miércoles, julio 29, 2009

Dias contados

Igual que se puede crear un color naranja óxido que nos guste mucho (el té assam hace unas manchas preciosas), hay días en la oficina que puedes amoldar a tu cansancio. O a tu desgana. O es indiferencia. O es total desprendimiento por la vida que rodea la vida. O es el atisbo al infierno ataraxia que me golpeó ayer la respiración cuando bajaba las escaleras de la estación Islas Filipinas (embebida en Lord Jim me pasé de parada). El caso es que me queda margen para hacer trampa dentro de esas horas de eso que llama Aurora efecto pecera (después de tanto cruzarse en el agua sucia, las percas se emparejan con las rémoras), me dejo milímetros cúbicos para sufrir cuando me ataca el sufrimiento, me dejo pasillos para caminar los tacones nuevos (estuve andando descalza unos días hasta que un supervisor me prohibió el gesto marinero), me dejo pasearme medusa ante los bancos de atunes que pululan grávidos en esta pecera.

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