viernes, marzo 24, 2006

Robo

-Lo malo de ser una esnob es que sólo te sientes en el centro de las cosas en situaciones como ésta.
Eso le dije a Gugu la cordobesa mientras el coche recorría a toda velocidad las calles de Mar del Plata y yo le contaba cómo había salido corriendo con Juliette Binoche escoltadas por dos guardaespaldas de un cine al que habíamos entrado al final de Caché por sorpresa para hablar con el público sin micrófonos y sin luces ni nada. El director de
Cinema, aspirinas e urubus intentaba apretarme la rodilla con su propia rodilla, mientras cantaba Tomara y Quem te viu quem te vê a voz en grito, y en realidad yo pensaba que lo bueno de ser una esnob es darse cuenta de que se está en el centro de las cosas en momentos como ése.