen amigo he almorzado
con su padre recién llegado del mundo
con sus canas tías que hablan
en tordillo retinte de porcelana,
bisbiseando por todos sus viudos alvéolos;
y con cubiertos francos de alegres tiroriros
porque estánse en su casa. Así que gracia!

El yantar de estas mesas así, en que se prueba
amor ajeno en vez del propio amor,
torna tierra el bocado que no brinda la MADRE,
hace golpe la dura deglución; el dulce,
hiel; aceite funéreo, el café.

Cuando ya se ha quebrado el propio hogar,
y el sírvete materno no sale de la
tumba,
la cocina a oscuras, la miseria de amar.

viernes, diciembre 10, 2004

A un metro de la luz, a un centímetro del error

Hay calles que sabes que estaban ahí antes que tú pero parece que se abren a tu paso y que la luz las clarea para que veas mejor los balcones y las clases nuevas de cortinas criollas o nativas.
Estoy atenazada por la duda de saber qué tengo que hacer ahora, típico síndrome de recién llegada a la ciudad y tener que aprenderme las normas, hacerme un huequito.

jueves, diciembre 09, 2004

Veintinueve

Fuera son las cinco de la mañana y llueve de pronto y mucho. Tú estás tumbado en el sofá, deliberada y voluntariamente borracho en el día de mi cumpleaños. Mi tendencia dramática me empuja a pensar que algo te duele o te anda desencajado al margen de mí.
Pasé la línea del sueño y me quedo un rato, meterme en la cama me aparece feo sin ti, como tantas veces antes, hoy más porque esta no es mi casa, es tu casa de antes, de cuando andabas bichito hambriento y solo por la ciudad. Te espero, y no sé qué espero porque nada me dirás. Y siempre es esta sensación de a veces sentirme así como ahora, viviendo al margen de ti mientras tú te retuerces solo en tu espiral.

martes, noviembre 30, 2004

Últimos días en Barcelona

Ahí estás. No me venciste pero para mí ceder es peor que perder. No me interesaste, no te mordí las esquinas, no bajé la cabeza ante ti, me salvé sin pelear, sin plantarte cara. Permaneciste en tu terreno y yo en el mío, no quise entrar o pertenecer o morirme dentro de ti, pasé por tu lado sin pena, sin gloria, sin hambre, Barcelona. Alguna vez una amistad convenida, te quedaste en literatura chica. Intentaste convencerme de que podías ser ciudad, te creí un rato y luego te odié por la mentira. Barcelona, qué será de ti y de mí, la una sin la otra, estaremos mejor, a pesar de las veces en Gran Vía con Passseig de Gracia con la Bersuit de fondo, a pesar de una noche que llegué a casa tan tarde que era de día. Pasé por aquí de puntillas, no escuchaste mis pisadas. Aunque siempre serás él y yo, Barcelona, el amargor de los últimos tiempos quién nos lo quitará. Me desalo, te desalo.

miércoles, noviembre 17, 2004

El Barsito

Hoy canto. Hoy no canto. Hoy canto. Hoy no canto.

El escarabajo de oro

He soñado que era Marlon Brando. Iba contentísimo y sonrisa andando por la carretera, ensayando un papel en voz alta. De pronto me doy cuenta de que me he dejado la cámara y la maleta, con un giro Guys and Dolls vuelvo a la casa de mi esposa (el hotel del último tango). Me las da ella en la puerta y sigo el mismo camino de antes diciendo: words, work, words, work.
Cuando esta mañana he seguido esa misma carretera camino del centro he encontrado cuatro libélulas muertas.

lunes, noviembre 15, 2004

Vida portuense

El viernes fui al cine con mis amigos históricos que me acogen pródiga cada vez que vengo mientras yo me dedico a despertenecer. Fuimos luego a casa de Ángeles e Isra Mario y yo, y estuvimos hasta las cinco de la mañana hablando y comiendo pescaditos salados. Martín clasificó mi velada de treintañera, él que habría estado en el CCCB, luego colado en La Paloma y llegaría a las mil quinientas a nuestra cama sin mí, mientras yo llegaba a la cama desde la que se ven trece puertas y tres espejos, con el cabecero forjado que mi madre ha puesto en el que fuera mi cuarto y mi refugio y ahora no es nada mío, contenta de los reencuentros.

sábado, noviembre 13, 2004

El olor Parra

Salí a las cuatro de la mañana del hospital, después de perderme por los pasillos al bajar por un ascensor distinto del montacamas en el que había subido. Llevaba puesto el abrigo y el chal de mi madre. Antes ya había pensado que cuando saliera del hospital tendría que ponerme su abrigo, no me había llevado el mío. No me apetecía nada, pero el relente obliga, y la imagen que cuento ahora me seducía enfermizamente también. El chal es rojo con una cenefa rosa y oro, con flecos. Me envolví bien en el marrón apeluchado y subí a casa por la carretera, con las gafas y el pelo recogido en una cola deshecha, aspirando el olor de mi madre que es el mismo de sus dos hermanas, ni colonias ni perfumes ni el distinto estilo con el que se disfrazan les puede tapar, inconfundible dentro de la fibra de su ropa o en su pelo cuando te acercas a besarlas. Del hospital a mi casa no hay más de quinientos metros, pero se me estiraron como chicle, tipo el Perseguidor.
Al llegar los dejé ambos en una silla de la cocina.

jueves, noviembre 11, 2004

Eterno azar

La sucesión de golpes que me he ido dando al escapar como si me hubiera entregado del todo al azar como único medio de sobrevivir porque no sé ser responsable de mis elecciones. Siempre veo que mi vida no es otra cosa que una sucesión de vidas mías posibles. Aquí se hace todo más patente, no en vano es mi Ítaca de andar por casa, y cada vez que vuelvo es el reencuentro y el recuento y todos los res. Los hombres a los que quise más y nunca toqué. La calle San Bartolomé, menos mía que la Maximiliaanstrasse de Munich o la rue de Seine de Paris. La calidez de Judit que sólo disfruto dos veces al año contrarreloj. Esa luz gaditana que no hay en otro sitio y me devuelve la certeza de existir después de la pobreza gris de los chaflanes barceloneses. Vengo y tengo que cuestionarme tanto que prefiero quedarme en esta casa extraña y ver Sólo tú a salir a REcorrer, intentar buscar a alguien para tomar café en el Milord, empresa casi imposible.
Está Martín al otro lado, como cosa inconcebible si se mira desde esta latitud, desde este tiempo inexistente de venir aquí, el extraño camino hasta todas mis vidas, hasta la que será ahora mi vida.
No hay nada importante o todo es importante puesto que podría no haber pasado jamás, pero hay cosas que son importantes precisamente porque no pasaron nunca.

domingo, octubre 17, 2004

Enfermedad versus belleza

Todo ese empeño venenoso de vivir envenenado, escupiendo desprecio y desgana, cansancio, estupidez de empeñarse cuando sólo se es una plaga maligna, frente a esa armónica elegancia de los que pudieron ser felices un día, tan sencillo seguir siendo bellos y tranquilos y atreverse, seguir llenos de esa suavidad de los ángulos que nacieron por arquitectura y no por violento corte.
La señora en la farmacia tan muerta en su deselegido color de pelo y sus elegidos zapatos de lona, en su escogida vida de comprar colirio para el gato mientras le grita a un hijo engendro mastodonte de 116 kilos de peso y no más de 20 años que le quita el dinero para ir al bingo y lleva tantos agujeros en los pantalones como en el corazón, aunque sea capaz de decir: anhelo una vida tranquila jugando al parchís, frase tan sorprendente frente a los gritos de esa madre enana con acento ruso.
Luego tenemos eso que él porta como si fuera una cualquiera de sus camisetas de la Patagonia, la belleza del brillo y la tranquilidad de encontrar siempre a su lado un lugar apacible pero lleno de provocación de vivir tan alejado de la basura en que se ha convertido todo desde que me dejé enfermar.

miércoles, octubre 13, 2004

jueves, octubre 07, 2004

No sé

Al mismo tiempo que una novelista complicada y vienesa gana el Nobel y me da ganas de leerla, sabiendo que invadirán las traducciones. Al mismo tiempo que por casualidad sé que Franze es el nuevo mejor novelista americano. Al mismo tiempo que sé que no me gustará ninguno de los dos. Al mismo tiempo que Martín pone el concierto de Pink Floyd en Pompeya por enésima vez y oigo lejano que alguien dice rock orquestable pero también de circunstancias, o al menos eso me parece. Al mismo tiempo que después de la caída número doscientos setenta decido que ya está bien de malvivir y dejo la Teknon de manera que seré criticada por las urracas del mostrador. Al mismo tiempo que recupero esta tristeza mía alegría que me sirve de motor. Al mismo tiempo que mastico esta forma de pertenencia antes nunca conocida ni sospechada.

viernes, septiembre 24, 2004

The only winning move is not to play

En este tiempo en que todo pasa tan deprisa, tan metropolitano y ferrocarril, tan tú y yo cruzándonos en las puertas giratorias (y no es no verte, es el verte desintensificado), en este nuevo plazo último antes de abandonar otra ciudad, ¿qué me pasó la semana pasada, anoche, esta mañana a las nueve cuarenta y siete entre Sant Gervasi y Las Tres Torres? Cuando el resto de mi tiempo es la casa pasando despacio debajo de mí, bajo los cojines en los que apoyo la cabeza al mediodía, es abrir la puerta de casa y encontrarte invariablemente exultante, es la Plaça Urquinaona tan oscura y con vagabundos, una vez una pareja besándose, las plantas tan muertas y del otro lado de las plantas, son los pacientes viejos desinflados con camiseta interior de tirantes y las pacientes viejas de tetas enhiestas o por el contrario restallando contra el universo al salir de los corsés de raso, la algarabía de las mujeres que somos en la recepción, la guerra al perro; cuando los días son tregua si son fin de semana, si rescatamos un poco el espíritu vacación post-Proverb, qué me pasa cuando me dejo arrasar por la ola Parra, por la ola ruptura, cómo me puedo dejar cuando ni siquiera tengo que elevar la guardia para ser y ser bien, contagiarme de mi propia gana y de tu sola y exclusiva gana.
No soy idiota y sé que a veces la tentación masoquista es demasiado atrayente, el hambre de dolor que estúpidamente a veces necesito para convencerme de que no vivo anestesiada. O sí soy idiota. Y después de la semana de luna en no sé qué fase ya estoy bien y ni lucho en mis batallas Rius, en mis batallas yo.

