domingo, mayo 17, 2009

La historia de la casa

Un día en un viaje de ocho horas de autobús conocí a Manuel, que ahora es el guitarrista con el que voy a cantar tangos. Manuel, que es bonaerense pero no porteño, tiene un amigo Andrés latinoamericano y guitarrista que se vuelve a América, y deja su cuarto, y Manuel me da su teléfono, y yo, una porteña del Puerto, voy a casa de Andrés, que me abre la puerta, y allí mismo nuestra conversación vericuetosa sobre cerros y escuelas de música que surge cuando él me dice que es un porteño de Valparaíso, termina con él preguntándome ¿conoces a la Chantal?, así que me quedo con el cuarto sin haber visto la casa. De todas maneras la visito, mi futuro hogar, y conozco a Santiago, mi futuro compañero, un porteño de Buenos Aires, y nos tomamos los tres un café, y salen las guitarras y nos hacemos un concierto bossa nova, los tres porteños, en el que va a ser durante un rato nuestro salón, Calígula.

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