martes, abril 21, 2009

La celda de Juana la loca

Yo no duermo y escribo en este cuartito chiquitito iluminado por una lámpara de pie que fue mía y tuve en Aduana al lado del faro que pintamos Elena y yo en la pared el día de mi 32 cumpleaños. Este cuarto se llama ya la celda de Juana la loca, se cierra con una puerta corredera que está sujeta al dintel con dos rueditas y no llega mucho al suelo, viejísima, no pintada de blanco. Y yo soy transparente. Y todo es falaz. Y aunque todo en mí parecen arrebatos pasionales y lo son no lo son. Y aunque todo en mí es sensato y racional y no lo es, no lo parece. Y Madrid es gay. Y nunca como ahora fui consciente de quién soy, soy quien siempre fui, y quizá sí que sea un poco loca o al menos lo parezca, y ésta sea mi celdita para estar, un cuartito del que puedo salir y entrar cuando quiera, en Lavapiés.

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