Fuera de juego

Con lo lista que soy por qué a veces no lo soy. Perdí la capacidad de dar forma a las frases desde que intenté forzarlo todo, desde que me hice con escoplo y pulidora, desde que me olvidé de que sobre el mantel me esperan retorcidas las palabras, desde que empecé a notar mis caídas no en el trayecto sino en los golpes contra el suelo, muebles, paredes, puertas automáticas de Urgencias.

lunes, septiembre 20, 2004

Zuloaga

-¿Apellido?
-Zuloaga
-¿Zuloaga como el pintor?
-Sí, era mi abuelo.

jueves, septiembre 02, 2004

Bajo la lluvia

Cómo empezó a llover a las 8 y 26 y mi ropa tendida. Sola y rara en la cama, con sensación de invierno, escucho llover y venga a llover, calculo si el ritmo me dejará salir de casa para llegar a las diez en punto a la clínica. Paraguas roto, como a mí me gusta, metro, ferrocarril y luego me pongo como una sopa, llego a las diez y diez. Bajo tierra no veo Barcelona bajo la lluvia, cómo será que ya no la recuerdo. Pero sí recuerdo el otro día bajando de Gracia en el autobúa la sensación Barcelona back again, aunque ahora ya no me importa.

martes, agosto 24, 2004

Passeig de la Bonanova

Un soplo, un tiro, y ese tiro en el corazón. El viento que lleva las hojas marrones secas en el raro agosto que me lleva a mí. La pesadumbre especialmente femenina que me viene de la implicación, de la falta de humor y distancia que le dejo a las cosas ponerse hoy. La cosidad que me malmete con las palabras y me tapa los vocablos que una vez conocí. El dolor que concibo como trampa o qué te duele, que respiras como cepo. Esto: “las mujeres llegaron en el tren de las cinco, el primer lunes de las vacaciones”, frente a un pequeño “el muchacho puso su mano entre los muslos cruzados de ella, bajo la falda blanca”. La trampa es dejarse caer por la tristeza tan súbita como incomprensible como idiota, no dejar que explote como una almendra bajo mi martillito de hierro casero, tomarse en serio la nada que me pasa. Y si luego resultara que nos pasa tener miedo, miedo solo y miedo a estar sola, a descubrirme una mentira, a ni siquiera haber conocido nunca el peso leve o no leve de su mano.

martes, agosto 10, 2004

Esta zona de nadie

Mía. Las personas que me invitan a bajar a la ciudad, invitación que rechazo (el domingo, saco balón Sundown fuera, hoy se me murió el Born). No quiero ir a Barcelona. Paso tangente en el 64, Pedralbes-Barceloneta, miro Muntaner abajo Aribau arriba, sin embargo me niego a poner un pie en la ciudad. Metro Sagrada Familia, Diagonal, Passeig de la Bonanova recorrido 4 veces al día, me valen Iradier y Marquesa de Vilallonga pero no más, qué será agosto la nuit en la ciudad. Me escondo caracolito en mi tierra de nadie con Irene Dunne, con Steiner. Tengo miedo, reconozco, al asfalto. Tendré que obligarme o moriré en mis trayectos o en el ascensor de Bac de Roda.

lunes, agosto 09, 2004

Benicassim

Ahora que no estás en la ciudad colecciono cosas para contarte: la conversación entre el dependiente derretido de Gucci y la ex modelo de uñas pintadas en la playa llena de gente nocturna, el encuentro nº 2 con Juan Manuel el rosarino en el metro, la paciente falsamente paralítica, la desaparición de Kylie. Esta vez es más raro que no estés, porque la casa está dormida, me deja vivir en ella pero duerme y duerme porque no estás, se extraña de todo Bac de Roda, de tus fotos por toda la pared, Narciso, de tu ropa doblada, de mí durmiendo al otro lado de la cama. Decide ignorarme y dormir, pensar que no sabe quién soy y recordar quién eras tú.

viernes, julio 30, 2004

Fonendo

Existe ese momento que espero todo el tiempo, cuando me coloco el estetoscopio y se hace el silencio en mis oídos, y tengo que esperar el latido. Qué gloria esos cinco segundos de isla silencio sólo míos, cuando aún no sé la calidad del corazón que me espera en la camilla.

Piedrita que precipita

Se empeñan en opinar y en meter sus narizotas donde nadie los llama. Dicen me dicen nos dicen sermonean dan consejos imponen nos dan dudas y rechazos nos matan no nos dejan me meten en una cajita con etiqueta nos condenan al espacio pequeño y chato de lo censurable y la tontería la calentura fiebre tormenta de verano dicen que eres. Qué pasa si yo quiero apostar a este caballo aunque todos me digan que es cojo, tuerto, y colapelada. Qué pasa si yo sé y si lo que me importa es el riesgo de la apuesta o la apuesta per se. Qué pasa si ocurre la sincrónica coincidencia de que él también sepa al mismo tiempo lo mismo que yo. Pero no podremos con toda la oposición. Tomaremos un atajo.

Casa tomada

A veces la casa me pertenece. Otras está poblada y me rechaza al entrar, ella sola se pone las manitas delante de la cara y me dice no, no, no, no me mires ahora, se oculta tras la mesa abarrotada, la planta que trepa y trepa tirador de la persiana arriba. No me quedo en ella entonces porque sé que se encierra en la despensa mientras dura el saqueo. La dejo sola hasta que llegue la hora de lamerle las heridas, las dos a solas.

domingo, julio 25, 2004

City

"Generalmente, no hay razón para que instantes como ése acaezcan y, sin embargo, acaecen, encendiendo repentinamente en nosotros una emoción inusitada. Son como promesas. Como destellos de promesas. Prometen mundos."

Me acuerdo de los momentos que coleccionaba y coleccioné. Todas las historias que he vivido, todas las ciudades que he pisado con o sin. Pienso en todas esas veces en las que me entretuve en buscar el mejor brillo momento, siempre se encontraba en el último aquel segundo, en algún sitio lejano otro tiempo, o aún por venir. Desde que estoy contigo, y en realidad desde que te conozco, cada puto día, cada puta hora es de una perfección aparente y poco aparente; cada tú que he tenido me abrió las aletas de la nariz, cada estación de metro, cada calle contigo, cada escalera que he subido más deprisa para verte 15 segundos antes, me pinchan alfileres clavadores de mariposa alrederor. Desde que estás no colecciono, para qué.

viernes, julio 23, 2004

Los gatos polacos

Al llegar a casa he encontrado muerto a uno de mis gatos polacos. Muerto de calor, pobrecito, de las gélidas temperaturas del febrero kracovianko a Barcelona en julio. Hablaba sabiduría y posturas nuevas, como los hombros de Manu.
Ahora una de sus patas retorcidas no está más en su sitio, y él se quedó blandito tan desaparecido.

viernes, julio 16, 2004

To the lighthouse

Ya tengo un faro, aunque sea pintado. Elenuki dibujó uno en los azulejos de la cocina que han ido borrando los sucesivos apoyamientos de personas. Ahora ha usado los acrílicos que Aurelio dejó en el mueble del salón para dibujar un faro blanco y rojo en el que pudiéramos vivir él y yo. Porque en una única visita a Ikea se me ocurrió decir vámonos a vivir a un faro, y Martín es casi sólo casi peor que yo para ese tipo de arrebatos. Recorrimos internet y ahora sabemos mucho sobre el tema, faros de Bretagne and so on. Ël le ha escrito incluso a la Armada Argentina para ver si nos dejan instalarnos en Tierra del Fuego. Bueno, de eso hace una semana y se nos ha pasado un poco el entusiasmo, aunque puede que no.

lunes, julio 12, 2004

La Sra. Archer o el dolor se ahoga en un martini

Le ha traído de regalo a su cardiólogo una corbata de Hermès. Me pregunta inquieta si debe quitarse los zapatos para el electro. Le digo que no sin poder evitar mirar sus carísimos tacones rellenados con lo que algún día seguro fueron hermosos pies paseados por las piscinas de Montecarlo y que ahora serán la tortura matutina personal de la Sra. Archer. Se tapa con la bata con dignidad quietud resignación. Qué diferente la señora desvalida tumbada a la señora de la sala de espera, tan derecha tan peinada y tan collar, tan Chanel y Lacroix, tan pitillera.

Cet amour

Mientras tú hablabas con Marcelo el dealer gay por teléfono, yo leía Prévert y lloraba y lloraba en el sofá, lloraba de palabras, de mis palabras de cuando era más joven que tú. Porque es necesario a veces recordar el poder de la palabra, justo cuando estoy tan blanda y oprimible como el abdomen del informe de esta mañana, tan habiendo sido tocada que cualquier frase bien conformada me atiza en la cara. Y, Martín, no sé, cómo explico que si me pongo a rememorar sé que en algunos momentos habré estado en algún sitio que se haya parecido levemente al nuestro, algún momento si violent si fragile beau comme le jour, pero no me acuerdo. Y que hasta ti no supe les manèges du mensonge.

viernes, julio 09, 2004

La tormenta eléctrica que me pediste

Hay tormenta, es tan de noche, no estás. Acabo de tender dos lavadoras esperando absurdamente que el universo siguiera mi ritmo. Como cuando te quiero y espero que me quieras a cambio y al mismo tiempo. Si lo pienso, ese vértigo de la sincronicidad, me endudo hasta las cejas sin depilar y me pasa lo que hoy, esa cosa rara en la boca del esófago, y qué manera de llover, eso que no sé y que se describiría fácil diciendo que me puede el sentido trágico y que a la mínima bruma pienso que todo va hacia la catástrofe. Suerte que compartimos las ganas de desgarramiento, porque tú me salvas del peligro teatral o te salvo yo, según los días. ¿Cuándo celebremos sesión juntos, qué? Se nos tambaleará el edificio como por la mañana y el daño innecesario. Cada vez llueve más, llueve como en la playa dijiste sin gafas que te gustaría que lloviera esta noche. Aquí tienes tu tormenta, aquí estoy yo.

