miércoles, julio 22, 2009

Por Udalla el lucero

En mi memoria emotiva encuentro cosas insospechadas, como esa canción de Por Somo sale el Sol que me enseñó mi padre de pequeña y que parece ser cántabra, o como ese ramito de lavanda que recogiste para mí antes de que me fuera y que metí en el bolso de los abrigos, lo recuerdo cuando arranco unas ramitas de lavanda de los parterres de al lado de la oficina. Al abrir el bolso meses después se salieron todas las flores y Calígula husmeaba y le daba con su patita a esos restos del naufragio. Recuerdo también el ciprés blanco muerto que aserruchamos con dedicación y tiramos abajo rama por rama con cuerdas y peligro de nuestras vidas y que si quieres usamos de metáfora. Y entonces, así, a veces te odio, recogidas en mi memoria tantas porquerías frente a la luz, y entonces a veces me odio, por confundirme, por empeñarme, por recoger tantas luces frente a la porquería. Entonces a veces nos odio, porque sé que nos hemos querido asesinar el uno para el otro, y que nos hemos muerto. Pero en mi memoria se quedan Udalla y Somo, separada esa canción de mi infancia, así que esperaré a que pase mucho tiempo para saber qué canción nuestra permanece en lo que es mío.

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