sábado, enero 03, 2009

Haciendo carbón


Recoges leña caída en el bosque y ramas con hojas secas de cohiue, el mejor combustible. Se prende el fuego hasta que se quema la madera y las mejillas se te ponen coloradas y se hace el carbón. La tarde es hermosa y el cielo es azul y la luna creciente brilla en el cielo aunque sea de día, y ves el lago azul y los aspersores riegan y el hombre que amaste remueve los leños que se van ennegreciendo hasta el color blanco. Te puedes sentar sobre el cantero de piedra y tirar ramitas a la hoguera, puedes respirar o ir hasta el camino, puedes decidir que te quedas y puedes decidir que te vas. El aire es bueno y la tarde es luminosa y los aspersores riegan; traes más leña del bosque, entras en la casa y cueces patatas y hierves huevos, te preparas un café con leche fría y cinco cucharadas de azúcar, ves la nieve en la cumbre y te acuerdas de cosas increíbles que consentiste que te ocurrieran. Hay árboles y hay viento y está el fuego ardiendo; se pone un animal muerto sobre las brasas, se rocía con salmuera y eneldo, se sigue quemando la madera que trajiste del bosque, atardece y se encienden de naranja las cumbres, de azul petróleo el lago. Y no decides nada porque el mundo decide por ti y sabes que mientras haya árboles en esta montaña habrá tronquitos y ramas que caigan con los que hacer el fuego sin tener que usar hacha o machete, y sabes que el hombre que amaste seguirá aquí haciendo sus hogueras, sus hogueras que no son vuestras hogueras aunque juntos hayáis hecho el carbón de hoy, ese carbón que fue hermoso como el día hacer bajo el sol de este día de hoy.

1 comentario:

kira dijo...

Hola...Un poco solitario tu blog...te felicito por el valor de escribir..yo tengo tanto qué decir...pero aún no he podido, no he encontrado la manera. Sigue así....

Rodia