viernes, mayo 22, 2009

Y hago maletas

Me arranco el modo y me sale la intención bruja. Quiero matar. Y hago maletas. Y estuvimos en Puerto Real, paseando frente a ese marcito con barquitas y sin arena, paseando en paralelo a las palmeras, cruzando la plaza del ayuntamiento que más que plaza es explanada y se duele de los naranjos que no hay y los bancos que no hay y los parterres que no hay pero se canta en su pamplina y su verdad y su cartel. Y hago maletas. Y un Shostakovic 4. Y comprobar que me he pasado a los morados y los malvas. Encontrar mi gato polaco rojo del año 97. Y Calígula que sabe que nos vamos. Y mi cicatriz que ahora se desmejora, la hemos descuidado. Y mis películas y mis libros (los que me quedan). Y hago maletas. Y encuentro sábanas guardadas con jabones, sábanas azules Bac de Roda. Y mi lápiz de ojos azul perdido encontrado. Y un pañuelo rojo perdido visto por última vez en una foto de diciembre de 2006 (y era vodka, y era otra casa desmontada, y era de noche y había ventanas) encontrado. Y saber que si no me llevara nada sería lo mismo. Y hago maletas y no sé en el principio de qué estoy, o si estoy en otro principio o si sigo en otros finales, o si hay alguna diferencia en el ahora de ahora y el ahora de cuando me iba a Paraguay (los del septeto de jazz tocaban hoy en Asunción, les he mandado saludos con el director de cine maldito), y Calígula acaba de tirar una cajita de metal y se han salido los billetes de metro de París que había dentro desde el 2003. Y hago maletas.

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