domingo, agosto 23, 2009

Con las armas que me diste

Me visto de mujer, mi cuerpo se conforma a ser cuerpo dentro de este vestido que un día tú me regalaste. Mis verdaderas piernas se alargan sobre la altura de unos zapatos de tacón, de los más bonitos que nunca tuve. La melena se me peina bajo el peine, los ojos me hacen chiribitas, uno sobre la cicatriz vieja, el otro bajo la cicatriz nueva. Elijo unos pendientes azules que me regaló Rafa en El Bolsón. Elijo: es eso. Elijo vestirme de mujer y resignarme a pasar el día corrigiéndome el escote, dejándome ser mirada y mirar yo misma mi reflejo en los ascensores, las lunas de los autos, los escaparates, el cristal del vagón del metro. Camino airosa como si mi cuerpo y yo fuéramos una sola cosa que se desplazara dentro del vestido que tú me regalaste.

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