sábado, junio 26, 2004

Nit bus

¿Sabes lo que es emoción para mí de vesarte en este N8, así, con fondo Santiago Feliú y este veso descolocado de asiento de autobús, este veso inédito que habla solo? Que sé lo que tiene de movedor para ti, que lo que sé de ti me permite saber lo que significa Feliú que canta mientras vesas a alguien o me vesas a mí en un autobús, que lo que sé en tu boca mientras me vesas si Santiago canta que no quiere tener frío lo sé desde atrás y dentro y no es saber, es estar dentro del veso dentro del autobús contigo mientras nos vesamos y escuchamos en estéreo, un oído tuyo y otro mío, las mismas canciones que alguna tarde escuchamos y era el principio sin serlo.

Me parece que vos y yo

Tú en el escenario tan difícil de ser mirado por mí porque mi frecuencia cardiaca me impide el paso de la luz. Tú tan diferente poderoso porque el poder del escenario es tan diferente al otro poder tuyo sólo tuyo que tienes ayer o mañana. Ahora estás en las tablas, allá arriba, focos sobre la cara, y alguna estará rota, otra inclinada, y no eres tú, ahora. Eres otro que se te parece y me tienta pero no es tú. Ya de por sí la cosa ésa rara de ir al teatro y ver voyeur, la emoción ésa rara del teatro que me mata la circulación de los brazos, pero encima ahí encima estás tú y encima eres bueno, hijo de puta, aunque lo sospechábamos LouLou y yo. Me cuesta mirarte, me cuesta verte no mío sino algo que desconozco, aunque eso sea en el fondo estar juntos ahora multiplica por cien, maldito. Luego te recupero contento de actuar, con los ojos pintados y brillantes, seguro de algo, pequeño y grande al tiempo, Otegui y Jake al tiempo.

miércoles, junio 23, 2004

San Juan

Estoy aquí estoy en Barcelona y es raro porque hay ciudad rara (carrer Sant Pere mais baix) que es como provinciana o calle Cielo; es raro porque debajo de Barcelona late a veces un balcón con geranios, o Fito suena en el metro, o una señora compra una faja de color beis, talla 52, o una peluquería sola y la peluquera gallega sola que me cuenta que ese señor que juega en la acera de enfrente tras los coches es cliente suyo, argentino, y que la que juega con él es su novia y está embarazada, y al ping-pong.
Plaça Joanic al sol, recién enflequillada, o un paseo imprevisto tras la Catedral, soy un poco Barcelona cuando estoy en ella sola a veces, me tuerzo el tobillo en un socavón o me paro frente a una pastelería, me pruebo un vestido imposible, entro en calles que no conozco por rodeo y gana, brillantes barandillas en las que me apoyo un instante y recuerdo cosas que él me haya contado de su ciudad, la que él recorriera y recorre sin mí y no conozco, intersecciones, bares pequeños, amores pequeños,
o si paso por sitios que hemos paseado juntos (entonces Barcelona es más mía), piso con tacón el Km 0 de la ruta modernista en el que la noche anterior me hubieras metido las manos bajo la falda, o atravieso Plaça Medinaceli, toco el reborde de la fuente y la superficie del agua, carrer Bergara, entro en el edificio en cuya entrada, alguna vez, y me siento Barcelona.

domingo, junio 20, 2004

Carretera de Badalona

Si estoy enferma un momento y da pena verme tan perro y tan ahogo, si me agobio y no sé por qué, pero no puedo respirar y voy a la Gamma a sentarme en uno de los sofás tapizados de ámbar, tan sucios; si creo que las opciones válidas son desaparecer bajo la colcha o las mesas del restaurante, o tomarme una pastilla para sí soñar, escribir interminablemente párrafos que no digan nada. Cuando me pierdo y me agito y no sé y me olvido de que no existe la gravedad, que sólo tengo que inspirar y expirar para estar bien, entonces él llega y dice mi nombre o una mano suya o reírnos, y veo, me calmo, recupero lo que sé, me dejo respirar respirar respirar.

viernes, junio 18, 2004

Súbete a la noria donde el vértigo confunde paranoia y gloria

Cuando lo miro y lo sé, lo sé a él, o sé su mecanismo. Cuando me siento a su lado y espero a que recorra y venza su dolor. Cuando nos estamos divirtiendo francamente, aunque no sabría decir cuando no es francamente porque estamos abonados a una especie de tarifa plana de la diversión. O si el sexo y nos llega la extenuación, él me mira yo lo miro él me dice yo le digo, e inevitablemente dejamos de jugar y las cosas adquieren peso aunque las conozcamos y sepamos que no existen.

