lunes, marzo 23, 2009

Otras vidas

Solecito en el balcón, té de canela, un libro. Es lunes por la mañana y yo permanezco en una casa ajena con el gato en el regazo, tirada en las baldosas y dejando la vida pasar sin desmanes. A veces lo mejor es quedarse quieta y mirar las montañas azules a lo lejos, mientras un grupo de albañiles a mis espaldas se afana en construir construir construir más casitas iguales a ésta en la que otras personas se resguardarán cualquier otro lunes, y se imaginarán otra vida, más posible, más apacible, aunque sea sólo un rato ese rato sin espinas. Y es así como se va reposando mi vuelta: como los posos condensados del tanino, me decanto. Me llaman y me aclimato a las horas y a lo que me viene por hacer. Piolita, voy, como Calígula ahora hacia el sol castellano.

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