viernes, abril 17, 2009

La llamarada divina del idioma

Overrated, he oído por ahí, que están las aptitudes lingüísticas. Cada uno le da puntos a lo que quiere, y yo, sin duda, tal y como me han acusado en repetidas ocasiones, soy una yonqui de la palabrería y de la capacidad de expresar sentidos completos en frases, sean cuales fueren esos sentidos y esas frases. Necesito saber que nado en ese océano inmenso que es el pensamiento con la posibilidad de ir para donde me da la gana, palabra en ristre, y que no nado sola. El lenguaje es el único medio porque es el único vehículo, y el que diga que existe un pensamiento abstracto sin palabras, que lea a Wittgenstein o venga a demostrármelo si tiene cojones. No en vano enviaron al espíritu santo para que esa gente antigua adquiriera el don de la palabra. ¿Y, aparte de eso? Me reencuentro con mis amigos en el idioma, por ejemplo, calambures y pamplinas varias de la gaditanería. Escucho el habla Bernarda Alba de mi madre, con sus inflexiones jerezanas, atiendo a la serranía que emerge de las palabras de mi padre, de cuando en vez. Me llegan los ecos chilenos, argentinos, franceses, por el mail, y con cada persona que conozco hay una complicidad entre las complicidades que reside en las palabras dichas, en frasecitas que marcaron nuestras historias. Farfullo con mis hermanos en lenguaje familiar, le digo a Calígula de vos. Saco libros del estante y me acuerdo de los versos. Pero sin duda lo que prefiero aunque también prefiero las otras cosas, es encontrarme regalitos oraciones, envueltos en celofán por otras manos, para mí y sólo para mí, para mí sola.

4 comentarios:

Curro dijo...

A ti que me obligaste a escribir,
¿por qué no me obligaste a leerte antes?

Loulou dijo...

¡Esssagerao!

Anónimo dijo...

existe un pensamiento abstracto sin palabras.... pero nunca me hiciste caso.

Loulou dijo...

Y tú nunca leíste a Wittgenstein.