sábado, febrero 07, 2009

Los titiriteros

Me apoyé en la barandilla de la plaza Bismarck. Me acerqué a la barandilla aunque no tenía por qué entrar en la plaza siquiera, pero elegí mirar desde allí el mar. Tengo una forma rara de sentirme ahora, una manera triste sin tristeza, y es como si esa forma de sentirme no fuera un sentimiento sino que yo me hubiese convertido en esa manera de caminar y de mirar las cosas. A veces me atrapa sin aviso la languidez, es como una convalescencia después de una enfermedad larga, y miro con ojos grandes y me contento porque puedo, de nuevo, mirar, y reconocer mis propios ojos en mi forma de mirar. Allí, mirando, vi, bajando la calle, el Museo del Títere. Entré y un chico de Mendoza que actuaba esa noche misma me invitó a sentarme en el escenario a tomar mate. Y conocí a Pepa, que es una porteña de Valparaíso que estudió con Roberto Docampo, mi padrino, en el Teatro San Martín de Buenos Aires. Los que hemos hecho títeres con Roberto y nos encontramos por el mundo nos abrazamos como si fuéramos hermanos retornados del exilio, el que probó lo sabe. A la sombra de su amor por los títeres es tan bonito resguardarse... Yo, que caminaba por Valparaíso sin más rumbo que mirar, recolecté el agradecimiento por el cariño que Roberto dejó en otra persona, me coleccioné un momento de sentarme sobre las tablas que luego por la noche fueron mágicas, cuando Oscar se disfrazó de titiritero y les dejó sacar el alma a sus bichitos, igual, igual que Roberto cuando tantas veces que lo vi agarrar un cacho miserable de gomaespuma y darle vida.

2 comentarios:

osjar dijo...

los caminos de la tristeza - que no se siente pero que está ahí en los ojos como pardas manchas inevitables - suelen traer sorpresas gratas.
inma dijo llamarse, y se sento a tomar unos mates y despues se fue al cementerio...a los muertos hay q enterrarlos, pense. y a mis titeres les dijo "bichitos".
el aire del mar es insondable, como los caminos que se cruzan sin saber uno por qué.
ósjar
www.indigo-voy.blogspot.com

Acercandra dijo...

Miro con ojos grandes y me contento porque puedo, de nuevo, mirar, y reconocer mis propios ojos en mi forma de mirar...