miércoles, julio 07, 2004

Parque Sarrià

Todo es más fácil desde lejos, todo se quema en la piel, en los días, en el triste solo quieto momento de llegar a saber que es fácil morirse, que es fácil acabarse, la consumación, el horror de la guerra. Como hormiguitas arrancan bocaditos de mí.
Idiota LouLou que tienes hambre de cosas que pasen y de conflictos de este día caluroso bajo el árbol, no tuviste hambre pero ahora lo tienes, es tuyo y estás sola: sientes los mediodías que quedarán quietos sobre ti y las noches de volver a casa del otoño, las horas extendidas, el cansancio de llegar a conocer todas las plantas y despachos del hospital, el número de extensión de tus cuatro médicos. Sabes LouLou que tienes hambre de esto y que se te acabará cuando te lo comas todo. Luego nos iremos, LouLou, del hospital, y habrá otra línea en tu currículo y otro sinsabor por no saber quedarte o permanecer. Tienes sueño, LouLou, y sientes que no tienes cama, que estás invitada a compartir pero llegaste luego. Y no te importa, te gusta for once haber sido invitada, llegar a pertenecer a algo que no comenzaste. Sientes el sueño sobre ti y sientes tu estupidez, tu hambre y una inquietud de no saber cuál es la inquietud que te mueve o te sacude.

domingo, julio 04, 2004

Jocomomola

El desencuentro satisfactorio. La lluvia. Su manera de despertarme a las seis de la mañana. Las sandalias rojas africanas con caracolas que me regaló mi madre en la basura, los zapatos nuevos.

sábado, junio 26, 2004

Nit bus

¿Sabes lo que es emoción para mí de vesarte en este N8, así, con fondo Santiago Feliú y este veso descolocado de asiento de autobús, este veso inédito que habla solo? Que sé lo que tiene de movedor para ti, que lo que sé de ti me permite saber lo que significa Feliú que canta mientras vesas a alguien o me vesas a mí en un autobús, que lo que sé en tu boca mientras me vesas si Santiago canta que no quiere tener frío lo sé desde atrás y dentro y no es saber, es estar dentro del veso dentro del autobús contigo mientras nos vesamos y escuchamos en estéreo, un oído tuyo y otro mío, las mismas canciones que alguna tarde escuchamos y era el principio sin serlo.

Me parece que vos y yo

Tú en el escenario tan difícil de ser mirado por mí porque mi frecuencia cardiaca me impide el paso de la luz. Tú tan diferente poderoso porque el poder del escenario es tan diferente al otro poder tuyo sólo tuyo que tienes ayer o mañana. Ahora estás en las tablas, allá arriba, focos sobre la cara, y alguna estará rota, otra inclinada, y no eres tú, ahora. Eres otro que se te parece y me tienta pero no es tú. Ya de por sí la cosa ésa rara de ir al teatro y ver voyeur, la emoción ésa rara del teatro que me mata la circulación de los brazos, pero encima ahí encima estás tú y encima eres bueno, hijo de puta, aunque lo sospechábamos LouLou y yo. Me cuesta mirarte, me cuesta verte no mío sino algo que desconozco, aunque eso sea en el fondo estar juntos ahora multiplica por cien, maldito. Luego te recupero contento de actuar, con los ojos pintados y brillantes, seguro de algo, pequeño y grande al tiempo, Otegui y Jake al tiempo.

miércoles, junio 23, 2004

San Juan

Estoy aquí estoy en Barcelona y es raro porque hay ciudad rara (carrer Sant Pere mais baix) que es como provinciana o calle Cielo; es raro porque debajo de Barcelona late a veces un balcón con geranios, o Fito suena en el metro, o una señora compra una faja de color beis, talla 52, o una peluquería sola y la peluquera gallega sola que me cuenta que ese señor que juega en la acera de enfrente tras los coches es cliente suyo, argentino, y que la que juega con él es su novia y está embarazada, y al ping-pong.
Plaça Joanic al sol, recién enflequillada, o un paseo imprevisto tras la Catedral, soy un poco Barcelona cuando estoy en ella sola a veces, me tuerzo el tobillo en un socavón o me paro frente a una pastelería, me pruebo un vestido imposible, entro en calles que no conozco por rodeo y gana, brillantes barandillas en las que me apoyo un instante y recuerdo cosas que él me haya contado de su ciudad, la que él recorriera y recorre sin mí y no conozco, intersecciones, bares pequeños, amores pequeños,
o si paso por sitios que hemos paseado juntos (entonces Barcelona es más mía), piso con tacón el Km 0 de la ruta modernista en el que la noche anterior me hubieras metido las manos bajo la falda, o atravieso Plaça Medinaceli, toco el reborde de la fuente y la superficie del agua, carrer Bergara, entro en el edificio en cuya entrada, alguna vez, y me siento Barcelona.

domingo, junio 20, 2004

Carretera de Badalona

Si estoy enferma un momento y da pena verme tan perro y tan ahogo, si me agobio y no sé por qué, pero no puedo respirar y voy a la Gamma a sentarme en uno de los sofás tapizados de ámbar, tan sucios; si creo que las opciones válidas son desaparecer bajo la colcha o las mesas del restaurante, o tomarme una pastilla para sí soñar, escribir interminablemente párrafos que no digan nada. Cuando me pierdo y me agito y no sé y me olvido de que no existe la gravedad, que sólo tengo que inspirar y expirar para estar bien, entonces él llega y dice mi nombre o una mano suya o reírnos, y veo, me calmo, recupero lo que sé, me dejo respirar respirar respirar.

viernes, junio 18, 2004

Súbete a la noria donde el vértigo confunde paranoia y gloria

Cuando lo miro y lo sé, lo sé a él, o sé su mecanismo. Cuando me siento a su lado y espero a que recorra y venza su dolor. Cuando nos estamos divirtiendo francamente, aunque no sabría decir cuando no es francamente porque estamos abonados a una especie de tarifa plana de la diversión. O si el sexo y nos llega la extenuación, él me mira yo lo miro él me dice yo le digo, e inevitablemente dejamos de jugar y las cosas adquieren peso aunque las conozcamos y sepamos que no existen.

jueves, junio 17, 2004

La gorda

Hoy hemos ido a Canet de Mar, a inaugurar una exposición. Entre los cuadros de las personas dos de una gorda sentada en un taburete de bar frente a la barra. En un cuadro de lado, en el otro de frente. Óleo pero de ése que queda en la tela como si fuera ceras Manley. Y lápiz. Gorda gloriosa, toda ajustadita y con unos zapatos de tacón finísimo, rojos.
Viniendo de Urgencias en el metro, línea 2, en Clot se ha subido la misma gorda del cuadro, falda negra de tubo con ataduras en cruce al lado tipo Galliano y los zapatos increíbles de gorda, tan altos, rojos, con un brochecito de brillantes en la tira delantera.

lunes, junio 14, 2004

Antes

Cuando pienso me duele
Y por eso eso el deseo que rescata
Porque el deseo es no pensar

domingo, junio 06, 2004

En el pastito

Carlos tiene tatuados a Quiroga y a Bukowski en el brazo izquierdo. Fernando a Thor y a Merlín. Yo he atrapado una insolación después de haber pasado con ellos la tarde en el césped, Passeig Maritim al lado de la escultura de Miró. Comimos dürum al lado de la casa de Carlos uruguayo, luego pasaron las horas bajo el sol, en el mismo pretil donde otro día me sentaré con Dani.

sábado, junio 05, 2004

Apenas ha pasado un minuto

Apenas te he entrevisto y es de noche, apenas dices me parece que no hay mucho más por saber (yo te conozco) con una confianza de plomo que me desarma.
Me tengo que resistir (resucitar), dejarme seducir un poco porque si no ____, porque hay que jugar siempre y no estancarse o se pudrirá el agua que nos acoje. Tengo que trabajar para que sigamos siendo un par de locos, saber si crecerás (no quiero que crezcas ahora).
Quiero que sea tan fácil despertarse por las mañanas como hoy, no como era antes, cuando abrir los ojos era cerrar los ojos o una tortura y preferir estar muerta a otro día. Ahora todo anda bien y lo que duele duele sordo y lejano. Ahora por un rato todo anda bien pero no es narcótico, es simple brillo, que me deja saber que sólo importa un día y otro día y no el dolor de antes, la responsabilidad y el sufrimiento constante, el malhumor constante, el asco constante. El dolor de ahora es dolor de intensidad y de que el mundo gire en derredor.
Y tampoco es Jauja: es simple oro en estado purísimo, recién sacado del cauce del río, gold, de l´or, no importa el fin (habrá un terrible fin), hay shinny pains, los sufrimientos pequeños que acompañan a la consecución del deseo, miedo a no tener más porque se quiere más, tranquilidad de saber que no hay prisa, que se acabó la prisa, tranquilidad de tener tranquilidad los dos, tranquilidad del tiempo que está por venirnos, ancho, lleno de cambios y fragilidad, cosas que pueden romperse o revestirse de acero.

viernes, junio 04, 2004

La magnitud de la tragedia

Este jueves está siendo bajar por Aribau e invariablemente por Aribau pensar en Andrea, ver la tienda de libros de viejo donde estuve con Dani y mi hermano y compré
La magnitud de la tragedia.
También está siendo tomar té con Cris en su terraza y hablar de nuestras respectivas y repentinas
La magnitud del amor,
haber pasado 8 horas en la oficina y que el traductor Pedro que vivió en China me ofrezca una subcontrata clandestina (me pasará traducciones que él no tiene tiempo de hacer y me pagará en efectivo). Está siendo yo sentada en un banco-silla de Plaça Universidad esperando al que siempre espero desde hace tiempo (y haber pasado por el tramo peatonal detrás del Seminario para ver el día de la manifestación cuando insistí cara al público en que estarías e insistí trabajo adentro por favor que estés por favor que esté por favor está, y estabas con abrigo incluído y bufanda incluída y respiré)
Y es también el jueves los muchachos jugando al fútbol con una pelota de bolitas, Ivonette la limpiadora brasileña diciéndome adiós y pidiéndome mi teléfono, los mails que recibí (Nerea, Michael Brosch, Marcos, Lupi), un mensaje que poseo, tuyo, copiado en un post-it en mi bolsillo, las encías que me sangran, un bocadillo de mortadela boloñesa y endivia, la yerba que he tenido que extraer a palanca del mate de Flor de la oficina, podrida y putrefacta después de tres semanas, una conversación de messenger que guardé hace meses y he encontrado en el ordenador de la oficina, la Lispector que aparece ahora por todas partes,
tú viniendo por la plaza haciéndote el incógnito personaje y te veo y te dejo actuar para que des la vuelta, vengas por detrás y me des este veso.

jueves, junio 03, 2004

Tengo los pies destrozados de las sandalias

Hay mujeres que ya son su barra de labios,
o su bolso favorito, como aquella muchacha Dior entrevista en Coelho en Madrid desde el coche de mi tío,
o un papel caído a destiempo de una cartera
Hay mujeres que se han amoldado a un traje sastre,
a un retorcimiento de trapo mojado sobre el fregadero.
Hay mujeres que fueron una noche un vestido,
el beso de un primo,
versos mal escritos y peor leídos.
Hay mujeres que no serán nunca
o que esperan el océano,
mujeres como yo que no sé serlo y camino desairada con desaire de sandalias,
descansada con cansancio de no haber dormido o con saltos el sueño sin él,
con él con quien no duermo ni siquiera cuando con él duermo.

