domingo, junio 14, 2009

Gelassenheit

Después del trepidante domingo y sin ganas de enumerar (pero con ganas de poseer un rincón de tiempo, de olvido, de cojines en el sofá), me acuerdo sobre todo de esa chica que lloraba desesperadamente en la terraza de una cafetería de Delicias, a la que me acerqué y manito en el hombro le pregunté si estaba bien (y ella mintió sí). Ha llovido, fui al Retiro con Rodrigo, cociné paella para la mitad de mi camarilla, terracée con las chicas, me compré un pantaloncito tan corto. Y vine quite concerned a ver a Calígula tres veces, él es el termómetro de mi voluntad y mi cuidado con los bordaditos de mi vida. Andamos enfrentando a los elementos, seguramente nos vencerán, pero no nos importa demasiado, lo que sí nos importa es estar en la brecha, desasidos de las cosas.

No hay comentarios: