miércoles, marzo 31, 2004

Sueños antiguos contados a Weisz

Anoche soñé que un perro me atacaba en una tranquilísima calle de Londres,
intentaba morderme el cuello, quería asesinarme pero con gentileza sin
embargo, de ahí la ciudad. El perro me mataba por mi propio bien.
Soñé con una casa que era mía pero en la que las mujeres eran las dueñas y administradoras y conocían todos los rincones, hasta una cripta que había en el sótano pero que estaba iluminada por la luz del día, suelo de damero blanco y negro muy gastado, de mármol. Verja de hierro. Y había fantasmas y las mujeres los conocían por sus nombres. Se sentaban frente a la reja a coser y bordar. Yo tenía miedo y nunca bajaba. Hasta que pensé que por qué debía temerlos si tenían nombres y ellas, las mujeres, no les tenían ni tanto así.

La calle estaba llena de caballos muertos partidos transversalmente por la mitad. te acercabas y veías que eran caballos de plástico, como los de los indios de juguete.Mi hermano y yo corríamos porque una vieja celestina, que antes del sueño había sido yo, nos perseguía para que yo trabajase para ella en un pajar.Sabíamos que nadie podría socorrernos. Mi padre en forma de diablo gigante con grandes cuernos a los lados, negros, opacos, quiso matarnos con un hacha peor en el último momento nos dejó escapar, notó en cierto modo que éramos sus hijos.Mi hermano corre como el viento por la ciudad y me salva, pero no sé de qué.

martes, marzo 30, 2004

Le cinéma

He ido a ver Post coitum animal triste al Institut Français. Qué cosas, la otra vez que fui ví 24 heures dans la vie d´une femme, parece que los franceses sólo hacen películas sobre mujeres que pierden la cabeza ante un polvo performed con maestría.

Conocimiento

Reconozco que soy una enganchada de las buenas historias, y en cuanto puedo quedarme una para mí, si estoy en una época de atrevimiento como ésta, me arrojo como una posesa tras la cola de la posibilidad de una historia que merezca luego ser contada. Estoy viva y absorbida por un futuro rey con cuerpo de niño sin terminar, un cuerpo que cabe entre mis piernas, lo he comprobado, un cuerpo que ahora me duele no tener. I could drink a case of you and I´d still be on my feet. Diez noches seguidas podría tomarme contigo y seguiría despierta y lúcida. Como anoche que no hubo sesión mis orgasmos pero me mataste la voluntad de control en un gesto, ya sólo importa la continuación de esta historia y sus enredos.
El gatito de mi Word se duerme mientras yo en vez de escribir escucho Joni Mitchell, que me tiene envenenada desde hace una semana. Sigo hablando de él. Y si escribo nuestra escena introductoria en la cama, o volver atrás y hablar de nuestra escena introductoria en la cocina o de hace dos semanas en la estación del metro cuando me besó en la frente, o hace dos meses cuando me dio el mechero mano a mano o tantos he touched me, pero mejor hablar de él y de mí tan cerca en su cama durante tres horas hasta que ya no había más remedio que rendirse a la evidencia. Bésame. Él sabe hablar, no se tienen que cubrir sus huecos en el diálogo, it´s so challenging, tienes que estar en guardia porque en cualquier momento tienes una frase con pie (cambiaste el juego); quiero coleccionar sus frases pero ahora tengo tanto sueño, prefiero arrebujarme en el edredón y recordar, inflexiones, flexiones, cuerpos retocados, la historia de siempre pero diferente.
Me gusta por su nombre y porque antes de gustarme me gustara, por sus gestos y su cazadora gris cuchirripristosa, por el café que tomamos, por el Caixa Forum, porque siempre que lo ví me dió un vuelco el corazón y quise morder su barbilla (anoche por fin lo hice), por sus dedos largos que amenazan siempre con tocarme y volverme del revés, por su mirada tan rematadamente intensa, porque es travieso y divertido y me observa todo el rato, por las veces en que lo he visto fumar, por su descarada forma de estar, sus hombros, sus clavículas y el lunar de su oreja izquierda, porque me ha adoptado, porque vino a casa a cenar de acompañante y eso hizo que me cambiara de camiseta, porque me llama pelirroja y me ha buscado las cosquillas y me ha tocado el pelo en Diagonal, por todas las veces en que me quedé sin respiración si me puso la mano en la rodilla, en la espalda, en la goma del pelo que no sigue en mi muñeca, por su voz, por su voz hablándome, por los mensajes que me manda al móvil, por todas las pastillas de regaliz que me ha costado acostumbrarlo a mi sabor, por su capacidad de sorprenderme y pillarme con la guardia y las bragas bajadas, porque sabe que me gusta y por la terrible sinrazón a la que me ha sometido conocerlo, porque ha mentido por mí. Por anoche. Por el beso frente a su ropero y por el beso frente a mi puerta y toda la desnudez intermedia.
Me hace daño mirarlo, pero tengo que verlo, tengo que dejar que se me acerque y juegue con mi voluntad como si todavía estuviéramos en el instituto. Tengo que dejarlo entrar y ocupar todos los huecos. Tengo que hacerme a la idea de que él quiere que yo también entre y le deje ver. Quiero quiero quiero entrar.

lunes, marzo 29, 2004

He comes for conversation

He comes for conversation. Se acerca tanto que me hace daño su cercanía. Don´t stand so close to me. Su voz cerca de mí, diciéndome cosas a mí, trazando un camino que se aleja, trazando caminos varios cuando sólo hay una manera, golpear la puerta, tan fácil, y que se acabe la fiebre, dar paso a una dos tres cuatro manos sin manos, acabemos de una vez, déjame estar viva una semana y luego volver a una cajita, pagar el precio de la intensidad. Sé que me estoy metiendo en una historia equivocada, pero ya es tarde, hasta el calcañar.
Ésta es mi medicina, dejarme caer por caer por la pendiente, respirar más hondo y más lejos, más cerca de él. Y me faltan cinco días para el atrevimiento, cuando empiece a asfixiarme su nombre y la niebla en mi cabeza sea tan espesa que no pueda pensar, que sólo pueda como una autómata acercarme tanto para acercarme de verdad, salga el sol por donde quiera.
He comes for conversation
I comfort him sometimes
I only say hello and turn away before his lady knows
How much I wanna see him

Let me speak

I've lost all taste for life. Eso me pasaba hace 12 días. Ahora tengo el paladar saturado. Vance dice “yes, I want to see you”: se me paran los pelitos del brazo que acaba en la mano con la que tengo que escribir, se me calza el pulso, topito mesure up your words o moriré. Tengo hambre de Historia, de palabras ajenas, de dolor provocado, hambre de lo que sea, hambre de desabrochar un abrigo que hoy no he visto, me apoyo en las paredes de los vagones del metro o en las paredes de azulejo de las estaciones y cierro los ojos, me pueden las sensaciones, me mareo, Eva sigue siendo idiota y viviendo su vida revenida, o dice: voy a comprar y tarda cuatro horas veinte y sabemos que está con ese muchacho fantasma al que creíamos cadáver en el armario. Vuelve a casa sola y no concede nada, Eva sola, Eva triste, Eva tan absurda cada día más un cuerpo con la casa, más metida dentro de la pared, como Mercedes Samprieto cuando hacía de Dama Blanca en La tía de Frankestein.

domingo, marzo 28, 2004

Ruedaporlascamas la Interpretadora de sueños

Yo que siempre quiero escribir me doy cuenta ayer de que primero tengo que saber contar bien una historia. En realidad sé contar una historia, en la cena mallorquina conté la tarde y la cena con Miguel del viernes, desastre de llamadas de novia celosa y desastre de lugar, de vida interpretada, de incomprensión mía y ganas de largarme. Todas esas gravedades que te pasan y parece que te ahogas, cuando más me he agobiado durante más divertidas las compongo luego. Por un rato tuve un auditorio atento y entregado y me gustó, también porque allí en el dúplex de Gracia frente a los ventanales y a gente llena era más fácil respirar.
Tendría que grabar y transcribir para empezar a comprender cómo es posible que sepa improvisar una historia y luego me pongo delante de la pantalla y nada, como ahora. A veces me doy un personaje y me lo creo, me voy dando las frases conforme hablo, guión instantáneo.
Me tengo que relajar, tranquila Loulou, estoy ansiosa ansiosa y hambrienta, doy miedo, dan miedo mis fauces, mi desesperación por ser, por interpretarme, sólo quiero escribir lo que viví, quiero dejar de inventarme los hechos que no han sido, quiero vivir yo y luego narrar, pero basta de quemarme los ojos frente a la pantalla. Calle, calle, calle.

Dolorida

“Cuando algo te duela deja que te duela”. Pero si le tienes pánico al dolor insultarás y morderás antes de dejar que te escuezan las heridas. Tengo épocas en las que me vuelvo masoquista y lo que es peor, ávida de dolor (digamos murkovic, digamos diciembre), y ahora, que necesito dejar que me duela todo o desapareceré en la ataraxia. Creo que voy por buen camino. Por lo pronto me he caído de la cama y me ha dado un ataque de risa. Por lo pronto el Madrid encaja goles con la misma ansia que yo.

viernes, marzo 26, 2004

Desde Stuttgart con amor

Estimada Srta. ,

todavía no tengo idea que Vds. quieren :-(

Por lo menos intenté abrir la parte Transit como "proyecto ingresando",

pero me quedé con la pantalla vacía. (Podría ser por el disco duro

lleno.)

La memoria siendo vacía,

resultó en efecto una traducción por mano. Conservé la forma de archivo

más "sucia" que puedo imaginar y espero que es de Su gusto.

En nivel idioma, es un inglés tipo japonés. Sin dibujos es pura

adivinación, necesitaba la bola de cristal más que la computadora.

¡Que todas tengan un feliz fin de semana!

Saludos atentos

jueves, marzo 25, 2004

Para que no se me olvide (hace un año)


Queridos todos:
Os tengo que hablar, y sólo porque es la única manera de estar un poco menos enferma, porque estoy de nuevo enferma y seca, tan mala, tan heartless. Empiezo: soy como una urraca que busca el brillo, ése que en forma de oportunidad se le aparece a Eminem, y se me olvida siempre que
All that is gold does not glitter,
se me olvida que las cosas buenas no se sacan a martillazos, que la forma subyace bajo la piedra y que es con cincel y no con escupitajos que se esculpe.
En los últimos años, y digo últimos años cuando en realidad quiero decir todos mis años, me empeño en andar en la dirección equivocada y picar las piedras erróneas. Al final me tropiezo invariablemente y escribo una carta, que en este caso es ésta. Me siento siempre tentada por el fracaso, pero no el fracaso en forma de fantástico desastre que me deje en ruinas, sino de pequeñas y miserables pérdidas, una tras otra, una mínima caída tras otra de las que salgo limpia y más nueva, porque fracasar a lo pequeño es lo único que hago bien, es tan fácil, pum, caer, y pum, caer. Y así caída tras caída no me hace falta pensar en lo que de verdad es vivir, y ya sabéis lo mucho que me tienta esa mierda de los significados, a mí que no tengo ninguno.
Cuando apareció Joanna hace seis años tuve un atisbo de verdad que también fue una mentira, ella le dio a mi vida esa dimensión de sombra de algo que podía ser o estaba ya siendo en otra parte sin mí, y ese sentimiento en vez de empujarme a ser más me anuló, desaparecí de mi propia vida, a pesar de esa rebeldía pequeña que me da de vez en cuando, cuando pienso que hacer ruido es la única manera de demostrar que estoy viva y entonces hago ruido que es lo mismo que estupideces, intento que las lentejuelas de mi vestido brillen sobre la oscuridad y la arquitectura de la nada que soy. Mi única manera antes era buscar el deseo compartido de GdB, ese hueco, ese circulo perfecto que queda luego siempre, 9 de noviembre de 1998, por ejemplo, esa sensación que no es nada pero es fiebre, deliciosa y absurda fiebre, la piel, las caras del poliedro, nunca suficiente.
Entonces y luego vino Dani en mi rescate y por un momento fui buena y por un momento pertenecí y pude respirar, fui admitida en el mundo de los que no necesitan caer para vivir, pero mi alma podrida no puede sobrevivir mucho tiempo sin saloperies, y aquí estoy de nuevo arrodillada frente a mi putrefacción de pacotilla, yo impresionable muchacha o ávida muchacha o muchacha portátil o estúpida muchacha que ambiciona maneras de ser tocada.
Y el viernes llegué al fondo más fondo y a la noche esa más oscura, y mientras me arrastraba por París, esa ciudad que desde que él lo dijo es una metáfora, y pensaba pensaba bajo el sol y me sentía como en 1993 pero sin somatismos y sin Zappa, baje al Quai du Louvre y miré fijamente al Sena tan verde ese día, y el Sena me contemplo a mí que iba de negro ese día y los dos pensamos en todas esas cosas que sabemos el uno del otro, y en todas esas veces que antes nos hemos encontrado y yo me pregunte una vez más
Do I dare do I dare disturb the universe?
Y supe que nunca más me atrevería a molestar lo que fuera, y que no soy nada in mis citas literarias, y pensé al fin conseguí estar cansada y exhausta como pedí hace dos meses en Munich en esas páginas que pocos de entre vosotros conocéis, y el Sena me preguntó
¿te atreverás?
Ahora que no quieres hacer más ruido a pesar de haber hecho tan poco, ahora que no quieres brillar sino ser de alguna manera santificada o saber lo que es vivir, y sabes que no lo conseguirás, sabes que siempre estarás desterrada y serás una triste renegada que ni siquiera puede ser una renegada de categoría, dime,
¿te atreverás?
Y yo pensé que ése era el único momento de mi vida en el que podría haber elegido desaparecer comme il faut, para siempre, sentí lo maravilloso que sería ahogarse sin ruido, sin pensar en la muerte como una tranquilidad o un funeral, sino como algo doloroso y no solucionador, algo que me borraría dejándome señalada mierdosamente para siempre. Mi cuerpo sous le pont Mirabeau, pero por supuesto no lo hice porque no estoy tan maldita como me gustaría y soy una burguesa que necesita recibir alguna clase de extremaunción, là voilà, incluso si ese viernes alcancé el fondo de mis fondos y ahora que una vez más que mi modo de vivir es un modo sin sentido, vacío y sin música y sin ritmo mío, sólo un modo lleno de cosas que suceden porque me parece que eso es vivir, cuando todo lo que me gustaría es
hermosas cosas bajo el sol sobre un puente, tazas de café conversaciones,
pero no puede ser porque constantemente necesito sufrir y sentirme sucia y dolorida, cubrirme la cabeza de ceniza o sólo basura, cuando seré capaz de vivir sin asesinarme un poco cada día, daría una mano y un pie y la otra mano y el otro pie para que Dani me rescatara de nuevo o por tener mi propio camino, a pesar de que
29 de enero de 2003
y sé entonces que la belleza de mis caídas, eso con brillo por fuera sin brillo por dentro, no es la verdadera belleza, la verdadera estuvo allí y yo la toqué, al fin una tirada de dados que seguí hasta el final no por jugarme una caída y un auténtico desastre, sino por una mota de auténtico oro en el fondo del lodo que yo no había puesto allí para variar, un dolor auténtico no inventado que me hubiera dado fuerzas suficientes para levantar trescientos elefantes, y no mi farsa habitual, así que
will I dare?
Ahora que está claro que life is NOT worth living, ¿intentaré que ese not worth sea al menos un paso cálido para los que me conocen, intentaré dejar de machacarme los nudillos?
Y sólo os escribo para deciros que increíblemente y en contra a todo lo previsto estoy viva, aunque no importe.

On se balade

El miércoles Álvaro y yo nos fuimos andando hasta la Barceloneta, tiempo desapacible, empacho mío de Joni Mitchell que aún se me puede apreciar, nunca había estado en el puerto y es un poco como la lonja de mi ciudad (qué me pasa que he recortado una foto del castillo de San Marcos del diario Expansión, anuncio de Caballero, lo he pegado en la pared), olor a mar parado, la arena de esta playa de mentira que da tanto asquito, mi saxofonista privado y yo intercambiándonos historias para no dormir; cenamos en una pizzería y me enseñó una foto de cuando conoció a Elena y entonces lo reconocí, nos habíamos visto en casa de mi prima hace dos años, de un salón con piano al Passeig Joan de Borbón, ahora sólo lleva dos pendientes, ninguna rasta y le brillan menos los ojos, él también está cansado, no estés cansado, niño, podremos estar mejor, podremos recuperar nuestras ganas, sí, lo juro. Me invitó a Tarragona hoy a su ensayo y yo no he ido porque me había acostado tres horas antes de eso, después de una cena alargada con gente que parecía de mentira de tan maravillosa, me siento fatal, Álvaro, tú no leerás esto pero lo siento tanto, el teléfono a las diez de la mañana, Álvaro, todos esos jazzistas en la plaza Tetuán y yo durmiendo en Gracia (me dejé las llaves dentro de mi casa y mejor, he pasado el día con Cris). Pero eres la primera persona con la que he estado en el centro de la plaza Catalunya aunque las francesas nos quitaran el sitio. Y tengo tu libro del Kind of blue y tantas ganas de verte tocar y de verte tout simple, bichito.

La vuelta de Louise

Debo de estar fatal porque hoy he jugado a Louise W. Me he vestido de rara y me he ido a comer sola al McDonalds de Sagrada Familia. Hacía un viento horrible pero aún así me he sentado en la terraza. He intentado ser lo más patética posible, y a la vista está que lo he conseguido. ¿Algo peor que comer un big mac sola frente a la Sagrada Familia, con un viento de cara de 50 km/h, rodeada de seguidores del Glasgow, y disfrazada de muchacha deshauciada?

Mujeres malvadas

Toda esta pandilla que no hace más que m´engueuler a la mínima, cuando cualquier milímetro mío entra en alguna de sus parcelas fantásticas cuyas delimitaciones soy siempre incapaz (y no ser capaz implica esfuerzo sin consecución) de ver, porque juro que jamás intentaría sobrepasar esos límites tan arbitrarios si los conociera.
A todas esas mujeres amargadas solas que intentan zancadillearme, gracias por devolverme las ganas de ser misógina. No me extraña que nadie os aguante, perras.

miércoles, marzo 24, 2004

Working girl

La política de mi empresa de contratar sólo mujeres nos conduce a situaciones como la bolsas de pan integral o con fibra, quesos para untar bajos en calorías, zumos energéticos, margarina light, tés dietéticos, crema de espárragos en sobre...en fin, una pena. Me he sentido sofisticada con mi fiambrera con potaje de lentejas y mi barra de pan.

The flavor of the week

Mira, anoche una chica sola subió unas escaleras y entró en un bar, se sentó y pidió un té con limón y un bolígrafo. Tocaba un trío de jazz. Ella no estaba triste, pero se encontraba en ese estado febril o nervioso en el que se encuentran las chicas cuando van a los bares solas, cuestión cultural. Durante 45 minutos, sola. Habló por teléfono con un danés y con su hermano. Luego se puso a escribir. Llegó la persona que esperaba cuando ella ya había dejado de esperar y el bar empezaba a ser un sitio con atributos más allá de la cita. Cálida luz, buen saxofonista, contrabajo patata, té con limón, mejor aquí que en casa.
Cuando llega un muchacho a un bar y se desabotona su abrigo abotonado y sorprende a una chica que escribe en una mesa al lado de una lámpara, no importa que la cita no fuera una cita, importa la calidad de la imagen y como alguien dijo, la intensidad dramática. Y la calle Aribau a las dos de la mañana.

