domingo, abril 12, 2009

Pippi Långstrump


El dibujo es de Emma Laiho
Meto a Calígula en un bolso y nos vamos a la calle. Él se asoma por la abertura agarrándose con las manitos, y ve y olisquea el mundo con su gran cabezota negra. Así hicimos desde que no era más grande que mi mano, en Buenos Aires, cuando lo llevaba en la bolsa del Bafici y luego en la funda del Toshiba posteriormente muerto, y así hacemos ahora. Puede que me haya quedado el recuerdo de cuando de pequeña leía los libros de Pippi Calzaslargas y al fin lo exteriorizo, la niña que yo fui no se lo pudo permitir, y por eso ando así de estrambótica y feliz, echando de menos las medias de rayas moradas y malvas que le regalé a Elenuki.

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