lunes, junio 15, 2009

Yoga para embarazadas

Me he acostumbrado a que Madrid sea así, a que vaya a ver un depto y cuando despiertan al chico que ocupa la habitación que se alquila sea alguien que conozco. Me he acostumbrado a llevar bolsitas de té del que compré en Londres en el bolso. Me he acostumbrado a que sucedan cosas como atravesar soportales de Plaza de Oriente y decidir acompañar los meses de una embarazada en su periplo (porque es de ida y vuelta) gestante, provocarme una superación, conseguir apoyar bien los pies en el suelo para hacer las posturas, dejarme llevar hasta algún lugar en el que estoy, ya, recogida. Me he acostumbrado a dormir cinco horas y husmearme la vida por si me crecen algas, por si me crecen alas. Me empiezo a hacer a Madrid por las mañanas, la ciudad es tan diferente y venden churros, muchas mujeres hacen la compra, hay otro sol, quieres desayunar.

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