jueves, junio 17, 2004

La gorda

Hoy hemos ido a Canet de Mar, a inaugurar una exposición. Entre los cuadros de las personas dos de una gorda sentada en un taburete de bar frente a la barra. En un cuadro de lado, en el otro de frente. Óleo pero de ése que queda en la tela como si fuera ceras Manley. Y lápiz. Gorda gloriosa, toda ajustadita y con unos zapatos de tacón finísimo, rojos.
Viniendo de Urgencias en el metro, línea 2, en Clot se ha subido la misma gorda del cuadro, falda negra de tubo con ataduras en cruce al lado tipo Galliano y los zapatos increíbles de gorda, tan altos, rojos, con un brochecito de brillantes en la tira delantera.

lunes, junio 14, 2004

Antes

Cuando pienso me duele
Y por eso eso el deseo que rescata
Porque el deseo es no pensar

domingo, junio 06, 2004

En el pastito

Carlos tiene tatuados a Quiroga y a Bukowski en el brazo izquierdo. Fernando a Thor y a Merlín. Yo he atrapado una insolación después de haber pasado con ellos la tarde en el césped, Passeig Maritim al lado de la escultura de Miró. Comimos dürum al lado de la casa de Carlos uruguayo, luego pasaron las horas bajo el sol, en el mismo pretil donde otro día me sentaré con Dani.

sábado, junio 05, 2004

Apenas ha pasado un minuto

Apenas te he entrevisto y es de noche, apenas dices me parece que no hay mucho más por saber (yo te conozco) con una confianza de plomo que me desarma.
Me tengo que resistir (resucitar), dejarme seducir un poco porque si no ____, porque hay que jugar siempre y no estancarse o se pudrirá el agua que nos acoje. Tengo que trabajar para que sigamos siendo un par de locos, saber si crecerás (no quiero que crezcas ahora).
Quiero que sea tan fácil despertarse por las mañanas como hoy, no como era antes, cuando abrir los ojos era cerrar los ojos o una tortura y preferir estar muerta a otro día. Ahora todo anda bien y lo que duele duele sordo y lejano. Ahora por un rato todo anda bien pero no es narcótico, es simple brillo, que me deja saber que sólo importa un día y otro día y no el dolor de antes, la responsabilidad y el sufrimiento constante, el malhumor constante, el asco constante. El dolor de ahora es dolor de intensidad y de que el mundo gire en derredor.
Y tampoco es Jauja: es simple oro en estado purísimo, recién sacado del cauce del río, gold, de l´or, no importa el fin (habrá un terrible fin), hay shinny pains, los sufrimientos pequeños que acompañan a la consecución del deseo, miedo a no tener más porque se quiere más, tranquilidad de saber que no hay prisa, que se acabó la prisa, tranquilidad de tener tranquilidad los dos, tranquilidad del tiempo que está por venirnos, ancho, lleno de cambios y fragilidad, cosas que pueden romperse o revestirse de acero.

viernes, junio 04, 2004

La magnitud de la tragedia

Este jueves está siendo bajar por Aribau e invariablemente por Aribau pensar en Andrea, ver la tienda de libros de viejo donde estuve con Dani y mi hermano y compré
La magnitud de la tragedia.
También está siendo tomar té con Cris en su terraza y hablar de nuestras respectivas y repentinas
La magnitud del amor,
haber pasado 8 horas en la oficina y que el traductor Pedro que vivió en China me ofrezca una subcontrata clandestina (me pasará traducciones que él no tiene tiempo de hacer y me pagará en efectivo). Está siendo yo sentada en un banco-silla de Plaça Universidad esperando al que siempre espero desde hace tiempo (y haber pasado por el tramo peatonal detrás del Seminario para ver el día de la manifestación cuando insistí cara al público en que estarías e insistí trabajo adentro por favor que estés por favor que esté por favor está, y estabas con abrigo incluído y bufanda incluída y respiré)
Y es también el jueves los muchachos jugando al fútbol con una pelota de bolitas, Ivonette la limpiadora brasileña diciéndome adiós y pidiéndome mi teléfono, los mails que recibí (Nerea, Michael Brosch, Marcos, Lupi), un mensaje que poseo, tuyo, copiado en un post-it en mi bolsillo, las encías que me sangran, un bocadillo de mortadela boloñesa y endivia, la yerba que he tenido que extraer a palanca del mate de Flor de la oficina, podrida y putrefacta después de tres semanas, una conversación de messenger que guardé hace meses y he encontrado en el ordenador de la oficina, la Lispector que aparece ahora por todas partes,
tú viniendo por la plaza haciéndote el incógnito personaje y te veo y te dejo actuar para que des la vuelta, vengas por detrás y me des este veso.

