sábado, mayo 09, 2009

Alma y Calígula y yo

Hoy me ha tocado quedarme sola con Alma, la bretona loca de mi hermano, y con Calígula, el gato enloquecido mío. Tres bichos encerrados en la casa. A Alma no se la puede dejar sola porque puede llegar a morirse de la tristeza. Calígula suele mandarse solo muchas horas sin que sepas dónde está. A Calígula lo agarras y se suelta, Alma se te agarra y te tienes que soltar. Saco a pasear a Alma y es como llevar a un huracán al otro lado de la correa, nada que ver con Calígula metido en algún bolso. Es curioso que mi hermano eligiera la hembra blanca francesa, perro, y yo el macho negro argentino, gato. Es curioso que mi hermano eligiera el nombre purificado y yo el nombre sanguinario. Es curioso que los dos no vivamos en casa de nuestros padres y que sin embargo nuestros bichos estén aquí en nourrisse.

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