Radiantía

El miércoles estuve con David en la Ovelha, vestido él de verano y yo de princesa rusa desterrada, con el pelo más largo los dos; no nos habíamos visto desde principios de marzo. Me dijo: estás de puta madre.
El jueves estuve con Alberto en el ensayo de su coro, afónica y ronca y sin voz (es somático, pensamos). Hacen ejercicios de escalas de los de toda la vida. El director lleva gafas de Buddy Holly, tiene los brazos larguísimos y joroba, pantalones de pijama, sopa de sobre para cenar. Hace acordes ravelianos para acompañar, apartando, claro, que no son nada ravelianos. Alberto es ortodoncista, le dan ataques de ansiedad por los pacientes y tiene que ir al psiquiatra. También él me ha dicho, al más puro estilo señora mayor, que se me ve muy bien, y que si no será que me he enamorado de alguien. No sé si esta radiantidad mía captada por mis amigotes se deberá a ese muchacho, pero espero que sí.

19:30

Vino Jesús para el Primavera Sound. Me dió pie y realidad y Pixies y PJ Harvey pero ahora que se ha ido no puedo mantenerme en esa zona de la cordura o lo correcto o lo que no puede ser, estoy en el sitio centro de Plaça Catalunya, en el sitio en el que todo puede ser y no hay incorrección sino sólo ganas, calle Pélai abajo y arriba otra vez, cuarenta minutos regalados para que compruebe de nuevo que vesarlo en los cruces y los bajos de las ventanas me concede derecho de ciudad, para que me diga y no me diga qué es esto que pasa con nosotros (no es nada, sólo que nos hemos enredado en el ovillo que al principio tan sin nudo y seguible y ahora tan sin nudo y perseguible)
qué qué qué qué qué qué
Si hay chicle pegado en la piedra central del mosaico del centro de la Plaça Catalunya y una vez más no me puedo sentar, si hay tantas palomas en la fuente y no puedo hablar porque soy plenamente El Padrino. Si no puedo hablar y sólo me queda vesar.

martes, junio 01, 2004

El dios abandona a Antonio

Cuando de pronto a media noche oigas
pasar una invisible compañía
con admirables músicas y voces
no lamentes tu suerte, tus obras
fracasadas, las ilusiones
de una vida que llorarías en vano.
Como dispuesto desde hace mucho, como un valiente,
saluda, saluda a Alejandría que se aleja.
Y sobre todo no te engañes, nunca digas
que es un sueño, que tus oídos te confunden;
a tan vana esperanza no desciendas.
Como dispuesto desde hace mucho, como un valiente,
como quien digno ha sido de tal ciudad,
acércate a la ventana con firmeza,
escucha con emoción, mas nunca
con lamentos y quejas de cobarde,
goza por vez final los sones,
la música exquisita de esa tropa divina,
y despide, despide a Alejandría que así pierdes.

sábado, mayo 29, 2004

Palosanto

Aye y yo acompañamos a Jesús a su hostal y encontramos una mesilla de noche en Diputació con Girona. Nos sentamos en ella a charlar mientras esperábamos a Jesús buscador de La Caixa. Nos la hemos llevado a Bac de Roda y ahora tiene encima el ajedrez polaco.

viernes, mayo 28, 2004

Síndrome desarraigo

La ciudad me rechaza, no me acepta, despertenezco. Sólo me siento dentro cuando voy con él por Via Laietana y me dice: voy a sufrir tanto con vos. Sólo cuando recorro con él una calle me deja la calle pasear por ella, a veces me da la tentación de pensar que es inaceptable. Por qué. Porque tengo que ceder tanto terreno, porque todo está bien pero faltan cosas, pienso, su rasero-mujer no me incluye, pienso. Pensamiento de segundo, me rindo luego a la evidencia de que lo único aceptable es dejarme caer tan bonitamente, y que ni siquiera tengo que forzarme con el esfuerzo o la caída, que me impongo la duda porque es increíble la falta de conflicto, que lo que me falta ahora no me falta, que soy una campana de resonancia de eso que no existe pero es.
Barcelona quiere expulsarme antes de que haya entrado, ni siquiera se molesta en mandarme señales sutiles, me da de patadas en la boca a cada paso, hija de perra. Me quedo sin embargo, me rindo por donde ella quiera y a sus normas, dejo de aporrear su puerta y pongo la cara por delante. Dame fuerte, Barcelona, resistiré hasta que seas tú la que no resista. Porque si tengo que ir siempre con él para que me dejes entrar, mírame cómo camino.

miércoles, mayo 26, 2004

München

Casto me llamó desde Munich, cosa que le honra depués de toda la desatención que yo siempre paso por alto con risa porque lo conozco y sé que luego es capaz de hacerme llorar (debo de estar loca de sentimentalidad) porque me llama desde Munich para preguntarme cómo estoy y darme a conocer sus itinerarios europeos, su vida tan desorden, sus idas al piso detrás de Mariannenplatz donde viven Murkovic y Mare, sus camisas bien planchadas y su pronta pero por detrás sonrisa pero amarga. Me dan ganas de verlo para que me cuente historias inventadas de los monumentos y leones y calles y tranvías de la ciudad Munich.

lunes, mayo 24, 2004

El regreso

Voy en coche de cama veloz hacia Barcelona después de no haber ni rozado el Sur, después de haber bailado tanto que no he parecido yo. Mi jefa dice que tengo que trabajar dos días, si no fuera alemana creería que está de chusmeo, pero parece cierto que voy a tener que pasar 16 horas más en esa oficina de la que me han echado por falta de trabajo. Y qué entusiasmo voy a tener esas horas. Me dedicaré a matear con Flor y a borrar todas las porquerías que tengo en el disco duro del ordenador.

El jugador

Qué difícil es apostar y aceptar que tienes que quedarte en esa apuesta, rojo o negro, por lo menos a mí se me hace cuesta arriba no poder cambiar de ejército, es torturante la resignación a una decisión que tomaste hace un mes, dos semanas o quince minutos, no sé, lo juro, no sé mantenerme en el sitio que escojo, me voy por las ramitas y las posibilidades adyacentes. Esta vez no tengo más huevos, no tengo más Dani, es raro tan raro saber que ya no puedo escoger por ahí, que ahora es él el que tiene que mover ficha, que yo estoy de pleno en la zona austral, moviéndome en otra coordenada y en otra figura; no tengo más ciudad que Barcelona hasta diciembre y ahí tengo que explayar la fuerza, no tengo otra persona a mi cargo que yo, no tengo otra vida que la mía tan desastre y tan sola y tan
los fuegos artificiales decepcionantes que soy
o no, porque ahora todo es fácil para que sea fácil despertarse por la mañana, aunque sepa yo a la perfección que vivo una vida provisional de prestado (¿pero qué si no es...?), ahora que puedo ser yo tan yo sin medida y con verso, ahora que todo duele más porque estoy más desnuda, ahora que todo es menos porque no tengo a Dani, ahora que todo resucita tras los cristales del tren y los cristales de su cuarto de Otegui de él, y los cristalitos machacados de las noches que he pasado en casa de papá, en casa de mamá, ahora que ahora que ahora que es ahora y sólo ahora, rueda el trencito sobre sus vías, estoy sola en el compartimento, si pudiera y me atreviera diría, voy hacia él, y sería cierto un cachito porque ayer le hice daño y eso no está bien y quiero llegar y lamer su herida hasta que se le olvide la fiera maléfica que soy, la serpiente encantadora de bichitos, la que quiere clavarse en su vida porque vive perennemente su literatura en vez de escribirla.

Water will boil

Unos mates cebados en silencio, pasados de su mano a la mía, anhelo. Un espacio cerrado y de su mano a la mía su anhelo. Una calle anhelando verano, la gente paseando sin mangas y de mi mano a la suya el derecho de ciudad. Está tan lejos de mí su compañía, tan lejos de mí sus dedos largos que no puedo saber si me tocarán de nuevo alguna vez. Es fácil suponer que sí pero también es fácil suponer que no, como el día de la mudanza cuando todo parecía pendiente de sentencia, como tantas otras veces que parece tan cerca la muerte de este animal que poseemos en común. El animal capricho, el animal soledad sola, el animal amor, el animal que nace en las manos y crece en la boca y atenaza la garganta. Si pudiera gritar cuando de su mano a la mía pasa el mate en silencio no gritaría nada, sólo el grito recamado sordo triste de la alegría completa de ser algo más allá de un día que pasa y otro día que no es, el dolor mío quieto de no ser más él y saber más él y matarlo más a él y pasen horas y más horas y más días y estemos solos en la ciudad cuando llueve y no quedamos más que nosotros en un coche.

domingo, mayo 23, 2004

Mis quince minutos de gloria comercial

Dear Ms Perez,
Thanks your mail of 28th.I was extremely happy to see what you have done
for us ,which we could not do with Mr Hamon for four long months! For me
this is something which can not be overlooked.
I am extremely sorry to note that you are leaving the Company. During the
short exchange of mails I am sure of one thing Newell Rubbermaid will miss
a professional like you. I don't know what would have happened to us. Dear
Ms Perez we at Bangladesh Traders will miss you. I would like to continue
exchange mail in future ,and also let me know when you join your new
company.
Finally thank you once again for your co-operation understanding

With Best Wishes and warm regards
Nasser

El amor antiguo, el amor moderno, el amor contemporáneo

You know what´s wrong with you, Miss whoever-you-are? You´re chicken. You got no guts. You´re afraid to say, "ok, life´s a fact, people do fall in love, people do belong to each other, because that´s the only chance anybody´s got for real happiness". You can call yourself a free spirit, a wild thing, you´re terrified somebody´s going to stick you in a cage. You built it yourself. And it´s not bounded by Tulip, Texas, or Somaliland. It´s wherever you go. Because no matter where you run, you just end up running into yourself.

