jueves, agosto 27, 2009

Noche estrellada

Hay callecitas en mi barrio que por la noche me prestan el adoquín para que camine despacio, que me miran desde sus farolas pasar mientras me torturo o me divierto según la noche. Hay callecitas en mi barrio que me hacen de casa cuando no quiero atrincherarme en el cuarto a desparramar las acuarelas y llenar el suelo de papelitos recortados. Hay algunas, pocas, estrellas que se abren su ventanita desde el otro lado del cielo y me guiñan su tintineante titilar o se hacen las altivas esplendorosas lejanas luces. Hay la luna roca que va y viene como yo y se queda quieta sobre la plaza o se esconde al volver los chaflanes, la luna que dice que se nace y que se muere y que se muere y que se nace y que siempre hay que brillar.

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