martes, marzo 23, 2004

Lost in translation

Si no se hubiese acostado con la cantante no habría historia. En la elipsis de esa noche está la verdad. Ninguno de los dos habría comprendido, no habrían podido resistirse al ascensor, y si hubiera habido sexo no habríamos tenido secretitos al oído.

Gorro naranja 2

Mi gorro por supuesto no ha aparecido. Hablé con todos los guardias de seguridad en un rasgo histérico pensando que si se lo encontraban ellos en vez de dárselo a sus novias o hijas se acordarían de la muchacita que buscaba el sábado por la tarde su gorro. Naranja. De lana. Ahora el buen tiempo ha venido a fastidiarme porque el que lo tenga no se lo pondrá ahora después del equinocio. Si el invierno que viene sigo aquí, ¿hay alguna ley que establezca los plazos de reclamación de gorros tuyos encontrados en la cabeza de otros?

Thé-citron

Ya sé cuál será el argumento de la obra. Escribiré la noche del guante de látex, éste será el escenario, sólo porque ahora siento la misma vida que sentí entonces:

lunes, marzo 22, 2004

Kenny Garrett

Álvaro me dijo que había un concierto en la Cova del Drac, que fuéramos que él conseguiría las entradas más baratas. Quedamos en la salida de Muntaner, pero nos encontramos en la estación de Provença. Cómo me gusta encontrarme con la gente en el metro o en el tren, le saca brillo a todos esos viajes que haces todos los días esperando siempre algún encuentro casual que no sea casual. Y si veo a Álvaro tres estaciones antes de lo previsto y pienso en la frecuencia de los Ferrocarrils de Catalunya y las horas a las que yo he cerrado la puerta de mi casa y él ha sacado a su perro de paseo me da un mareo que casi no me deja disfrutar de habérmelo encontrado. Así que le agarro de la manga y le digo niñooo y compramos la entrada que no es más barata sino que él me invita. Luego nos paseamos por Muntaner y nos sorprendemos por la magnificencia, nos sentamos en un escalón, luego en otro frente a la boca de la estación para esperar al clarinetista fricandó.
Mirar a Álvaro es raro porque es un bebé pero si lo miras sin verlo y sólo escuchas se le nota todo el entusiasmo por vivir, y te preguntas si no será que hacerse mayor es encoger y olvidarse de lo claro que es todo a los 22, olvidarse de lo fácil que es llevar argollas en las orejas y no pensar en lo triste en lo triste en lo triste, ir a ver a Kenny Garrett y ser capaz de la intensidad. Crecer es desfallecer y apagarse. Qué asco.

sábado, marzo 20, 2004

Sacrosanta

Adelantó su mano, de alguna manera lo decidió, acercó sus dedos a mi muñeca y tocó la gomilla del pelo que llevo alrededor. De hecho su gesto preciso fue:
Dedo con uña sobre mi suertuda muñeca, yema en gomilla, hacia un lado, hacia el otro. Me rozó la piel como tantas otras veces lo ha hecho y como dice la canción
It wasn´t accidental, he touched me

Pasó

Hay historias que estallan dentro de sí mismas, que se desarrollan eclosionan y explotan dentro de su propia burbuja de posibilidad. Nacen en un segundo nadie sabe cómo y mueren dos días después. Y son tan deliciosamente bellas. Luego no las puedes contar porque cómo se aprehende algo que quizá ni siquiera ha pasado (pero estuviste allí y aspiraste la fragancia de la historia que podía ser o estaba siendo) Luego cuando todo está muerto respiras hondo y cierras los ojos apretados los párpados y el pulso en ellos. Fue bonito mientras no duró.