I love you. And not in a friendly way, although I think we’re great friends. And not in a misplaced affection, puppy-dog way, although I’m sure that’s what you’ll call it. And it’s not because you’re unattainable. I love you. Very simple, very truly. You’re the epitome of every attribute and quality I’ve ever looked for in another person. I know you think of me as just a friend and crossing that line is the furthest thing from an option you’d ever consider. But I can’t do this any longer. I can’t stand next to you without wanting to hold you. I can’t look into your eyes without feeling that longing you only read about in trashy romance novels. I can’t talk to you without wanting to express my love for everything you are. I know this will probably queer our friendship - no pun intended - but I had to say it, because I’ve never felt this before, and I like who I am because of it. And if bringing it to light means we can’t hang out anymore, then that hurts me. But I couldn’t allow another day to go by without getting it out there, regardless of the outcome, which by the look on your face is to be the inevitable shoot-down. And I’ll accept that but I know some part of you is hesitating for a moment, and if there is a moment of hesitation, that means you feel something too. All I ask is that you not suppress that - at least for ten minutes - and try to dwell in it before you dismiss it. There isn’t another soul on this fucking planet who’s ever made me the person I am when I’m with you, and I would risk this friendship for the chance to take it to the next plateau. Because it’s there between you and me. You can’t deny that. And even if we never speak again after tonight, please know that I’m forever changed because of you and what you’ve meant to me, which - while I do appreciate it - I’d never need a painting of birds bought at a diner to remind me of.

viernes, mayo 21, 2004

Sueño

He soñado que llegaba a París en tren, a la Gare de l´Est, y me iba directamente al Cabaret Mystique. Jodorowsky me sacaba tres cartas

Le chariot
La maison Dieu
La roue de fortune

Yo iba toda despeinadísima y contentísima. Él me decía: ya tú sabes que todo lo que te pasa es inexorable.

lunes, mayo 17, 2004

Ausencia programada

A los dos nos gusta la inmediatez de los sms, nos dan miedo los mails. Al igual luego hacemos antología e incluso en nuestro léxico conjunto nos citamos con descaro los mensajes el uno al otro. No nos escribimos mails o no hablamos por teléfono supongo que por eso de que no queremos ser una pareja, aunque vivamos juntos y nos propongamos matrimonio para julio, lo que dure pero que sea un juego en serio, decimos, aventurémonos, decimos. Es una situación tan rara ésta de estar fuera pero al mismo tiempo estar tan adentro. Porque si me concentro no puedo respirar porque está él en mi respiro, y si me desconcentro me noto las ocho líneas de pensamiento de él moteadas, que es con motas o manchas de tinta entre las líneas que son él. Pero luego sé que es cierto que es un juego y que me iré o él me dirá vete, y cuándo será, ése es el nudo que plantea la cosa, que en el horizonte no se ve el final del juego, el desastre que vendrá, y por eso, casémonos, dos añitos, él tendrá su pasaporte europeo y yo tendré un flamante pasaporte azul de MERCOSUR, República Argentina, un primer matrimonio en mi haber y la locura de atreverse. Ya hicimos trato, no hay vuelta atrás, en todo caso algún tipo de ruptura durante el solsticio. Por favor, no.

domingo, mayo 09, 2004

Hazme un croquis

A partir de junio viviré entre Fontana y Joanic, con una belga vegetariana, una argentina y un gato llamado Zazou. Cuando vuelva de mis vacaciones será un recomienzo doble comienzo. Barrio nuevo, combinaciones de metro nuevas, supermercados nuevos, alguna cafetería. Tendré una ventana. Si ahora en un día todo cambia de lugar qué pasará cuando vuelva 12 días después de haberme ido, tendré que pedir un croquis para comprender algo.

Los niños se han ido de farra

Mi vida destrozada d´un coup, zacataca, del todo, de siempre. Sin Dani, sin Dios, sin mí. Es como si todo se hubiese derrumbado y no fuera arbitrario el destrozo y al mismo tiempo me veo y no sé lo que hago: estoy flaca, guapa demasiado, ojos agrandados, sé que esto es tránsito, que me instalaré con tranquilidad de al menos un mes en algún sitio, luego, cuando todo acabe, pero ahora éste es mi sitio, así lo exploto y lo acepto. Aunque a veces recuerdo la verdad me quiero olvidar, tumbarme con él en el espigón y que me lea Prufrock, escucharlo decirme las cosas que me dijo anoche, saber que él sabe que me puedo ir en cualquier momento, que puedo desaparecer. Eso lo convierte todo en apacible, todo en posible, vivimos una historia de prestado. Lo espero sin límite, una hora sentada esperando que aparezca en las cafeterías, una hora esperando con él a que se le tranquilice el pensamiento, una hora esperando la asistencia en carretera, porque luego si estamos juntos aunque sea en este tiempo robado pueden ser las tres de la mañana y que sigamos la carretera hasta Sabadell, taparnos con su abrigo las cabezas en el Caixa Forum para vesarnos, tomar mate en el parque Güell; nos prestan Barcelona para que nos vesemos en el Raval o salgamos de Urquinaona o Jaume I recogidos de la cintura. Porque si él tiene miedo de que yo desaparezca o de que yo sea tan yo y tenga tanto mi vida, tanto que pueda poner punto final y sea punto final, me tengo que quedar. Un ratito más.

sábado, mayo 08, 2004

No estoy aquí

Y si mi madre al final no es capaz de recular desde el IIIB en el que la encontré. Y si al final se muere sólo que con más tiempo. Y si me tengo que trasladar a Nueva York. Barcelona es un poco más fácil porque es temporal, igual me voy a ir en diciembre, donde sea. Es mejor que siga sabiendo que no hay sitio donde quiera o pueda quedarme. Ah, mi antigua despertenencia que ahora anda un poco desmotivada, apagada, sola.

Septiembre

Pronunciado por mí, setiembre. Estaré en Barcelona en septiembre, por lo menos sé eso. Y que tengo que hacer una traducción para Kelly este fin de semana, ellos que me buscaban los contratos en Holanda. Y que a mi madre le han encontrado algo raro en su último recuento de plaquetas. Las ganas de ver a mis hermanos también las sé. Conozco el camino hasta Sarriá, carrer d´Anglí. Conozco mi dolor. Cómo aliñar un pollo para hacerlo al horno con almendras. Que es el corte 12 el que quiero escuchar. Mi tesitura de trompeta. El sabor de su boca. El camino de les Guillemins hasta la Passarelle, de l´Orangerie hasta la rue de Palerme, del Picasso al Pompidou, la avenida del Descubrimiento, mi talla de sujetador. Sé atarme los zapatos y poner buena cara. Sé caer, sé llorar atenazada. Sé deshacer las contracturas del cuello de Unai mientras él se arrodilla en el suelo sucísimo de la cocina. Sé las canciones que he cantado. Maullar. Improvisar cenas para seis. Sé lo que quieren oír. También puedo dormir cuatro horas al día, jugar al mus, citar a Cortázar y Prévert, hacer bizcochos, bufandas, muñecas de trapo, bolsos, sillas con tapones de champán, beber más tequila, distinguir Coltrane, peteneras y Monteverdi. Llamar a Ángeles e Israel. Conozco el olvido, la sangre, la escalivada, las ostras de Burdeos, las beans on toast, los escalones del Pont des Arts, el hambre.
A veces me olvido de que conozco el principio de incertidumbre, el modelo de Bohr, que sé cómo querer, cómo vivir, cómo escribir un buen guión, cómo escenificar toda esta tristeza para que no me quepa y tenga que salirse hasta llevarme de paseo por las calles; cuando tengo suerte alguna se vuelve mía, una esquina donde me hayan vesado o una marquesina donde miré cuando pensé. Que hablo portugués y se me congelaron los Diesel en Kraków al tenderlos mojados. Que he comprado cordero para cenar.

Zarparse


Llego a la casa que me acoje y gran pintada en los azulejos de la cocina, palpo el malestar momentáneo que puede joderlo todo si no se lo trata con cariño o con ensaladilla rusa gigante. Hay sitio en casa, quédate.

Ritmos diferentes

Lo sé, sé que tengo que irme, pero me cuesta tanto renunciar. Y quizá me pudiera quedar un poquito más. Dejarme a mí misma que me quede un poquito más. Pese a esto que me lo grita todo aquí: vete vete vete ya. Pero si él llega y me mira y me dice lo que sea (quería que hubieses sido vos, colorada, colorada, colorada), me muero, deja todo de ser vivo, me olvido del ritmo y de la conveniencia y de lo que a él le queda por vivir y sufrir, lo que él tiene que y yo quiero que tenga, todo, su vida llena. Y por eso me tengo que ir en cuanto note que entramos en esa zona de la que nos reímos ahora. Porque sí, siempre es la misma historia y todos la conocemos. Rezo porque este primer estadio se prolongue, que no avancen los miasmas, aunque sé (sé), que es para nada, que nos envenenamos de convencionalismo y matamos el veneno primero ése que te rueda y te asalvaja. Tres domingos más y me voy. Cómo puedo decir esto cuando
me voy dos semanas de vacaciones
nos apoyamos los dos en el poyo de mármol de la cocina de mi oficina, costado a costado para hablar con Flor, disimulando, dejándonos ser algo que nunca fuimos, el mate de mano en mano
sé que me iré, no me hace falta convencerme a mí misma
tengo tanto miedo de no saber distinguir de qué lado estará el mayor dolor, el que tengo que escoger
bajamos Travessera de Gracia a mordiscos
él quería que hubiese sido yo.

jueves, mayo 06, 2004

El cielo sobre Berlín

Recibió una postal de Berlín desde Berlín, con foto del Reichstag destruído, el Reichstag de 1945. No había nada escrito, pero el matasellos era inequívoco. Lo percibió como señal, como señal lo concebí cuando me encargué de mover hilos mundiales para que le llegara una postal del Berlín adonde quiere irse a vivir, sin remite.
Me la enseñó en el descanso de Calígula con la misma inclinación de mano con la que me hubiera enseñado un pájaro muerto. ¿Quién habrá sido?
Quién va a ser. Aunque te veo todos los días tengo tiempo de ir a Berlín a mandarte una postal.
Quién va a ser. Pues yo.

miércoles, mayo 05, 2004

Por la mañanita

Salgo de la oficina, voy a comprar las entradas para Calígula al ServiCaixa de Córsega con Diagonal. Hay sol y hay la transgresión de que sean las once y media y yo salga de la oficina y vaya por Córsega y pase por Rambla de Catalunya y haya tiendas y gente y haya sol.
Compro las entradas, dos, porque ayer le dije:
Calígula (que eres tú)
o
La cantante calva (que soy yo)
y él, obvio, escogió Calígula, que para mí siempre será Pedro Mari Sánchez.
Estaré en la cafetería del vestíbulo del TNC a partir de las ocho.

