domingo, diciembre 26, 2004

El amor ajeno


César Vallejo
He almorzado solo ahora, y no he tenido
madre, ni súplica, ni sírvete, ni agua,
ni padre que, en el facundo ofertorio
de los choclos, pregunte para su tardanza
de imagen, por los broches mayores del sonido.

Cómo iba yo a almorzar. Cómo me iba a servir
de tales platos distantes esas cosas,
cuando habráse quebrado el propio hogar,
cuando no asoma madre a los labios,
cómo iba yo a almorzar nonada.

A la mesa de un buen amigo he almorzado
con su padre recién llegado del mundo
con sus canas tías que hablan
en tordillo retinte de porcelana,
bisbiseando por todos sus viudos alvéolos;
y con cubiertos francos de alegres tiroriros
porque estánse en su casa. Así que gracia!

El yantar de estas mesas así, en que se prueba
amor ajeno en vez del propio amor,
torna tierra el bocado que no brinda la MADRE,
hace golpe la dura deglución; el dulce,
hiel; aceite funéreo, el café.

Cuando ya se ha quebrado el propio hogar,
y el sírvete materno no sale de la
tumba,
la cocina a oscuras, la miseria de amar.

viernes, diciembre 10, 2004

A un metro de la luz, a un centímetro del error

Hay calles que sabes que estaban ahí antes que tú pero parece que se abren a tu paso y que la luz las clarea para que veas mejor los balcones y las clases nuevas de cortinas criollas o nativas.
Estoy atenazada por la duda de saber qué tengo que hacer ahora, típico síndrome de recién llegada a la ciudad y tener que aprenderme las normas, hacerme un huequito.

jueves, diciembre 09, 2004

Veintinueve

Fuera son las cinco de la mañana y llueve de pronto y mucho. Tú estás tumbado en el sofá, deliberada y voluntariamente borracho en el día de mi cumpleaños. Mi tendencia dramática me empuja a pensar que algo te duele o te anda desencajado al margen de mí.
Pasé la línea del sueño y me quedo un rato, meterme en la cama me aparece feo sin ti, como tantas veces antes, hoy más porque esta no es mi casa, es tu casa de antes, de cuando andabas bichito hambriento y solo por la ciudad. Te espero, y no sé qué espero porque nada me dirás. Y siempre es esta sensación de a veces sentirme así como ahora, viviendo al margen de ti mientras tú te retuerces solo en tu espiral.