jueves, marzo 19, 2009

Alicia ya no vive aquí

Anoche estaba en Buenos Aires, contigo. Fuimos a El Yugo. Fuimos a la casa de Juncal. Me abrazabas, anoche, al cruzar la plaza Vicente López. Ahora estoy en Madrid, caminé por Chueca, me senté en el suelo de una plaza a comer un trozo de pizza con Juan mientras unos cubanos tocaban la canción ésa de anoche te esperé bajo la lluvia mil horas. Anoche estaba en Buenos Aires y ahora estoy en Madrid, incuestionablemente, con el clamor y el maremágnum bajo mis pies, mente cataclismo pero pies firmes sobre la inseguridad terrestre, con el orto abierto pero la frente alta. La extrañeza geográfica no es más que una excusa que utiliza caradura mi asombro para no asombrarse por otras cosas. Me acabo de encontrar un punto de sutura no quitado en mi organismo y tengo ganas de tomarme el avión de vuelta y romper toda la planta quinta del Clínicas. Me acabo de encontrar un punto de sutura no quitado en mi corazòn y me dan ganas de subirme a un avión y volver y gritar por qué en medio de Plaza de Mayo, con esta desesperación que nace sólo de teclear sobre una mesa de café que fue mía y perteneció a mi casa y ahora está en otra casa y no es mía, a una hora de la madrugada en que es imposible resguardarme en tus brazos para llorar hasta que no me queden fuerzas para llorar y preguntarme por qué.

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