sábado, febrero 14, 2009

Exchileo o sin que yo le cebe mate


Se para el tiempo frente al mar, frente al óxido de las calaminas de la casa de las lucernas del Paseo Atkinson, frente a los turistas verdaderos que pasan en grupo o por parejas, con sus cámaras y mochilitas y chanclas complicadas, a hacerse fotos delante de las cancelas de las casas. Hoy miro los buques de guerra, hoy se nubló y vino la bruma y me arrebujé en un echarpe boliviano. No vendrías tú hasta este banco y tampoco yo te llamaría. No puedo negar que mataría por cebarte unos mates, hic et nunc, sin embargo es otra mi desmelancolía, no sé cuál, pero no tú. Si la pudiera delimitar, triangular, la contaría, pero no sé dónde está ni como cazarla. Llevo a Jorge Teiller en el bolso, a lo mejor lo único que me pasa es que él me ha contagiado.

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