El saxofonista con ventanas

Ayer nos tomamos unos zumos el saxofonista y yo enfrente de algún edificio de la universidad, no sabíamos qué universidad. El bar se llamaba Ascot y estaba de obras. Había viejecitas o señoras tomando la merienda y estudiantes. Bar con ventanas. Hacía mucho que nos nos veíamos y yo tenía muchas ganas de reencuentro, pero está visto que estoy absorbida, no me puedo distraer, no puedo, no puedo, no puedo.

El cambio (imperceptible) de cada día

Mi piel de serpiente se desprende. Noto cómo mudo. Estoy enferma y exhausta, llevo unos días sin sentirme brillante cuando ando e incapaz de taconear, entre otras cosas porque mis zapatos están aún en el coche de Martín, junto con la caja de mis libros y mi edredón de plumas. Y no sé si mi baile-mudanza de ahora es bueno. Cada día es otro y se cambian las cosas, solas. Al levantarme todo está descolocado, voy con el pelo sucio y con desgana, me ahogo, no me basta el aire.
Mais si, será bueno, porque me late el corazón y las cosas tienen sabor, y esperar tiene sabor y en todos mis días hay un poco de ruido, un poco de hambre. Y me asfixio y no puedo respirar, pero porque no me cabe el aire dentro, lo gasto antes de llegar.

Somos Barcelona

Él me dice:
Empiezo a sentir necesidad de vos.
Yo le digo:
Estoy harta de vivir a pesar del dolor. (Estoy harta de tener que vivir pese al dolor)
Él me dice:
Tengo una yegua colorada como vos.
Yo le digo:
Tienes que perder la prisa.
Él me dice:
Estás loca.
Yo le digo:
Llévame.
Él me dice mientras un disco más que entero:
¿No te das cuenta de que me doy cuenta de que me haces respirar más hondo y más lejos?
Yo le digo:
Oye, ¿puedo enamorarme de ti? Pero sólo un ratito, después me voy.
Él me dice:
Aunque sean sólo cinco minutos, sí.
Y todas estas cosas significan que esto no significa nada pero que es mejor vencer la resistencia y llegar hasta el final de las palabras, hasta el final del sexo nuestro.
Él me dice:
¿Qué somos?
Yo le digo:
Somos Barcelona.

martes, mayo 04, 2004

El galgo sentimiento

Mi sentimiento como un perro con collar y la lengua fuera, tumbado en el suelo, mi sentimiento tumbado anhelante y sumiso. Me mira. Lo conozco y lo domo, sé que existe y que está mi sentimiento que es un perro con mi cara que se queda quieto al lado de mi cama, su lengua afuera. Espera pero esperará para siempre, te conozco y te acepto pero no te dejaré poseerme, soy otra cosa más que tú, soy ganas y te mato, tengo ganas y te asesino, asquerosa sumisión femenina que siempre pone el cuello antes que nada, cuando nadie te quiere colocar el collar. Qué asco. Y qué alegría ser inteligente. Mi sentimiento al costado de la cama mientras yo lo ignoro y me asfixio de mi sexo y mi respiración y mi sorpresa, mi transpiración, el aniquilamiento de los límites. Estar viva otra vez y poder
matar al perro.

viernes, abril 30, 2004

La verité si je mens

-Quedate un ratito.
-Vale, pero después me voy.
-Pero volvé dentro de cinco años.

N8

Mientras miraba el reflejo de su oreja en el cristal pensé: ¿acaso me dan miedo los hombres? Pero él también me da miedo. Acaso apuesto sobre seguro porque a él parezco gustarle (o parecería fácil gustarle, pero no lo es). Porque lo que necesito es gustarles. Y pienso: pero no, es la misma clase de apuesta, el mismo grado de riesgo, o más riesgo. Mientras vi el reflejo de su oreja en la vidriera del autobús nocturno, el puerto al fondo, mientras apoyé la cabeza en la barra metálica y desde mi cara tapada con mi pelo (rojo, pelirrojo, colorado) vi sin que me viera, él me miró. Con intensidad, me gustaría poder decir con dolor, pero sería sólo deseo. Claro que para mí el deseo es el hueco relleno de dolor de no poseer. Y escuché su voz. Y supe cosas, como
estoy preparada para el final de esto, pero también para la historia de esto.

Les yeux revolver

Ojos. Míos. Límpidos. Maquillados de Dior, Clinique, Estée Lauder. Cargo el revolver y disparo.

Estrategia

Yo también siento el cansancio. Y es que hay que darse un poquito de agua y otro poquito de sed.

jueves, abril 29, 2004

La monja y el obispo

Catalán de Lleida. No me entero de nada. Una monja de 1, 40 y 87 años me habla. Entiendo algo de cáncer de pulmón, la meva germana, el meu nevot, y que si puedo entrar en la sala de al lado para decirle al obispo que salga que le quiere decir no sé qué de la moreneta. Me cuenta la historia de un moribundo muriéndose, famous last words, y se pone a llorar. Así que le doy un montón de besos y llora más. ¿Es que estoy loca? ¿Qué hacía yo en un sitio donde no sólo había una monja y un obispo, sino que también estaba yo dándole besitos de consuelo a una señora viejecita desconocida?

domingo, abril 25, 2004

Alvarito

lo nuestro es la historia del desencuentro
¿qué máquina?
¿la historia del quedamos?
sí, no...  no sí.
siii
no puedo, me va mal, he quedado... ¿has quedado?
antes no era tan complicado
¿cuándo?
se han descuajaringado las constelaciones
antes podíamos quedar sin más
¿tú y yo?
yo y tú
ya ves
pero realmente es que salen así las cosas... primita...
¿crees que las constelaciones están de nuestro lado?
a mí me gusta que los dioses se pongan en mi contra
si tú eres diosa...
oye... te hace vernos... si kieres te ayudo un pokito a lo de las cajas...

miércoles, abril 21, 2004

Laie, en diferido

Mi padre me dijo anoche: tu madre está preocupada pero yo no porque sé que lo vas a resolver, pero si tú quieres y te hace falta pido una baja de unos días y voy con el coche a Barcelona. Y me puse a llorar al final en la cafetería como una boba, porque él confía en mí pero se preocupa al mismo tiempo, y es diferente decir "sé que lo resolverás" a decir "tú puedes con eso y mucho más".
Palabras. Sí, claro, el texto, pero es lo único que me provoca algo.

jueves, abril 15, 2004

Jespersen

Me deslizo por la prosa esta que no cuenta nada y sólo da cuenta de mi exaltación, con lo bonito que fue correr por la Rambla para saltar sobre Morten que me esperaba en Liceu, trayéndome un poco de Amaia, un poco de Granada, un poco de recuerdo de olor a jazz, qué raro estar con Morten y con él en Plaza Real, qué maravillosa entrada suya del jueves por la noche en el restaurante, desabotonamiento de botones, veso, yo con el chute de Voltarén en el cuerpo después de tres horas en urgencias, luego Morten, la noche en Barcelona, y tarde más tarde cantar un poco y seguir hasta su casa, hasta su olor, hasta mi casa, hasta toda la noche pequeña, mañana y mediodía. Cuando no te das cuenta es viernes por la tarde y estás tan enferma y tan narcotizada de él.

O you whom I often and silently come

O you whom I often and silently come where you are, that I may be with you;
As I walk by your side, or sit near, or remain in the same room with you,
Little you know the subtle electric fire that for your sake is playing within me.

martes, abril 13, 2004

She dwells with beauty

Me gusta dejarme admirar, ahí me hago mujer.

Ayer

Tuve tres vesos, ayer, de esos que luego recuerdas con precisión y te pones colorada como un tomate Muntaner abajo. Porque juro que recuerdo cada uno de ellos como si me los estuviera dando ahora:
-el primero, suyo, de esos que me da porque quiere, después de taladrarme con los ojos, veso cálido-Carla Bruni, veso abierto, veso de morder.
-el segundo se lo pedí como compensación a un intento de comportamiento chulesco. No sé qué fue peor.
-el último esta mañana, otro goodbye kiss para la colección porque parece que haya hecho un master, seguro que se los prepara.

ritmo interior

yo que parece que llevo
una máquina dentro
una máquina molt perillosa

lunes, abril 05, 2004

Los otros

Ayer vino Silvia a Barcelona de paso hacia Jaén, la recogí en Sants a las cuatro y la llevé a la Estación Nord a las diez. Por lo visto esto de que una chica viaje sola y haga trasbordos es algo peligroso e insólito. Le pregunté a Silvia que cómo me veían a mí los demás, yo que siempre voy sola a todas partes, y hago trasbordos a deshoras en Metz, Stuttgart, Wroclaw, Zurich o Burgos. Me dijo: rara. Como se puede ver, esto me da orgullo de clase.

Pleamar/bajamar

Se levanta la brisa a ciertas horas, hoy a las 19, anoche a las doce, me gustaría saber si es porque el mar se retira o porque se viene más cerca. Parece mentira que venga de un puerto de mar.

Roberte ce soir

Soy un animal con tanta hambre, soy Loulou, la noche fuera tan apacible, viento cero, yo dentro de casa en la oscuridad con pequeño flexo pensando en cómo pasa un año y te mueres, cómo pasa un año y se te muere el entusiasmo, en cómo pasa un año y sin embargo puedes estar viva back again, levemente más cansada, con menos convencimiento, bien de cierto, pero con el mismo hambre de siempre. Despierta, LouLou, despierta, que quiero verte.

No hay domingo sin sol

Febrilidad del jueves, el nacimiento de un dolor pero ahora ya pasó, lo mejor que puede decirse de un dolor. Hoy he ido a la Barceloneta, 578 visitantes por metro cuadrado, se ha puesto a hablar conmigo en francés un físico nuclear marroquí de 60 años, según propia declaración. Iba con una nevera vendiendo refrescos y cerveza por la playa. Al acercarse a mí me ha dicho, en español, “la vida no vale nada, hay que estar alegre, no pensar, porque la vida no vale nada”. Luego, la universidad de Lyon, 18 años en Francia, 10 meses en España, l´Afrique européenne, ha dicho. Luego lo he visto sentado en un banco del paseo sacudiéndose la arena de los zapatos.