jueves, junio 03, 2004

Tengo los pies destrozados de las sandalias

Hay mujeres que ya son su barra de labios,
o su bolso favorito, como aquella muchacha Dior entrevista en Coelho en Madrid desde el coche de mi tío,
o un papel caído a destiempo de una cartera
Hay mujeres que se han amoldado a un traje sastre,
a un retorcimiento de trapo mojado sobre el fregadero.
Hay mujeres que fueron una noche un vestido,
el beso de un primo,
versos mal escritos y peor leídos.
Hay mujeres que no serán nunca
o que esperan el océano,
mujeres como yo que no sé serlo y camino desairada con desaire de sandalias,
descansada con cansancio de no haber dormido o con saltos el sueño sin él,
con él con quien no duermo ni siquiera cuando con él duermo.

Radiantía

El miércoles estuve con David en la Ovelha, vestido él de verano y yo de princesa rusa desterrada, con el pelo más largo los dos; no nos habíamos visto desde principios de marzo. Me dijo: estás de puta madre.
El jueves estuve con Alberto en el ensayo de su coro, afónica y ronca y sin voz (es somático, pensamos). Hacen ejercicios de escalas de los de toda la vida. El director lleva gafas de Buddy Holly, tiene los brazos larguísimos y joroba, pantalones de pijama, sopa de sobre para cenar. Hace acordes ravelianos para acompañar, apartando, claro, que no son nada ravelianos. Alberto es ortodoncista, le dan ataques de ansiedad por los pacientes y tiene que ir al psiquiatra. También él me ha dicho, al más puro estilo señora mayor, que se me ve muy bien, y que si no será que me he enamorado de alguien. No sé si esta radiantidad mía captada por mis amigotes se deberá a ese muchacho, pero espero que sí.

19:30

Vino Jesús para el Primavera Sound. Me dió pie y realidad y Pixies y PJ Harvey pero ahora que se ha ido no puedo mantenerme en esa zona de la cordura o lo correcto o lo que no puede ser, estoy en el sitio centro de Plaça Catalunya, en el sitio en el que todo puede ser y no hay incorrección sino sólo ganas, calle Pélai abajo y arriba otra vez, cuarenta minutos regalados para que compruebe de nuevo que vesarlo en los cruces y los bajos de las ventanas me concede derecho de ciudad, para que me diga y no me diga qué es esto que pasa con nosotros (no es nada, sólo que nos hemos enredado en el ovillo que al principio tan sin nudo y seguible y ahora tan sin nudo y perseguible)
qué qué qué qué qué qué
Si hay chicle pegado en la piedra central del mosaico del centro de la Plaça Catalunya y una vez más no me puedo sentar, si hay tantas palomas en la fuente y no puedo hablar porque soy plenamente El Padrino. Si no puedo hablar y sólo me queda vesar.

martes, junio 01, 2004

El dios abandona a Antonio

Cuando de pronto a media noche oigas
pasar una invisible compañía
con admirables músicas y voces
no lamentes tu suerte, tus obras
fracasadas, las ilusiones
de una vida que llorarías en vano.
Como dispuesto desde hace mucho, como un valiente,
saluda, saluda a Alejandría que se aleja.
Y sobre todo no te engañes, nunca digas
que es un sueño, que tus oídos te confunden;
a tan vana esperanza no desciendas.
Como dispuesto desde hace mucho, como un valiente,
como quien digno ha sido de tal ciudad,
acércate a la ventana con firmeza,
escucha con emoción, mas nunca
con lamentos y quejas de cobarde,
goza por vez final los sones,
la música exquisita de esa tropa divina,
y despide, despide a Alejandría que así pierdes.