domingo, marzo 22, 2009

Encontros e despedidas


Alcira me regala el segundo tomo de Borges y me ensalza esa energía que dice que tengo. Para volver de su casa me tomo el tren que viene del Tigre y camino desde Retiro, aporteñada por el trayecto, cruzo la 9 de julio por Juncal, me apoyo en el semáforo a leer un mensaje que dice ¿dónde estás?
Papic me regala De Dioses, hombrecitos y policías y fumamos tanto prensado paraguayo que cuando bajo por Canning caminando hasta Salguero no sé si camino ese minuto o el minuto anterior o un minuto del día siguiente. Me apoyo en el semáforo a leer un mensaje qué dice ¿dónde andas?
Luciana me prepara la cena y me regala un disco de tangos.
Mi madrina me regala Autobiografía de Irene, viene a Villa Crespo a despedirse de Calígula y de mí. Nos tomamos una botella de champán y luego me acompaña hasta la parada del 15.
Alejandro me regala una cajita turca de esmalte y una mariposa china de jade. Me toma la mano y me dice que de amor nadie se muere.
Marcos me regala una camiseta azul petróleo. Me recoje en Barajas el viernes y en la puerta de Urgencias el sábado.
Juan me regala las hojas de su periódico que hablan de Bolaño y de Tom Waits. Desde su casa camino por Lavapiés y Embajadores hasta la Puerta de Toledo.
Yusef y David me conversan generosos y nocturnos durante mi sábado marmota jet-lag en Paracuellos de Jarama.
Patricia me invita a té verde con cardamomo. Salgo de su casa y paseo hasta la Filmoteca. Me apoyo en una esquina de la calle Ave María a leer un mensaje que me habla de un viento lejano como si fuera nuestro. Ay. Sin embargo, estoy indudablemente en Madrid y no sopla ningún viento, y así de pronto me poseo de ese mood castizo que me hace caminar de manera madrileña, divina tontería, y me sacudo esa mufa por haber venido que no me puedo permitir.

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