La bohemia que nos perseguía

Cuando conocí a Dani yo tenía 20 años y estaba consumida por los huesos de su compañero de piso. Ellos iban sucios y hambrientos, disfrazados y ejerciendo de artistas, a veces subíamos al tejado a fumar sentados en las tejas, siempre era de noche y nos acostábamos cuando empezaban a piar los pájaros y amanecía, colocábamos una manta en la ventana sin cortinas, dormíamos en dos colchones, siempre pasaba algo, cada noche algo y si no pasaba alguien lo provocaba, yo sabía que en el fondo todo era una mierda pero lo hacía para acordarme años después en una noche como ésta; viví aquellos dos tres años así porque tenía 20 años y así tenía que ser: esperar en los bancos, besar a muchachos despeinados, sentirse siempre fuera, escribir poesía, frecuentar bares con un aplomo que ahora no poseo, atreverse a dormir con quien fuera, dejar que los días de mayo, junio o septiembre fueran sólo un puente hacia las noches. Sufrir, sobre todo, dejar que ese dulce sufrimiento absurdo te pueda y apretar los dientes y seguir. Cuando voy a Granada es lo que mejor recuerdo, las plazas y bancos que eran nuestros, y Dani tú estabas allí y ahora estás aquí y me sigo muriendo por los huesos de los muchachos y forzando la vida para que me deje noches con sabor, yendo a verte cuando te has quedado en casa porque no quieres salir, hablando contigo con Pat Metheny de fondo, dejándote que me mires vivir, intentando comprender por qué ese amor tuyo por mí, por qué ese empeño por derribarme sobre la lona. Y te quiero y quiero ir a verte con el vestido azul y que me convenzas de nuevo de que eres más que ese eterno convaleciente, de que mi lucha continua contra ti no tiene sentido porque me venciste en el 98. ¿Me dejarías ir, un rato? ¿Me dejarías respirar, un rato?

Ruibal

En esta casa se escucha mucho a Ruibal, normal, dos mujeres rondando los treinta solas, hambrientas de palabras y de noches espesas, qué vamos a escuchar. Lo malo es que me dan más ganas de irme a El Puerto y pasearme un poquito por La Puntilla, la calle Luna, que sea verano, que sea de noche, que haya un mar.

domingo, abril 04, 2004

Levemente kind of blue

Me han llamado mis padres, gran llamada del sábado por la noche, medianoche menos diez, entonces me he acordado de que es sábado y de que estoy aquí encerrada sola como una fiera enjaulada sola, groar, Bagheera asalvajada, por dios. Me han dicho que Dani los ha llamado para felicitarles sus respectivos cumpleaños y santos, y he tenido una visión de Dani cirujano sistemático. Luego pienso que él estará en esa casa que no es suya tan solo como yo, pero creo que diferente, porque él vive por su empeño futurista y yo me quemo en el ahora, y me pongo un poco triste porque nos pasen estas cosas. Me gustaría llamar a Dani para hablar como sólo puedo hablar con él. Pero no se puede porque estoy demasiado exultante y él no comprendería, me parece, que no es por mi affaire indebida, y no sé si comprendería tampoco que yo pueda estar contenta sin él.
Sin embargo lo estoy, febril y apasionada, como Segismundo recién salido de la torre.

La pasión según G.H.

Asesinato el más profundo: aquel que es un modo de vernos y de sernos y de tenernos, asesinato donde no hay víctima ni verdugo, sino un vínculo de ferocidad mutua.

Partidas de ajedrez

Anoche en Passeig de Gracia dejà vu, hace cinco años y medio misma escena y misma sensación, muchacho que se esconde tras algún tipo de chulería, pero yo no tengo 22 años como entonces, qué maravilla, porque así pude salvarme del ahogo y señalar la vía. Lo agarré del brazo y me lo llevé a casa, saltándome su mirada incrédula o despectiva de antes al cruzar la calle, pensé que me retaba pero en realidad me pedía socorro.

sábado, abril 03, 2004

La vie est ailleurs

L´abîme de l´intimité illicite et de la comprensión défendue.

miércoles, marzo 31, 2004

Sueños antiguos contados a Pablo Weisz

Anoche soñé que un perro me atacaba en una tranquilísima calle de Londres, intentaba morderme el cuello, quería asesinarme pero con gentileza sin embargo, de ahí la ciudad. El perro me mataba por mi propio bien.
Soñé con una casa que era mía pero en la que las mujeres eran las dueñas y administradoras y conocían todos los rincones, hasta una cripta que había en el sótano pero que estaba iluminada por la luz del día, suelo de damero blanco y negro muy gastado, de mármol. Verja de hierro. Y había fantasmas y las mujeres los conocían por sus nombres. Se sentaban frente a la reja a coser y bordar. Yo tenía miedo y nunca bajaba. Hasta que pensé que por qué debía temerlos si tenían nombres y ellas, las mujeres, no les tenían ni tanto así.
La calle estaba llena de caballos muertos partidos transversalmente por la mitad. te acercabas y veías que eran caballos de plástico, como los de los indios de juguete.Mi hermano y yo corríamos porque una vieja celestina, que antes del sueño había sido yo, nos perseguía para que yo trabajase para ella en un pajar.Sabíamos que nadie podría socorrernos. Mi padre en forma de diablo gigante con grandes cuernos a los lados, negros, opacos, quiso matarnos con un hacha peor en el último momento nos dejó escapar, notó en cierto modo que éramos sus hijos. Mi hermano corre como el viento por la ciudad y me salva, pero no sé de qué.

martes, marzo 30, 2004

Le cinéma

He ido a ver Post coitum animal triste al Institut Français. Qué cosas, la otra vez que fui ví 24 heures dans la vie d´une femme, parece que los franceses sólo hacen películas sobre mujeres que pierden la cabeza ante un polvo performed con maestría.

lunes, marzo 29, 2004

Let me speak

I've lost all taste for life. Eso me pasaba hace 12 días. Ahora tengo el paladar saturado. Me dice que sí, que quiere verme: se me paran los pelitos del brazo que acaba en la mano con la que tengo que escribir, se me calza el pulso, mesure up your words o moriré. Tengo hambre de Historia, de palabras ajenas, de dolor provocado, hambre de lo que sea, hambre de desabrochar un abrigo que hoy no he visto, me apoyo en las paredes de los vagones del metro o en las paredes de azulejo de las estaciones y cierro los ojos, me pueden las sensaciones, me mareo, Eva sigue siendo idiota y viviendo su vida revenida, o dice: voy a comprar y tarda cuatro horas veinte y sabemos que está con ese muchacho fantasma al que creíamos cadáver en el armario. Vuelve a casa sola y no concede nada, Eva sola, Eva triste, Eva tan absurda cada día más un cuerpo con la casa, más metida dentro de la pared, como Mercedes Samprieto cuando hacía de Dama Blanca en La tía de Frankestein.

domingo, marzo 28, 2004

Ruedaporlascamas la Interpretadora de sueños

Yo que siempre quiero escribir me doy cuenta ayer de que primero tengo que saber contar bien una historia. En realidad sé contar una historia, en la cena mallorquina conté la tarde y la cena con Miguel del viernes, desastre de llamadas de novia celosa y desastre de lugar, de vida interpretada, de incomprensión mía y ganas de largarme. Todas esas gravedades que te pasan y parece que te ahogas, cuando más me he agobiado durante más divertidas las compongo luego. Por un rato tuve un auditorio atento y entregado y me gustó, también porque allí en el dúplex de Gracia frente a los ventanales y a gente llena era más fácil respirar.
Tendría que grabar y transcribir para empezar a comprender cómo es posible que sepa improvisar una historia y luego me pongo delante de la pantalla y nada, como ahora. A veces me doy un personaje y me lo creo, me voy dando las frases conforme hablo, guión instantáneo.
Me tengo que relajar, tranquila Loulou, estoy ansiosa ansiosa y hambrienta, doy miedo, dan miedo mis fauces, mi desesperación por ser, por interpretarme, sólo quiero escribir lo que viví, quiero dejar de inventarme los hechos que no han sido, quiero vivir yo y luego narrar, pero basta de quemarme los ojos frente a la pantalla. Calle, calle, calle.

Dolorida

“Cuando algo te duela deja que te duela”. Pero si le tienes pánico al dolor insultarás y morderás antes de dejar que te escuezan las heridas. Tengo épocas en las que me vuelvo masoquista y lo que es peor, ávida de dolor (digamos murkovic, digamos diciembre), y ahora, que necesito dejar que me duela todo o desapareceré en la ataraxia. Creo que voy por buen camino. Por lo pronto me he caído de la cama y me ha dado un ataque de risa. Por lo pronto el Madrid encaja goles con la misma ansia que yo.

viernes, marzo 26, 2004

Desde Stuttgart con amor

Estimada Srta. ,

todavía no tengo idea que Vds. quieren :-(

Por lo menos intenté abrir la parte Transit como "proyecto ingresando",

pero me quedé con la pantalla vacía. (Podría ser por el disco duro

lleno.)

La memoria siendo vacía,

resultó en efecto una traducción por mano. Conservé la forma de archivo

más "sucia" que puedo imaginar y espero que es de Su gusto.

En nivel idioma, es un inglés tipo japonés. Sin dibujos es pura

adivinación, necesitaba la bola de cristal más que la computadora.

¡Que todas tengan un feliz fin de semana!

Saludos atentos

jueves, marzo 25, 2004

On se balade

El miércoles Álvaro y yo nos fuimos andando hasta la Barceloneta, tiempo desapacible, empacho mío de Joni Mitchell que aún se me puede apreciar, nunca había estado en el puerto y es un poco como la lonja de mi ciudad (qué me pasa que he recortado una foto del castillo de San Marcos del diario Expansión, anuncio de Caballero, lo he pegado en la pared), olor a mar parado, la arena de esta playa de mentira que da tanto asquito, mi saxofonista privado y yo intercambiándonos historias para no dormir; cenamos en una pizzería y me enseñó una foto de cuando conoció a Elena y entonces lo reconocí, nos habíamos visto en casa de mi prima hace dos años, de un salón con piano al Passeig Joan de Borbón, ahora sólo lleva dos pendientes, ninguna rasta y le brillan menos los ojos, él también está cansado, no estés cansado, niño, podremos estar mejor, podremos recuperar nuestras ganas, sí, lo juro. Me invitó a Tarragona hoy a su ensayo y yo no he ido porque me había acostado tres horas antes de eso, después de una cena alargada con gente que parecía de mentira de tan maravillosa, me siento fatal, Álvaro, tú no leerás esto pero lo siento tanto, el teléfono a las diez de la mañana, Álvaro, todos esos jazzistas en la plaza Tetuán y yo durmiendo en Gracia (me dejé las llaves dentro de mi casa y mejor, he pasado el día con Cris). Pero eres la primera persona con la que he estado en el centro de la plaza Catalunya aunque las francesas nos quitaran el sitio. Y tengo tu libro del Kind of blue y tantas ganas de verte tocar y de verte tout simple.

miércoles, marzo 24, 2004

Working girl

La política de mi empresa de contratar sólo mujeres nos conduce a situaciones como la bolsas de pan integral o con fibra, quesos para untar bajos en calorías, zumos energéticos, margarina light, tés dietéticos, crema de espárragos en sobre...en fin, una pena. Me he sentido sofisticada con mi fiambrera con potaje de lentejas y mi barra de pan.