Le brillan en los ojos la hoz y el martillo

Martín su Alteza Real de la Patagonia vino a cenar con una botella de René Barbier y un cuadro bajo el brazo. Juan Martín está empeñado en que se parece a Joseph Fiennes, creo que puede permitírselo porque es un centro magnético perfecto y sabe desplegar sus piezas sobre el tablero. El 1 de abril lo veremos actuar sobre el escenario y a ver si nos gusta más que en un andén de metro o en los bares (difícil).

Las vueltas que nos dio el amor

A veces me parece que estoy cerca de ti y que sé cosas. Y es porque las sé y porque estoy cerca, porque quiero. Es importante para mí, tú, quiero decir. Me das miedo. Porque a veces repulsión y otras daría muchas cosas por
tu mano en mi espalda
Y siempre me gusta estar contigo, siempre me gusta saber cosas de ti. Pero a veces me das miedo porque no sé si eres de
Clase A o Clase E,
si tú sabes que hay algo entre nosotros más allá de mis tetas o de mi manera de tener amigos, de tomar café.
Está bien así. Es como una historia en un libro, un libro que se titulara
Tu mano en mi espalda, una casa en La Caleta.
Porque
luego soy rara y soy serpiente y me pone tan triste el deseo porque alguien como yo no se lo puede permitir.
Si eres clase A no puedo decirte
tu mano en mi espalda
Si eres clase E
te lo diré y sabrás que todo es lo mismo, hay un tesoro abajo que nos resplandece y no soy una mística o una colgada o una buscadora de sangre, sólo que sé cosas que los demás no saben,
como que eres coto de veda
pero qué ganas de saltarme la valla.

lunes, marzo 15, 2004

1906-2004

Murió Isabela Moritán, la noche antes de las elecciones. Antes de ayer hubiera sido su 98 cumpleaños. Lloré, lo reconozco, porque nunca podré volver a apuntar sus frases. Ahora que está muerta copiaré algunas de las narraciones suyas, como aquélla del muchacho al que le reventaron el pecho de un balonazo, o la de su hermano con una banderilla clavada, o los chóferes aparcados en la Plaza del Arenal de Jerez de la Frontera con los que nunca había que subirse. Me enseñó a hilvanar, a chupar el hilo para que se anudara el cabo, a limpiar el pescado, a doblar la ropa. Y que los hombres son muy malos, que era su frase favorita.

martes, marzo 09, 2004

Gorro naranja perdido en FNAC

Cando salí toda la Plaça de Catalunya estaba llena de mujeres con gorros, pañuelos y foulards de color naranja.

Thanks for being so genuine

Me dedico a cosas raras en la oficina como desincrustar la cal de la kettle, en secreto. Me gusta saber que yo he quitado las plaquitas calcáreas y que nadie lo sabe, porque ¿hay alguien que piense en los depósitos de cal de la kettle?

viernes, marzo 05, 2004

El saxofonista en el kebab

Modelos femeninas amateur 12-1-2004

Para producciones de fotos y videos en Barcelona necesitamos modelos amateur de 18 a 40 años. Es imprescindible tener unos pies en condiciones porque se trata de producciones de fetichismo. ¡Es un anuncio serio y no tiene nada que ver con pornografía! Las protagonistas estarán completamente vestidas y las sesiones están remunerados. Interesadas mandar email a: bcnuniversal@hotmail.com

BCN Universal
bcnuniversal@hotmail.com

Vance


Cuando vives un poco en un mundo imaginario como yo, o más bien cinematográfico, y el mundo a veces te responde, te quedas más estupefacta que si fueras una persona que viva indistintamente en lo real, nunca esperas que los gestos que tú destacas signifiquen nada para nadie. Viene Vance y arranca una hoja, y se apoya en un cristal a lo Catalano, la ciudad queda señalada, tú quedas señalada. Lo increíble es que Vance también se señala y se tacha y sabe.