martes, agosto 24, 2004

Passeig de la Bonanova

Un soplo, un tiro, y ese tiro en el corazón. El viento que lleva las hojas marrones secas en el raro agosto que me lleva a mí. La pesadumbre especialmente femenina que me viene de la implicación, de la falta de humor y distancia que le dejo a las cosas ponerse hoy. La cosidad que me malmete con las palabras y me tapa los vocablos que una vez conocí. El dolor que concibo como trampa o qué te duele, que respiras como cepo. Esto: “las mujeres llegaron en el tren de las cinco, el primer lunes de las vacaciones”, frente a un pequeño “el muchacho puso su mano entre los muslos cruzados de ella, bajo la falda blanca”. La trampa es dejarse caer por la tristeza tan súbita como incomprensible como idiota, no dejar que explote como una almendra bajo mi martillito de hierro casero, tomarse en serio la nada que me pasa. Y si luego resultara que nos pasa tener miedo, miedo solo y miedo a estar sola, a descubrirme una mentira, a ni siquiera haber conocido nunca el peso leve o no leve de su mano.

martes, agosto 10, 2004

Esta zona de nadie

Mía. Las personas que me invitan a bajar a la ciudad, invitación que rechazo (el domingo, saco balón Sundown fuera, hoy se me murió el Born). No quiero ir a Barcelona. Paso tangente en el 64, Pedralbes-Barceloneta, miro Muntaner abajo Aribau arriba, sin embargo me niego a poner un pie en la ciudad. Metro Sagrada Familia, Diagonal, Passeig de la Bonanova recorrido 4 veces al día, me valen Iradier y Marquesa de Vilallonga pero no más, qué será agosto la nuit en la ciudad. Me escondo caracolito en mi tierra de nadie con Irene Dunne, con Steiner. Tengo miedo, reconozco, al asfalto. Tendré que obligarme o moriré en mis trayectos o en el ascensor de Bac de Roda.

lunes, agosto 09, 2004

Benicassim

Ahora que no estás en la ciudad colecciono cosas para contarte: la conversación entre el dependiente derretido de Gucci y la ex modelo de uñas pintadas en la playa llena de gente nocturna, el encuentro nº 2 con Juan Manuel el rosarino en el metro, la paciente falsamente paralítica, la desaparición de Kylie. Esta vez es más raro que no estés, porque la casa está dormida, me deja vivir en ella pero duerme y duerme porque no estás, se extraña de todo Bac de Roda, de tus fotos por toda la pared, Narciso, de tu ropa doblada, de mí durmiendo al otro lado de la cama. Decide ignorarme y dormir, pensar que no sabe quién soy y recordar quién eras tú.