viernes, febrero 13, 2009

Los Vitrola


Bailoteando en el fango de la cubierta de una de las barcas pintadas de amarillo estaban las merluzas, todavía boqueando. Compré cuatro porque querían venderme una docena. Quédese en Chile y así nos compra el pescado siempre a nosotros, me dijeron los dos pescadores, acuérdese de nuestro nombre, somos los Vitrola. Hacía frío de pronto en la Caleta Portales, donde compré machas, choritos que son mejillones, almejas, camarones que son gambas, jibia que es un calamar gigante, en la parte de los camiones con pescados que vienen de Temuco o de más al sur, y las merluzas a los Vitrola, a los que no pregunté el nombre porque me había vestido con tirantas y escote de verano Saint Tropez y me sentía en desventaja, no sólo de temperatura

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