martes, junio 30, 2009

Cuando una ciudad es

(Papelito antiguo regalado y perdido y ahora reencontrado)

Cuando una ciudad es, se da cualquier cosa por ella, por recorrerla y conocerla y haber estado en todas sus partes. Por conocer el interior de los edificios y las casas, la forma de las farolas de cada tramo, coleccionar momentos de cada calle cada plaza cada beso cada día trayecto y autobús. Ojalá sean así todas las ciudades que me esperan, ojalá sean almohadilladas y suaves y reticentes y rotas como una mujer gato o puntiagudas y altaneras y fuertes y retorcidas como un hombre al que yo quisiera.