miércoles, julio 08, 2009

Auf einen Stern zu gehen, nur dieses

Me das la mano y me llevas caminando por la plaza. Nos sentamos en el borde de la fuente mientras tres señores enfrente de esta madrugada tocan Les feuilles mortes. Hay una luna llena brillante sobre el Madrid de los Austrias que es ahora mi Madrid. Me das la mano y podemos sentirnos atrevidamente retrospectivos o distraídamente forward, en este pasto de los sitios públicos que somos. Entonces hay cosas que no termino de entender y que compruebo que no me importa no entender. Sólo tengo que mojarme las manos en el agua y sentir en los brazos un poco el frío de esta noche, dejarme arropar y sin pensar hilar otra línea de nuestra historia que no será historia sino cosas que ocurren a veces, saltados los años. Sólo tengo que avanzar hacia una estrella, sólo eso, aunque ahora mismo avanzo a ciegas hacia la probabilidad de una estrella mía que no está aquí, en este cachito de noche que no me pertenece y existe independiente de mí, tanto que da gloria no tener que sostener la rienda con la izquierda. Me lavo las manos con el agua de la fuente esa esfera de tristeza en la que a veces vivo ahora, me la desprendo este ratito hasta que vuelva. Me dejo sentir el frío nocturno contra la posibilidad de calidez al alcance de la boca. Me dejo sentir esa marea dificultosa que me crece delante y contra la que no hay que luchar, para esta noche le vent du nord les emporte dans la nuit froide de l'oublie. Yo me someto a esta voluntad del tiempo y de las ganas de no estar muerta, a la voluntad de la realidad y del deseo, al innegable reclinatorio que me suponen tus manos, a esa manera de existir que es estar existiendo contigo para esta noche.

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