jueves, noviembre 20, 2008

Una medialuna no es un croissant

Buenos Aires a veces quiere ser París, a veces hay un edificio (Ayacucho y Paraguay), a veces una casa hermosísima (Paraguay y Ayacucho) en la que nos gustaría despertar en negligé y descorrer las cortinas. Pero un porteño no es un parisino, quien nunca diría Esta ciudad es una mierda. Pero Buenos Aires no comprende que ser Buenos Aires es más que suficiente, e insiste e insiste en querer ser París, y ahí se putrefacciona, en su insatisfacción.

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