miércoles, febrero 04, 2009

Viña del Mar


Vergara Echevers decidió hacer una ciudad chic con los terrenos que eran la dote de su mujer, aunque tuvo que esperar a que se murieran sus suegros los imponentes Alvares. Y dijo Vergara Echevers: aquí tenemos un océano que embate y no somos Valparaíso, ese puerto de perdición y salitre, nosotros somos balneario, una ciudad de recreo ordenado y casas con jardín y sin olor a brea. Vinieron las santiaguinas y las porteñas comme il faut y Viña fue la Niza del sur. Después del terremoto de 1906 ese sueño de dilettante se convirtió en una ciudad fea que sirve para que el turista sienta que viene a hacer turismo. Tuvieron Casino, pensaron que como en Biarritz, como en Deauville, sólo que los pasamanos no son de bronce auténtico. Levantaron edificios con paredes y balcones de cristal, hoteles horrorosos y restaurantes veraniegos. Es un alivio subirse en el trencito y volver a Valparaíso, cuya única pretensión es vivir desgreñada mirando cómo llegan los barcos a su puerta.

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