sábado, julio 01, 2006

19 meses

Hoy vino Julia Luz a tomar mate y reírse. Luego salí a la calle y no tuve frío. Hoy para conjurar esa tentación del sentir frío y así convocar todas mis inclinaciones de anciana me puse medias de rayas y zapatitos. Y salí a la calle después del atardecer. No es fácil, señores, me siento como los convictos de las películas norteamericanas cuando salen y son incapaces de adaptarse a la vida “de fuera”, me cuesta dios y ayuda arrojarme a esa jungla porteña que no tiene nada que ver con lo que esperábamos. Yo esperaba una París acriollada, mente calenturienta cebada de la literatura de un montón de falsarios. Ya he dicho un millón de veces que a veces Buenos Aires es Buenos Aires, aunque a lo mejor lo que ocurre es que a veces yo sintonizo con el pulso de la ciudad y me quedo quieta, callando, ejercicio que me resulta casi imposible estos días de negación. Ayer, en el 110, bajando por Las Heras, por ejemplo, me tuvieron las ganas ésas de no bajar nunca y seguir seguir, hasta el océano o donde fuera, calles y cuadras y la ropa de la gente que cambia según el barrio. Luego se me pasó, bajé, escuché el acento y me extrañé, como si no hiciera 19 meses que vivo aquí.

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