viernes, noviembre 14, 2008

Calígula

No se debe abandonar lo que se ama, pero sin casa dónde pones tu casa. Porque tú Calígula que ahora gruñes entristecido y no comprendes fuiste antes feliz y fuiste lo que hacía de mis casas una casa, y yo te abandono aunque te deje en el lugar desde el que me ayudaron a sanar, en la cueva de la bruja que me amainó, en el corazón de mi corazón en internado, y me duelo Calígula de abandonarte, en pos de algo que no sé si será nuestra casa, pero sé que llegará un tiempo para los dos, bichito negro, en el que volvamos a ser casa, en el que tú y yo.

1 comentario:

i dijo...

ay! gatito!