lunes, marzo 30, 2009

Descorazonada aunque llena de vivencia

Llaves que han estado en mi bolso en los últimos siete meses:
La llave de mi casa de Aduana, en Madrid.
La llave de Machado, casa de Gloria, en Castelar.
La llave de Juncal, casa de Alejandro, en Buenos Aires.
La llave de la casa de Diego, en Asunción.
La llave de la casa de Jorge y Cristina en Neuquén.
En Bariloche no había llaves.
La llave del estudio de Ecuador, en Buenos Aires.
La llave del cerro San Juan de Dios, casa de Agustina, en Valparaíso.
La llave de Pierre Loti, casa de Chantal, en Valparaíso.
La llave de la calle Suecia, casa de Daniela, en Santiago de Chile.
La llave de Salguero, casa de Luciana, en Buenos Aires.
La llave de Rodríguez Peña, casa de Chana, en Buenos Aires.
La llave de Paracuellos, casa de Marcos, en Madrid.
La llave de casa de mis padres, en El Puerto.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hay muchas más llaves que te llevas y que no cuentas...

Calvin dijo...

Pareces un personaje de "2666".

Loulou dijo...

Me pido, y no me pido, Liz Norton.

Calvin dijo...

Porque a mí nadie puede retenerme si yo no quiero. Recuerda: ‘Ninguna Mujer tiene Dueño’, aunque eso es mentira… Ninguna como yo lo tiene hasta que Ella decide reclamarlo con sus sienes.