
Si pudiera creerme que la tristeza se cura con truquitos, como la jaqueca.
Si pudiera hacer que dormir fuera tan fácil como preparar tostadas con miel y mantequilla.
Si pudiera sanar con sólo querer sanar.
Si el pensamiento delimitara el sentimiento.
Si bastara con ver la luna sobre la Plaza de Oriente, matarse a yogas, hacer bizcochos con nueces, colgar cuadros, limpiar cristales, dejarse abrazar, coser muñequitos, cantar Into the groove en versión oscurantista, comer chocolate, volver a estudiarme Cefiro torna once años después, pasear con mis amigas, bailar en los bares de ambiente, reírme y estar contentísima, tener libros nuevos de Asun Balzola, volver a Onetti y Nabokov, tomarme las infusiones de las dos de la mañana no sola sino con mi compañero de piso, ir a Bilbao toda una semana, no bañarme en un pantano de Cuenca pero observar en derredor con el agua fangosa hasta las rodillas y las percas rozándome.
In a minute there is time for decisions and revisions which a minute will reverse




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