miércoles, abril 08, 2009

Tenebrae factae sunt

Ella caminaba por el centro de la calle porque no había otro sitio por el que quisiera caminar. De fondo la catedral y el ruido de sus pasos en el empedrado, las trompetas y tambores de las procesiones que pasaban por Gran Vía, unas cuantas calles paralelas más allá. Al caminar el vestido cortísimo se le levantaba, y era un escándalo en miércoles santo con todas aquellas mujeres de mantilla y el olor a incienso.
Yo paseaba por ahí con mi vestido cortísimo
y dando unos pasos así seguros y firmes y la melena
pero era semana santa y estaban las mujeres de mantilla
y los penitentes
y a mí así me dieron más ganas de vivir.
Eso quería escribir.

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