viernes, mayo 22, 2009

En la feria


A una chica con un traje de gitana horroroso de colorinches, corto, se le descose una tiranta. Su amigo recorre la caseta pidiendo un imperdible. Nadie tiene. Yo tengo dos, uno doradito enganchado en el bolsillo de las monedas del vaquero y otro plateado enganchado en el escote para que no se me abra más que hasta donde yo digo basta. Le doy el dorado a pesar de que la chica lleva medias de rejilla beis y unos tacones fucsia de poligonera y un bolso de la misma tela del vestido (y es que yo, la plus snob qui soit, envuelvo mis tazas en las mudanzas con Le Monde diplomatique). Y además, se lo abrocho.

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