miércoles, diciembre 03, 2008

Calle de San Francisco que es larga y serena

Navidad es la calle Lealas y un abrigo con cuello de terciopelo, caminar exhalando para ver las nubecitas que te salen de la boca, Navidad es la Porvera llena de luces y de olor a castañas asadas, es la casa de la calle Rendona donde esperaba que vinieran los Reyes, el balcón donde nos asomábamos mi primo y yo a ver pasar el camión de la basura. Navidad es que las mujeres de la familia amasen pestiños mientras nosotros pequeños jugamos con trocitos de masa, el olor a naranja amarga, canela y ajonjolí, la botella de anís sobre la mesa. Navidad es la casa de mi abuela y el pan con mantequilla que me preparaba para merendar, y los pajaritos que criaba mi abuelo en la terraza, el sofá de skay, la manta rasposa de Grazalema. Y recuerdo trayectos en el Renault 7 muertos de frío arrebujada con mis hermanos, esos 11 kilómetros que ahora se hacen para ir al cine entonces eran una distancia enorme que en Navidad hacíamos miles de veces de ida y de vuelta, y es mi infancia despertenecida a mi ciudad, son mis primos y los villacicos flamencos, las zambombas y el puchero con yerbabuena, los polvorones apretados dentro de su papelito brillante, el turrón de coco, y soy yo ahora dándome cuenta de que todo de lo que me escapé tantos años es lo que ahora anhelo, pero por supuesto que hablamos de otra cosa.

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