The flavor of the week

Mira, anoche una chica sola subió unas escaleras y entró en un bar, se sentó y pidió un té con limón y un bolígrafo. Tocaba un trío de jazz. Ella no estaba triste, pero se encontraba en ese estado febril o nervioso en el que se encuentran las chicas cuando van a los bares solas, cuestión cultural. Durante 45 minutos, sola. Habló por teléfono con un danés y con su hermano. Luego se puso a escribir. Llegó la persona que esperaba cuando ella ya había dejado de esperar y el bar empezaba a ser un sitio con atributos más allá de la cita. Cálida luz, buen saxofonista, contrabajo patata, té con limón, mejor aquí que en casa.
Cuando llega un muchacho a un bar y se desabotona su abrigo abotonado y sorprende a una chica que escribe en una mesa al lado de una lámpara, no importa que la cita no fuera una cita, importa la calidad de la imagen y como alguien dijo, la intensidad dramática. Y la calle Aribau a las dos de la mañana.

martes, marzo 23, 2004

Lost in translation

Si no se hubiese acostado con la cantante no habría historia. En la elipsis de esa noche está la verdad. Ninguno de los dos habría comprendido, no habrían podido resistirse al ascensor, y si hubiera habido sexo no habríamos tenido secretitos al oído.

Gorro naranja 2

Mi gorro por supuesto no ha aparecido. Hablé con todos los guardias de seguridad en un rasgo histérico pensando que si se lo encontraban ellos en vez de dárselo a sus novias o hijas se acordarían de la muchacita que buscaba el sábado por la tarde su gorro. Naranja. De lana. Ahora el buen tiempo ha venido a fastidiarme porque el que lo tenga no se lo pondrá ahora después del equinocio. Si el invierno que viene sigo aquí, ¿hay alguna ley que establezca los plazos de reclamación de gorros tuyos encontrados en la cabeza de otros?

lunes, marzo 22, 2004

Kenny Garrett

Álvaro me dijo que había un concierto en la Cova del Drac, que fuéramos que él conseguiría las entradas más baratas. Quedamos en la salida de Muntaner, pero nos encontramos en la estación de Provença. Cómo me gusta encontrarme con la gente en el metro o en el tren, le saca brillo a todos esos viajes que haces todos los días esperando siempre algún encuentro casual que no sea casual. Y si veo a Álvaro tres estaciones antes de lo previsto y pienso en la frecuencia de los Ferrocarrils de Catalunya y las horas a las que yo he cerrado la puerta de mi casa y él ha sacado a su perro de paseo me da un mareo que casi no me deja disfrutar de habérmelo encontrado. Así que le agarro de la manga y le digo niñooo y compramos la entrada que no es más barata sino que él me invita. Luego nos paseamos por Muntaner y nos sorprendemos por la magnificencia, nos sentamos en un escalón, luego en otro frente a la boca de la estación para esperar al clarinetista fricandó.
Mirar a Álvaro es raro porque es un bebé pero si lo miras sin verlo y sólo escuchas se le nota todo el entusiasmo por vivir, y te preguntas si no será que hacerse mayor es encoger y olvidarse de lo claro que es todo a los 22, olvidarse de lo fácil que es llevar argollas en las orejas y no pensar en lo triste en lo triste en lo triste, ir a ver a Kenny Garrett y ser capaz de la intensidad. Crecer es desfallecer y apagarse. Qué asco.

sábado, marzo 20, 2004

Sacrosanta

Adelantó su mano, de alguna manera lo decidió, acercó sus dedos a mi muñeca y tocó la gomilla del pelo que llevo alrededor. De hecho su gesto preciso fue:
Dedo con uña sobre mi suertuda muñeca, yema en gomilla, hacia un lado, hacia el otro. Me rozó la piel como tantas otras veces lo ha hecho y como dice la canción
It wasn´t accidental, he touched me

Pasó

Hay historias que estallan dentro de sí mismas, que se desarrollan eclosionan y explotan dentro de su propia burbuja de posibilidad. Nacen en un segundo nadie sabe cómo y mueren dos días después. Y son tan deliciosamente bellas. Luego no las puedes contar porque cómo se aprehende algo que quizá ni siquiera ha pasado (pero estuviste allí y aspiraste la fragancia de la historia que podía ser o estaba siendo) Luego cuando todo está muerto respiras hondo y cierras los ojos apretados los párpados y el pulso en ellos. Fue bonito mientras no duró.

Las vueltas que nos dio el amor

A veces me parece que estoy cerca de ti y que sé cosas. Y es porque las sé y porque estoy cerca, porque quiero. Es importante para mí, tú, quiero decir. Me das miedo. Porque a veces repulsión y otras daría muchas cosas por
tu mano en mi espalda
Y siempre me gusta estar contigo, siempre me gusta saber cosas de ti. Pero a veces me das miedo porque no sé si eres de
Clase A o Clase E,
si tú sabes que hay algo entre nosotros más allá de mis tetas o de mi manera de tener amigos, de tomar café.
Está bien así. Es como una historia en un libro, un libro que se titulara
Tu mano en mi espalda, una casa en La Caleta.
Porque
luego soy rara y soy serpiente y me pone tan triste el deseo porque alguien como yo no se lo puede permitir.
Si eres clase A no puedo decirte
tu mano en mi espalda
Si eres clase E
te lo diré y sabrás que todo es lo mismo, hay un tesoro abajo que nos resplandece y no soy una mística o una colgada o una buscadora de sangre, sólo que sé cosas que los demás no saben,
como que eres coto de veda
pero qué ganas de saltarme la valla.

lunes, marzo 15, 2004

1906-2004

Murió Isabela Moritán, la noche antes de las elecciones. Antes de ayer hubiera sido su 98 cumpleaños. Lloré, lo reconozco, porque nunca podré volver a apuntar sus frases. Ahora que está muerta copiaré algunas de las narraciones suyas, como aquélla del muchacho al que le reventaron el pecho de un balonazo, o la de su hermano con una banderilla clavada, o los chóferes aparcados en la Plaza del Arenal de Jerez de la Frontera con los que nunca había que subirse. Me enseñó a hilvanar, a chupar el hilo para que se anudara el cabo, a limpiar el pescado, a doblar la ropa. Y que los hombres son muy malos, que era su frase favorita.

martes, marzo 09, 2004

Gorro naranja perdido en FNAC

Cando salí toda la Plaça de Catalunya estaba llena de mujeres con gorros, pañuelos y foulards de color naranja.

Thanks for being so genuine

Me dedico a cosas raras en la oficina como desincrustar la cal de la kettle, en secreto. Me gusta saber que yo he quitado las plaquitas calcáreas y que nadie lo sabe, porque ¿hay alguien que piense en los depósitos de cal de la kettle?

viernes, marzo 05, 2004

El saxofonista en el kebab

Modelos femeninas amateur 12-1-2004

Para producciones de fotos y videos en Barcelona necesitamos modelos amateur de 18 a 40 años. Es imprescindible tener unos pies en condiciones porque se trata de producciones de fetichismo. ¡Es un anuncio serio y no tiene nada que ver con pornografía! Las protagonistas estarán completamente vestidas y las sesiones están remunerados. Interesadas mandar email a: bcnuniversal@hotmail.com

BCN Universal
bcnuniversal@hotmail.com

Vance


Cuando vives un poco en un mundo imaginario como yo, o más bien cinematográfico, y el mundo a veces te responde, te quedas más estupefacta que si fueras una persona que viva indistintamente en lo real, nunca esperas que los gestos que tú destacas signifiquen nada para nadie. Viene Vance y arranca una hoja, y se apoya en un cristal a lo Catalano, la ciudad queda señalada, tú quedas señalada. Lo increíble es que Vance también se señala y se tacha y sabe.

viernes, febrero 13, 2004

El sur

Vuelvo al Sur, canturrée en el tren. Y ya tengo que volver al norte que me acoje y me alimenta.
Cuánto me gustaría tener en algún sitio unas frases sobre todo lo luminoso de las últimas semanas, los periplos argentinos, la mateada en el Parque Güell, la noche en serio iniciática con Amaia, Morten, Marian y el Demonio, la sesión musical en casa de Lolo el flautista de la calle Duquesa, la subida a la Mezquita con Marisa, todas esas cosas que no escribes porque cuando estás en ellas y piensas, tengo que escribir y capturar, no se puede. Sólo quieres cerrar los ojos y el famoso recostamiento, dejar que te pueda la luz.

martes, febrero 10, 2004

Vacaciones

Todo se desordena agradablemente, la vida recupera su caos fuera del mundo bicolor bipolar bivalente, ordenado y maléfico, venenoso para nuestros huesos. Nuestros huesitos pequeños que anhelan ser recorridos y no lo serán porque aún no podemos recorrida ser.

Estoy, me gusta de nuevo mi vida, vivir en Barcelona y tener llaves de casa de Fabián y Marisa, estar con Amaia y sentir el fluir de una vida no podrida no estancada, viva.

lunes, febrero 09, 2004

Día mío

Qué desastre. Qué hermoso desastre. Empiezan a coger adquirir tener las cosas su peso exacto verdadero para mí. Voy con gafas a todas partes y mis ojos se niegan a aceptar a las lentillas. En el caso de las sillas, dice Marisa desde la ventana. Hay sol en Granada, es lunes y es raro disponer de la mañana, pasear bajo el sol, día sin horarios. Quiero decir:

Día en el que el día es mío y puedo ir donde quiera. ¿Sé dónde quiero ir?