martes, abril 14, 2009

Gineceo

En el cuarto de baño el enjambre de mujeres guardadas bajo el hiyab, que fuera se esconden en chilabas de coles vivos y bordados, se despendola. Se sacan los velos de la cabeza, se cepillan unas hermosísimas cabelleras, hablan a toda velocidad y se prestan cremas, desodorantes, se pintan los ojos con khol frente al espejo. Luego se van recogiendo el pelo hasta dejarlo en sujeción en la que no se reconoce el esplendor del cepillado, se colocan los velos, se los componen las unas a las otras, sin dejar de hablar, y después salen silenciosas por separado, como si nunca hubiera existido ese paréntesis festivo en sus vidas.

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