viernes, abril 10, 2009

Bocadillos en los bares

Entro en el bar y el camarero negrísimo me da la lista de los bocadillos. Mientras yo me cercioro de que ninguno es el que quiero, el camarero negrísimo le pregunta al cocinero blanquísimo si conoce el nombre del cuñado de Mahoma, lo necesita para su crucigrama. Les digo a los dos que quiero un bocadillo que no está en la lista, el mío, y mientras me lo preparan admiro esta isla chiquita bar silencio y sombra y sólo para mí mientras fuera los coches y la lluvia viernes santo. Me voy a la estación y me aparco fuera de los andenes, lejos, en un poyo de cemento donde escribo esto y me como mi bocadillo de bar, al sol lagartija, acordándome de Ved vejen, teniendo muchas ganas de volver a ver a Katinka en su estación.

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