miércoles, mayo 13, 2009

Cómo hay que comportarse cuando te asesinan lo más vivo que tienes

Estos dolorcitos pequeños de ausencia sé que son necesarios. Este visitar médicos para que me revisen sé que es necesario. Dormir cinco horas. Caminar con el vestido azul por el medio de la calle. Leer novelitas (Pablo Giordano, Julian Barnes, Eugenides). Escuchar a Kenny Dorham y Christina Rosenvinge. Aliñar patatas y darle cachitos a Calígula. Ir sola a la playa y bañarme a pesar del poniente y las olas. Comerme todas las palmeritas de hojaldre, todas las fresas con nata. Comprarle rosas a mi madre moribunda por dentro y por fuera es necesario. Decidir en algún momento rebuscar en las cajas del altillo las cosas que se vienen conmigo a mi nueva casa de la Latina es fangosamente necesario. Recostarme muellemente en mi pasmosa tranquilidad, ser feliz. No haber tomado mate desde que llegué de Argentina. Ver Only angels have wings por tercera vez en una semana. Ir a ver el Barça-Athelic es divertidamente necesario. Que mi muñeca Margarita ahora se llame Arlette y duerma con Antoine con un pijamita que él le ha hecho. No ir a Viena. Retocar la cintura de los dos vestidos que me compré en Chile, encontrar unos famous blue trousers en un cajón y decidir que serán los pantalones de este verano, después de diez años de su primer verano. Reconstruirme la espina dorsal, darle rienda al sentimiento (make them play til the stars that were there above), aceptarte la petición de divorcio.

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