lunes, mayo 04, 2009

La chica de la mochila azul


Son las ocho de la mañana y camino despacito por la estación de Nuevos Ministerios, arrastrando la maleta, todavía con el biquini debajo de la ropa, con el bolso paraguayo en bandolera y Rufus gritándome desde el oído artificial cool this body now. Cientos de personas pasan en exhalación por mi vera, con prisas, con una vida, Brooklyn girls, sin mi abrigo rosa, sin ese contento que tengo de estar en esta ciudad aunque me esté yendo un rato. Estorbo a la gente que camina detrás mía porque soy la única que no tiene prisa en el metro hoy, me paro delante de un violinista que se hace el verano de Vivaldi a esta hora tan temprana, dejo pasar tres veces los trencitos, me veo las botas moribundas desde arriba, me doy cuenta de que hace muchos trayectos que no me coloco la alianza a modo de vade retro, tengo ganas de llegar y ver a Calígula, el mar, zamparme un par de polvorones, vestir de faralaes y pasear la feria.

1 comentario:

Curro dijo...

Báilate unas sevillanas a mi salud y déjate ver por alguno de los sitios donde puedas contarme...