Sólo se acordaba, y fugazmente, de entrar en un After con alguien a quien ni siquiera conocía, ya era de día, y luego de que una ambulancia lo recogiera tirado en una calle del Eixample a las cuatro de la tarde. Un día en el hospital, el abrigo que con tanto orgullo lució un día, cerca de la estatua de Colón, perdido, el móvil, la cartera, las ganas, muerto y perdido. Había sido su cumpleaños el día antes, organizó una fiesta en un sitio que ni siquiera le gusta y no apareció nadie, lo mejor es que unos cuantos de sus amigos lo llamaron diciendo que preferían ir a otro bar. Qué poco refinada maldad. Todos habían decidido no ir. Yo estaba a 1000 Km. Se bebió todas las invitaciones él solo.
Te lo cuenta y tú que conoces su amargura te preguntas por qué no deja que la veas. Por qué protegerse cuando ya no puede ser peor el abandono. Cuando estás muerto, ¿no sería mejor dejar que los otros vean tu cabecita cubierta de ceniza? Soplad soplad malditos. Grita, David, haz algo por salir, yo no puedo hacer nada, no puedo pisotearte el orgullo, no puedo golpear y entrar porque nunca me lo perdonarías y porque, francamente, malditas las ganas que tengo de ser tu enfermera, quiero ser tu amiga.
lunes, febrero 16, 2004
viernes, febrero 13, 2004
El sur
Vuelvo al Sur, canturrée en el tren. Y ya tengo que volver al norte que me acoje y me alimenta.
Cuánto me gustaría tener en algún sitio unas frases sobre todo lo luminoso de las últimas semanas, los periplos argentinos, la mateada en el Parque Güell, la noche en serio iniciática con Amaia, Morten, Marian y el Demonio, la sesión musical en casa de Lolo el flautista de la calle Duquesa, la subida a la Mezquita con Marisa, todas esas cosas que no escribes porque cuando estás en ellas y piensas, tengo que escribir y capturar, no se puede. Sólo quieres cerrar los ojos y el famoso recostamiento, dejar que te pueda la luz.
Cuánto me gustaría tener en algún sitio unas frases sobre todo lo luminoso de las últimas semanas, los periplos argentinos, la mateada en el Parque Güell, la noche en serio iniciática con Amaia, Morten, Marian y el Demonio, la sesión musical en casa de Lolo el flautista de la calle Duquesa, la subida a la Mezquita con Marisa, todas esas cosas que no escribes porque cuando estás en ellas y piensas, tengo que escribir y capturar, no se puede. Sólo quieres cerrar los ojos y el famoso recostamiento, dejar que te pueda la luz.
martes, febrero 10, 2004
Vacaciones
Todo se desordena agradablemente, la vida recupera su caos fuera del mundo bicolor bipolar bivalente, ordenado y maléfico, venenoso para nuestros huesos. Nuestros huesitos pequeños que anhelan ser recorridos y no lo serán porque aún no podemos recorrida ser.
Estoy, me gusta de nuevo mi vida, vivir en Barcelona y tener llaves de casa de Fabián y Marisa, estar con Amaia y sentir el fluir de una vida no podrida no estancada, viva.lunes, febrero 09, 2004
Día mío
Qué desastre. Qué hermoso desastre. Empiezan a coger adquirir tener las cosas su peso exacto verdadero para mí. Voy con gafas a todas partes y mis ojos se niegan a aceptar a las lentillas. En el caso de las sillas, dice Marisa desde la ventana. Hay sol en Granada, es lunes y es raro disponer de la mañana, pasear bajo el sol, día sin horarios. Quiero decir:
Día en el que el día es mío y puedo ir donde quiera. ¿Sé dónde quiero ir?
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