sábado, junio 28, 2008

The deadly companions

Al final no somos más que un estereotipo de película extraña del oeste (dicen que Maureen mangoneó a Peckinpah y me alegro, porque la peli es una hermosura rara flor). Éramos nosotros, éramos los mismos. Me costó disfrutar del retrato Marte Venus porque el que estaba sentado a mi lado en el cine olía demasiado mal, no me atreví a cambiar de sitio y respiré mucho rato a través del cuello subido de mi camiseta de rayas blancas y negras.
Podríamos tener ese mismo final, cabeza de chorlito, ven a acompañarme.

viernes, junio 27, 2008

Madrid Madrid

Es raro, Madrid. Es raro que sea tan zapatilla de invierno usada que te encuentras en su caja cada año en octubre. Es raro pasear de noche sin rumbo y que estén abiertas las plazas y haya gente sentada en la oscuridad sólo charlando. Es raro muchas veces encontrar un lugar hermoso donde suspirar pequeño. Es raro que sea tan chico todo y recorrible. Es raro que tanta gente mezclada no sólo se tolere sino que se busque. Es raro vivir dentro de este barquito casa y que afuera esté todo siempre disponible y alcanzable. Es raro que por una vez en un centro de las cosas no haya espinas. ¿Pero acaso es verdaderamente un centro de las cosas?

Milonga temporal


Aprendemos a bailar el tango. Primer día: aprendí más de ti que en cuatro años y medio. Primer día: cuando cambié de pareja aprendí más de mi yo última que en estos meses de especulaciones madrileñas. Luego ya sólo aprendí a bailar el tango, lo pasé mal un poco cuando los machos que me llevaban cuando no sabían llevar me culpaban a mí con maneras Berazategui, lo pasé bien hasta que en la milonga alguien vino a sacarme a bailar, me floreció la gafotas con botas ortopédicas que llevo dentro. Me gusta más bailar contigo que con nadie, pero tú te comportas más comme il faut con las otras, me parece, ¿no?

sábado, junio 14, 2008

La periferia de la realidad

Me monto en un tren en el que nunca monté y en el que nunca volveré a subir y veo a gente en su trayecto habitual, volviendo a casa o luego, en el regreso, vestidos para la noche capital. Existen parques y verbenas, cartuchos de pipas mano a mano en banquitos de madera más allá del pequeño círculo Corrientes y Callao, Puerta del Sol.