martes, octubre 07, 2008

Confiterías

En la mesa de al lado un inglés con su ex-mujer paraguaya de flequillo imperturbable. Le recuerda que le pasa cinco mil dólares al mes cuando ella se queja de que no le alcanza la pensión, en un país en el que almorzar en una mesa de madera pintada de verde plantada enmedio de la acera la comida preparada por una señora que allí mismo y con amor te la pasa de una fiambrera grande a otra más pequeña, te sale menos de 2 dólares. Ella viaja a Miami, seguro que en el avión sigue llevando esos vaqueros fajados y esos tacones, esa tersura La Prairie. Él la amó mucho en otro tiempo, ahora debe tener ganas de volcarle el agua hirviendo del té en esos mismos muslos que fueron el escenario único de lo verdadero de su amor.

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