viernes, noviembre 14, 2008

Some days are bigger than others

Hay días pequeños y hay días grandes, hay días de andar por la plaza o cruzar la 9 de julio hasta el bajo, hay días de no ir a Palermo y días de volver a mi antiguo barrio de Congreso para tomar mate con Enrique. Hay días que han sido ir al Botánico con Petiso y la que fue su única novia mujer, ir a los bosques de Palermo a hacer yoga mientras el sol se ponía y llegaban las estrellas y la luna casi llena y los jacarandás que morados se derretían hacia el suelo, han existido días de reuniones de primos y días de Drambuie, días de hospital y días de tren hacia Moreno para ver a mi pequeño gato trastornado, existió un día de ver invitada el musical de Nacha Guevara, una noche El Yugo, una noche Bomba del tiempo. Y es que hay días grandes y días pequeños y me parece que ya llevo dos semanas en Buenos Aires y que antes, lo recuerdo, me recorrí tres mil kilómetros desde Asunción a Bariloche, y que los días entonces no tenían nombre y eran montaña y fue un lago y fue un paseo por la carretera, y a veces los días son no pensar y dejar que los días no sean días y a veces es pensar o sentir demasiado o las dos cosas al tiempo y entonces me hago un lío y así estamos, así seguimos, así respiramos.

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